jeudi 21 août 2008
Barajas
Ayer, al momento de separarnos en Zaventem, tanta prisa parecía tener Daniel por dejar Bélgica y llegar a Madrid, que casi se olvida de hacer el gesto de complicidad de las despedidas. Pero no, cuando ya salía de mi campo visual, se volvió, como siempre. Durante los largos minutos que separaron la noticia del accidente de Barajas y su mensaje avisando que su avión había aterrizado a la misma hora y en la misma pista que el avión accidentado, ese gesto estuvo conmigo.
La vida es ahora, como dice el catálogo de Ikea.
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Camín
Hemos vuelto de vacaciones. Hicimos, con Gema, un trozo del Camino de Santiago; el de la costa, por arriba, entre Cantabria y Asturias. Tierras de maese, por supuesto.
Unos ciento veinte kilómetros "a patita" y con la mochila al hombro, sendereando, bosqueando y orillando los acantilados.
Camino laico el nuestro, por supuesto, pero precioso. "Paréceme que hoy caerá agua" dijo el paisano y, efectivamente, esa noche hubo diluvio. Natural, alguien tiene que regar esos montes. En una de esas es Dios.
"Hai que siguir el camín como si namás existiera`l presente", leo por ahí en una espera en la estación de Oviedo, al regreso. En eso estamos. No es fácil.
Me alegro infinitamente de que el camino de Daniel, tenga otro destino.
Un abrazo
Gracies Adolfo, se vos ve mu bien pol camín y embaixo l'horriu. Qué guapina ye Asturies!
Ayer viví un cuarto de hora muy largo. Cuando sonó el teléfono, me volvió el alma al cuerpo y así ando desde entonces. Pero pienso en toda la buena gente que no puede decir lo mismo.
Un abrazo.
Las coordenadas de la muerte se nos cruzan a diario miles de veces. Sólo que coincidimos con ella en los lugares, lo cual no le permite alcanzarnos ni a nosotros verla.
Cuando coincidimos en el espacio y en el tiempo con ella, podemos verle la cara. Algunos de los sobrevivientes la han visto y todavía luchan por escaparse de sus garras. Es de esperar que así sea.
Imagino que en ese cuarto de hora se envejece.
Un abrazo y saludos a Dany.
Gracias Enrique. Sí se envejece. Pero luego se rejuvence!
En efecto mi camino pasó al lado de las coordenadas de la muerte a gran escala, a una diferencia de 15 minutos en el tiempo y unos cuantos metros en el espacio ... Aún así no me enteré de nada, lo que me permitió que la imagen de la muerte no invadiera mis pensamientos, esa imagen que hace tanto sufrir y cuesta tanto evacuar. Cuántas veces no habremos pasado al lado de la muerte, personal o ajena, ignorándolo completamente ? Así es que me da vértigo recordarme de mi mismo aterrizando en Barajas, complacido del buen clima que se veía y de las vacaciones que me esperaban.
