Hago un alto en la lectura de Los Enamoramientos, la última novela de Javier Marías. El capítulo central, donde se define al enamoramiento como el resultado de una rifa en una feria de pueblo cuando termina el verano, es particularmente bueno y me cuesta dejarlo atrás. Aprovecho entonces para abrir un paréntesis sin salir del todo del libro y leer Ven a buscarme, un relato para niños que Marías acaba de publicar.

No le le faltan, a pequeña escala, los componentes habituales de las novelas del autor: Una mujer con nombre de pila castellano y apellido extranjero (Celia Aller, en este caso), un fantasma encerrado en una caja de galletas, una aventura sentimental.

Alguna vez defendí la idea de que una de las mejores novelas de Marías, Mañana en la batalla piensa en mí, trata sobre la paternidad, o sobre su posibilidad. Y ese niño podría venir con nosotros, dice el protagonista al final de esa novela. De eso trata Ven a buscarme, desde el punto de vista inverso, el de una niña.

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