Vengo de ver The Square.

Es fácil para quien lo conoce por dentro burlarse del arte moderno. Y supongo que tampoco es difícil para quien la conoce bien burlarse de la sociedad sueca. The Square se burla del arte moderno y de la sociedad sueca a veces magistralmente, aunque para lograrlo tenga que activar una y otra vez el mecanismo de la disrupción de lo freak en la normalidad socialdemócrata.

Con todo, hay dos o tres cuadros muy conseguidos—el del condón es ciertamente uno. La factura es impecable. La Palma de oro no la regalan.