1024px-SaddamHusseinBronzeskulpturen

En 1996, Uday Husein, el hijo mayor de Sadam Husein, apodado el Diablo y conocido como el terror de Bagdad, sufre un atentado que lo deja al borde de la muerte. No muere, sin embargo, y su dictador de padre para agradecer al Altísimo el milagro ordena la confección de un ejemplar del Corán escrito con sangre, con su propia sangre.

Husein, como se sabe, abandonó el laicismo de la primera etapa de su dictadura y tras encajar varias derrotas de proporciones intentó mantenerse en el poder a costa de un mesianismo sunita progresivamente delirante. En 2003 Uday Husein muere a manos de las tropas norteamericanas durante el desplome de la satrapía de su padre y el Corán de sangre desaparece sin dejar rastro, o casi. Emmanuel Carrère y Lucas Mengel cuentan en la última XXI los días que pasaron recientemente en Bagdad buscando el Corán de sangre o lo que quede de él. Cerca anduvieron, sin llegar a dar del todo con él. El relato permite entre otras cosas hacerse una idea de en qué se ha ido convirtiendo la ciudad probablemente más machacada en los últimos treinta años, la misma donde alguna vez hace varios milenios se inventó la escritura.

No cuento más por ahora porque espero que el texto no tarde en ser traducido y publicado en abierto.

Capture d’écran 2018-08-03 à 23