La_Visión_de_San_Huberto_por_Jan_Brueghel_el_Viejo_con_Rubens

Si hablo de Flaubert es porque mirando este cuadro de San Huberto que pintaron Bruegel y Rubens al alimón me preguntaba por qué los animalistas no intentan apropiarse de su figura.

San Huberto cazaba en las Ardenas cuando un ciervo se volvió hacia él y le mostró la cruz de Jesús. El hombre dejó la caza y se convirtió al animalismo. Ya sé que los cazadores recuperan a su manera esta historia y han hecho de él su patrono, y no es que yo quiera dar ideas pero si los del Pacma quieren que los vote alguna vez o me ponen un cartel pintado por Bruegel o no hay tu tía. Quiero decir que no ganarán las elecciones si antes no ganan la batalla por la hegemonía cultural. Que le pregunten a Errejón, que lo explica mejor que yo.

Sobre esto, Yourcenar recuerda a los santos irlandeses. A San Colombano, que supo que había llegado su hora cuando un caballo se acercó a poner su cabeza junto a su pecho. Y al ermitaño aquél que estaba leyendo delante de la puerta de un claustro cuando vio llegar un ciervo huyendo y le abrió la puerta para que se precipitase al interior, la cerró y continuó leyendo su breviario. Así lo encontró el señor que llegó en seguida acezante con sus cazadores y le dijo: ¿Sabes dónde está el ciervo? «Dios sabrá», respondió el ermitaño y siguió leyendo. Y a San Blas, que por cuestiones políticas tuvo que refugiarse en el bosque, donde lo encontraron unos cazadores hablándoles a los animales. Los cazadores corrieron a denunciarlo al señor, que lo mandó ejecutar.

En las Ardenas ahora las ciervas están en celo y los ciervos sueltan aquel bramido estrepitoso que acojona a sus rivales. Otra cosa que ocurre en esos bosques por ahora es que ha entrado una epidemia de peste africana que mata a los jabalíes y amenaza a los cerdos de los criaderos. Y en Bélgica, como se sabe, hay más cerdos que seres humanos. Lo triste del caso es que la peste africana la introdujo un señor que decidió importar jabalíes checoslovacos para atraer a los cazadores que pagan entrada en su coto de caza. Por esa vía nos hemos enterado de que la carne de caza belga que compramos en el supermercado en realidad es polaca o checoslovaca. Tal como nos enteramos cuando la epidemia de las vacas locas de que la famosa carne de los Grisones suiza es carne argentina. Si hablo de Flaubert es por esto.