Una novela breve de Yourcenar, El tiro de gracia. El título deja entrever cómo acaba la cosa, cosa de la que es difícil hablar sin estropear el suspense ni hacerse el interesante, y no se trata de eso. Se trata de recomendar su lectura y de contar que a pesar de su brevedad me ha dado tiempo para despistarme y reencaminarme luego hasta el final como por una ráfaga.

La historia transcurre en los países bálticos durante la guerra civil que sigue a la revolución bolchevique. Yourcenar la escribió en Italia en el año 38, la publicó, la leerían unos pocos, vino la Guerra, Yourcenar emigró a Norteamérica, se puso a trabajar (se había gastado ya la fortuna heredada) y a escribir el Adriano, su novela más leída y probablemente la mejor. Y se olvidó de este Tiro de gracia, según cuenta, por lo que la novelita se salvó de que la reescribiera, un deporte que Yourcenar practicaba con esmero.

Hay un detalle biográfico que me ha saltado a la vista leyendo. Entiendo que éste fue el primer libro de Yourcenar que tradujo al inglés Grace Frick, que sería luego su compañera por el resto de su vida. Su nombre está en el título del libro. Y en el libro está también su apellido, Frick, por el nombre del museo neoyorquino donde se puede ver «El jinete polaco», pintado por Rembrandt, o por Willem Drost, o por entrambos.

Dice de él Yourcenar: «Ese joven erguido sobre un caballo pálido, ese rostro sensible y feroz al mismo tiempo, ese paisaje de desolación donde el animal parece oler la desgracia». Ahí está resumida en dos líneas la historia que cuenta en 120 páginas.

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