El diario del Gobierno boliviano Cambio publica una entrevista con Evo Morales. Se trata de una entrevista 'íntima', en la que Morales se extiende sobre su relación con la comida, con el fútbol y sus propios sueños.
El que fue niño pastor de llamas y dirigente sindical cocalero se muestra a sí mismo a través de la descripción de los platos que tomaba entonces y aprecia ahora. Una suerte de Como agua para chocolate del estadista soltero.

Porque Evo Morales está soltero. Al punto que en un emotivo momento de la entrevista confiesa que si una vez tuvo ganas de casarse fue a causa de la cebolla: 'Porque cuando pico la cebolla me hace llorar'.
Pero el joven Morales desechó la idea de casarse porque, cuenta, 'le interesaba más la pelota que las chicas: '¿Este Evito, por qué se creerá tanto? Seguramente porque tiene harta llama, decían las chicas. A mí me gustaba el fútbol, a ellas la fiesta'. Ahora que es Presidente, juega al fútbol con los militares: 'A los 50 años ya no se puede alcanzar a los subtenientes, a los
tenientes. Pero cuando juego con coroneles, yo soy estrella en el
partido', afirma, contento.
Morales se extiende también sobre los sueños. Sus propios sueños cuando niño: 'Estaba caminando ahí, he visto víboras, víboras, víboras, tantas
víboras, gruesas, pequeñas, delgadas, grandes, y finalmente me paro, y
por debajo de donde estoy parado había víboras. Yo no sabía dónde pisar
y empecé a llorar. Entonces, asustado, llorando, despierto y de verdad
estaba llorando. Y yo le comenté a mi madre: Mamá, me he soñado así,
con víboras, tantas víboras, chiquititas, grandes, gruesas, delgadas,
no me dejaban caminar. Mi madre decía: Evito, te va a ir bien en la
vida, vas a tener platita, no te va a faltar platita'.
'Mis sueños tienen muchos aciertos' confiesa Morales. 'Por ejemplo, para tener plata o para
perder plata. Para tener plata, estoy como niño y si el niño hace sus
necesidades, tengo plata. Muy interesante los sueños, yo creo en mis
sueños'.
Ayer justamente estuvimos comiendo en casa de unos amigos belgas que
regresaban de un viaje por Bolivia. (Qué bien comimos en Bolivia, nos
decían. Y nosotros: qué bien se come en vuestra casa). Morales es un presidente atípico y despierta marcados sentimientos encontrados, nos confiaban. Lo confirma en esta entrevista, donde
no duda en contar que estuvo a punto de caerse de la cama y que 'se sueña' como niño haciendo sus
necesidades.