Del Perico del que habla hoy Roberto, me acuerdo yo la noche del 27 de agosto de 1980, cuando Eduardo Frei Montalva llamó a votar en contra de la constitución de Pinochet. A las afueras del Caupolicán abarrotado, en la mera calle San Diego, Perico se trepó a un poste de la luz dispuesto a arengar a la multitud:

-¡Viva la democracia!, gritó Perico. -¡Viva!, respondió la multitud.

-¡Muera la dictadura! -¡Muera!

-¡Viva el anarquismo organizado!

...Ahí fue cuando la multitud dudó.

Tiempo después, Perico fue a La Reina ver a Nicanor para contarle que emigraba a Norteamérica, donde pretendía visitar a Allen Ginsberg. Parra le dio entonces un mantra para el bardo beatnick.

El mantra decía así: Allen, Allen, Ginsberg, Ginsberg... Allen, Allen, Ginsberg, Ginsberg... Allen, Allen, Ginsberg, Ginsberg...

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