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Azules, según Decoin

Yo no estoy tan seguro. En la catedral de Burgos hay unas cuantas vírgenes, a las que miré a los ojos, a ver. Pero las vírgenes miran al suelo, o al cielo, o al niño, o llevan los ojos llenos de lágrimas, que son de gozo o de pena.

Cómo me gustaría ser como aquel niño al que le escuché decir en un autobús en Sevilla:«Yo, de las vírgenes, mi favorita es la de la Almudena».

Esta de Van der Weyden no está en Burgos sino en Tournai. La catedral de Burgos es sólida como la Tierra, la de Tournai, en cambio, parece estar a punto de caerse. La saquearon los iconoclastas en el Renacimiento, los revolucionarios durante la Revolución y en el 40 la bombardearon los alemanes, pero lo que casi la derrumbó fue una ventolera en el año 1999.

Para volver a Burgos, Gibran dice que Susana, una vecina de María, contaba que, estando encinta, María solía pasear por entre las colinas y volver al anochecer con los ojos llenos de belleza y de dolor.

Pero no dice nada sobre su color.

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