Cuando éramos niños, el padre de un amigo publicó un libro llamado Año nuevo en el 2000.

Qué buen título, decíamos, qué ocurrente, jajajá. Qué lejos nos parecía entonces el famoso año 2000.

Ahora también nos parece lejano pero para el otro lado. Tal vez porque ya somos como el viejo Jano, el dios de enero, que mira en las dos direcciones.

¡Feliz 2018, feliz año nuevo!

Jano