No soy yo muy de whatsapps y sé que me estoy perdiendo los chistes sobre los mozos que subieron al Angliru en una noche de tormenta calzados con playeros.

Lo cierto es que la amplitud del cambio climático y antropológico operado en dos generaciones ya es tal que hace que un grupo de muchachos viendo cómo arrecia el temporal tiren pal monte vestidos con ropa deportiva. Y cuando no pueden seguir ni dar la vuelta, aprieten un botón para pedir que alguien suba a rescatarlos.

Yo me acuerdo de mi viejo abriéndose paso en la nieve a punta de pala para ir a la escuela o a recuperar un jato perdido y de la manera como hablaba del monte, no digamos ya de la noche en el monte, y me digo que a estos mozos alguien se olvidó de contarles algo. Porque la nieve que cae es la misma nieve que vuelve a caer, antes cuando 2+2 eran cuatro y ahora que 4x4 ya son dieciséis.

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