Es la primavera más precoz que he conocido y sin embargo el invierno tarda tanto en irse. Tanto así que he llegado a traducir poesía contando los días para que mejore el tiempo y disminuyan las noticias alarmantes. En mi descargo digo que el poema traducido puede sacar de apuros en una de esas veladas en las que de repente alguien te mira y sostiene que tú tienes cara de aficionado a la poesía, que por qué no recitas algo.

En un caso así, desesperado, siempre se puede recitar El arenque ahumado.

Que escribió Charles Cros en 1872 para entretener a su hijo. Y luego recitaba en los cabarets con cierto éxito. Y en una época, media Francia se sabía de memoria.

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Fue un comediante, Coquelin Cadet, quien lo popularizó a fines del XIX e incluso escribió una guía para interpretarlo. La guía de Coquelin acaba así:

Sonriendo gentilmente, baje gradualmente la mano cada vez que diga «chicos» para indicar la edad y la altura de los niños. Salude y salga rápido.

Pues eso. No se demore.