Diario de Santiago y Lima

Llegué a Santiago de madrugada el primer día del año. En los últimos viajes había encontrado un aeropuerto estrecho, con largas filas y otras incomodidades. Esta vez el aeropuerto parecía sólido y en virtud de la hora estaba despejado y fluido. Cruzamos la ciudad rápidamente y pudimos ver las primeras luces del alba y oír el canto de los pájaros. Una epifanía el amanecer.

Al regreso a Bélgica salí a la calle y me encontré con un muchacho del vecindario. Vengo llegando del país de tus padres, le dije. Y yo me estoy yendo allá ahora mismo, me dijo él.

Santiago_desde_Apoquindo_-_Marianne_North

Nieves_eternas_desde_Santiago

Santiago levante y poniente en 1884, óleos de Marianne North