Por la tarde encontramos a una curruca moribunda junto a la puerta. Se habìa dado contra la ventana, como les suele ocurrir a las aves y a las personas que se dejan engañar por la transparencia del vidrio. Ella la recogiò en una hoja de papel y la dejò en medio de la hiedra. Eso le evitarìa morir aplastada o presa de algùn gato. Habìa llovido, si sacaba fuerzas podrìa beber del agua sobre las hojas. Volvimos media hora màs tarde a ver còmo iba. Iba bien, iba alzando el vuelo. 

Flickr_-_Rainbirder_-_Wood_Warbler_(Phylloscopus_sibilatrix)