Los queridos viajeros me trajeron los «Apuntes» de Romero.

Anécdotas y citas encadenadas, siguiendo una lógica implícita. Con ese método de composición se podrá escribir al menos otro par de libritos, por lo que espero que «Apuntes 2» ya esté a medio camino de la imprenta.

Romero se vale muy poco de las comas, un recurso parriano naturalizado ahora en las redes. Prefiere el punto aparte, con el que marca un tiempo de espera y crea cierto efecto sorpresa. También, y esto es más sustantivo, opina por la vía de la selección y el montaje. Como en el caso de los versos que le dedicó Zurita a Lagos la noche de su triunfo electoral, seguidos al año siguiente por la recepción del premio nacional.

También hay una jerarquía explícitamente establecida sobre la base del número de apariciones contabilizadas en el índice onomástico. En el que «mis poetas» quedan bastante bien ubicados.

La portada es una lámina de Gay en la que unos huasos del XIX apalean a unos cóndores, valiéndose de la treta de dejarles una carcasa de animal al alcance. Habiendo carroña, los cóndores comen tanto que luego no consiguen levantar el vuelo, momento que aprovechan los huasos del XIX para arrearles una somanta de palos. Con eso te digo todo.

El libro, por lo demás, muy bien.

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