jeudi 13 septembre 2007

Nicanor Parra contra la ley de la perspectiva

Nicanor Parra no respeta la ley de la perspectiva y se agranda a medida que se aleja.

Parra

A la lista de definiciones de antipoesìa que propone el propio Nicanor Parra (un temporal en una taza de té; una capilla ardiente sin difunto) cabrìa tal vez agregar otras dos: la antipoesìa es una manera de leer el diario y un método para redactar titulares de prensa. Espero que un estudio que subraye la familiaridad de la antipoesìa con el periodismo ya estè escrito y contenga al menos estas dos ideas: Parra escribe antipoesìa con materiales similares a aquéllos con los que se hace un periòdico. Y, también, el lector ideal para la antipoesìa es aquél que acaba de leer el diario y lo bota al papelero. Para reciclarlo, desde luego.

Borges decìa que quien quiera enterarse de cuanto ocurre en el mundo pierde su tiempo leyendo el diario. Parra no lo contradirìa probablemente y, sin embargo, propone otro camino y con materiales de derribo tomados de la prensa formula un discurso alternativo. Octavio Paz, surrealista diplomàtico (lo que no es lo mismo que ser diplomàtico surrealista), aconsejaba por su parte a un aprendiz de poeta: En los ratos libres pasta sin cesar: hay inmensos predios de periòdicos.

Lo cierto es que Parra ha escrito magnìficos poemas directamente sacados de los diarios, como los espléndidos Mil novecientos treinta y Noticiero 1957, compuestos ambos con los endecasìlabos (Plaga de motonetas en Santiago) con los que los periodistas encabezan las noticias. La experiencia del Quebrantahuesos, en la que se embarcaron Parra y Jodorowsky en su ya remota juventud consistìa precisamente en cortar y pegar titulares de diarios para romperle los huesos al lenguaje periodìstico e intervenir por esa vìa en las conversaciones entre parroquianos quienes, como es bien sabido, suelen intercambiar frases directamente tomadas de la prensa.

El formato màs reciente de la antipoesìa, el del discurso de sobremesa, es también marcadamente periodìstico, tanto por sus temas, cuanto por la manera, que es la de un comentarista de una actualidad tan cambiante como repetitiva. Parra resume la actualidad o la adelanta. Un poema como La batalla campal, escrito en 1969, que relata el enfrentamiento entre energùmenos y robots frente a La Moneda, prefigura el  11 de septiembre de 1973. Treinta y cuatro annos màs tarde la Encuesta Casen confirma que la desigualdad entre chilenos es creciente. Este es, entonces, el consejo de Parra a Su Excelencia: Nadie debe ganar màs que SE el Presidente de la Repùblica. Ni menos, dijo el otro.

Incluso el artefacto aquel que afirmaba que la izquierda y la derecha unidas jamàs seràn vencidas aparece tres dècadas màs tarde como algo màs que una mera boutade, cuando la la derecha prueba a aduennarse de los valores de la izquierda y èsta se muestra a menudo profundamente reaccionaria. En Italia por estos dìas da mucho que hablar, como todo en Italia, aun antes de ser publicado un libro de parreano tìtulo: El liberalismo es de izquierda. Parra lo dirà a su manera, ni capitalista ni socialista, sino todo lo contrario: ecologista intransigente. Quien lea los Discursos de sobremesa verà que Parra repite y se repite, como hacen los pedagogos y los periodistas, poniendo en boca de unos y de otros sus propios conceptos. Incluso prodiga consejos que el gremio periodìstico desoye: Escriban lo menos posible y solamente en el idioma patrio.

Este septiembre, Nicanor Parra cumple 93 annos. Desde luego, como dice él mismo hablando de los demàs, Parra no respeta la ley de la perspectiva y se agranda a medida que se aleja.

 logocl 13 de septiembre de 2007 PDF

PS: Escribo en un teclado italiano. Disculpas por los acentos y la ausencia de la vieja y querida letra enne.

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jeudi 6 septembre 2007

Animales a diario

En Flandes, en el norte de Bélgica, ya hay más cerdos que humanos.

Laika

Dice la novelista australiana Elizabeth Costello, alter ego del premio Nobel sudafricano J. M. Coetzee, que en la defensa de los derechos de los animales es sospechoso el abuso de gorilas pensativos, de jaguares sexy y de pandas a los que dan ganas de apretar. Deberían ser pollos y chanchos, ratas blancas y langostinos, los que salieran en la portada de los diarios. No recuerdo a cuándo remonta la última vez que vi a un animal en la portada de un diario. Me refiero a un animal-animal, cubierto de plumas o de pelos, y no a un miembro de la fauna emplumada y depilada que encandila a los telespectadores. Tal vez se trate de la perra Leika, a quienes los soviéticos pusieron en órbita en 1957 y condenaron a morir por asfixia tras consumir, en diez días que le parecerían eternos, el oxígeno que contenía aquel ataúd espacial.

No en portada, pero sí en las páginas interiores pueden leerse numerosas noticias protagonizadas por animales. En Australia, la multiplicación de gatos salvajes, una amenaza para la fauna local, da pie a una campaña para reducir el número de garduños, en la que se recomienda incluso pasarlos por la cacerola. El wild cat stew (estofado de gato salvaje) sabría a pollo o conejo, según los gastrónomos. Un consumado carnívoro puede estar dispuesto a comerse a otro carnívoro, aun cuando los científicos adviertan del riesgo de contraer bacterias y toxinas. A un vegetariano, en cambio, la idea de comerse a un carnívoro le pondrá los pelos de punta. Para responder a la consabida pregunta sobre el porqué se convirtió en vegetariana, Elizabeth Costello echa mano a Plutarco: Por mi parte, me sorprende que usted pueda llevarse a la boca el cadáver de un animal muerto, que no encuentre insoportable masticar esa carne marchita y tragar el jugo de esas heridas mortales.

En otro registro, los diarios abundan en historias animales que tienen todo de las fábulas. Como este love story entre elefantes en la India, en el que un elefante silvestre libera a trompadas a una elefanta domesticada de las cadenas que la atan a un circo y se van juntos por la carretera de la selva. Toda historia feliz carga con su dosis de melancolía y en ésta la nota triste la pone la segunda elefanta del circo, que se deja morir de pena por la ausencia de su amiga y de depresión por no haber sido ella la elegida. Y el dueño del circo, que queda al borde la quiebra.

Un congreso de expertos advierte, en Suiza, sobre la desaparición de muchas razas de animales de granja, a causa del éxito de las razas más productivas. La amenaza se cierne particularmente sobre África, donde las vacas holandesas comienzan ya a remplazar en el paisaje a los cebúes provistos de bellos cuernos, pero menos carnosos y lecheros. Lo mismo con los pollos broiler y los rozagantes chanchos europeos. Por cierto, Europa está llena de cerdos y hay regiones, como Flandes, en el norte de Bélgica, donde hay más cerdos que humanos. Y sin embargo, pese a la sobrepoblación humana y porcina, no se siente en Flandes estrechez. Salvo en las autopistas. Contrariamente a África, continente poco poblado, en cuyas ciudades parece asomar la gente a borbotones. En el sur de Europa, corre peligro el burro, que apenas se utiliza como fuerza de trabajo. Y ya se sabe quiénes han venido a remplazarlo.

El reino animal está siendo domesticado y europeizado a grandes trancos, al punto que hoy en Europa se producen más animales brasileros que en el propio Brasil. Como contrapartida, en los sitios de video en Internet los últimos retazos de vida salvaje tienen mucho éxito de audiencia, gracias a las filmaciones de los turistas en las reservas africanas. Así puede verse a un grupo de búfalos rescatar a uno de sus cachorros de las garras de una manada de leonas y de las fauces de un cocodrilo, en una bella demostración de unidad y de estrategia.

La noticia del día la da el Reino Unido, permitiendo los embriones híbridos entre hombre y animal. Para los antiguos griegos, en el mundo había seres de tres órdenes, dioses, hombres y animales. De entonces ahora, el predominio humano se hecho incontestable y dioses y animales han ido desapareciendo. De la portada de los diarios, quiero decir.

logocl6 de septiembre de 2007 PDF

PS: En septiembre se llenan las escuelas, las fábricas, los trenes, las autopistas. Llega el momento de irse de vacaciones. Por si no consigo colgar aquí los Caminos de los dos jueves venideros (el próximo celebra a Parra y el siguiente tendrá un airecillo mafioso), los pueden encontrar en las páginas de opinión del diario. Gracias por la compañía a la distancia.

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jeudi 30 août 2007

Crematorios del Peloponeso

Los incendios tienen de todo, menos de naturales. Con el fuego hacen su agosto cultivadores, madereros y pirómanos.

20070827

El tiempo, asunto eterno. O provisoriamente eterno. No el tiempo, el implacable, el que pasó, no el tiempo que pasa, sino el tiempo que hace. El sol y la lluvia, y la nieve de este invierno. Que nieve en Santiago, pase. Que nieve en Buenos Aires, eso ya es noticia en la sección internacional. A ver cuándo nieva en Rio de Janeiro.

Noticia por estos días es el fuego de los incendios. Que los incendios en Grecia se lleven por delante más de sesenta vidas humanas y conviertan las aldeas del Peloponeso en crematorios abiertos es una tragedia. Que sean los pirómanos los que metan fuego es para mesarse los cabellos. Los pirómanos podrían buscarse una locura más razonable. El verano pasado el calor, el viento y los pirómanos se cebaron con Galicia, en una punta de Europa, y éste lo hacen con Grecia, al otro extremo.

En cambio, que este verano sea el más lluvioso en cien años en Inglaterra no deja de ser normal. Según Julian Barnes, los ingleses no entienden qué puede tener de particular el diluvio bíblico, con sus cuarenta días y cuarenta noches de lluvia intensa. Eso es un verano normal en las islas británicas.

La culpa de tanto desbarajuste la tiene el Anticiclón de las Azores, unas altas presiones temperamentales que, cuando se instalan en América del Norte y en el Caribe se llaman Anticiclón de Bermudas, y cuando se estiran hacia la vieja Europa se llaman Anticiclón de las Azores. Es éste el que lleva o trae sol o lluvia según donde se instale. Este verano ha traído algo de sombra a Portugal y a España, lluvia persistente a Inglaterra e incendios a Sicilia, a Canarias, a Croacia, a Albania, a Bulgaria, a Turquía, y ahora a Grecia.

Ahora mismo, más de diez mil incendios abrasan Brasil, lo que es abrasar doble, porque Brasil quiere decir pau brasil, árbol de brasa, árbol que arde, especie que abundaba en sus costas cuando los portugueses llegaron a cortarlo a destajo. Arde la Mata Atlántica, que era tupida hasta hace pocos décadas y de la que subsiste hoy apenas un íngrimo seis por ciento. Por cierto, estos incendios tienen de todo, menos de naturales. Con el fuego hacen su agosto pirómanos, cultivadores y madereros. Al borde del Mediterráneo, los incendios abren la puerta a la especulación inmobiliaria. En la espesura brasilera, todas las oportunidades son buenas para acabar con la selva y meter ganado y plantar soja.

En Australia no llueve casi desde hace cinco años. Los arroyos se han secado y los ríos llevan un diez por ciento del cauce habitual. Según los expertos, regiones enteras de la isla-continente están bajo la amenaza de una caída en picada de la producción agrícola, con la consiguiente alza de los precios en el mercado mundial de los productos alimentarios de base, subida que se ve reforzada por la fiebre de los biocarburantes que arrastra a medio planeta. El gobierno australiano responde a la sequía de particular manera e insiste en su rechazo a firmar el protocolo de Kyoto.

Por mi parte, escribo desde un lugar rodeado de bosques, abrigado de los incendios por la lluvia perseverante. Por la mañana asoman un par de ardillas, animales listos y rápidos que desconocen el vértigo, ese sentimiento humano. Y que desconocen el fuego de los incendios, esa manía de pirómanos. También, si hay suerte, puede oírse el golpeteo en la madera de algún pájaro carpintero. Es la lluvia la que hace al bosque, y con él a la ardilla y al carpintero. La lluvia que llueve sobre mojado. La lluvia que lo apunta a uno y lo deja mojado como pitío. La lluvia persistente, la que atenta contra la autoestima.

Lejos de aquí, en Cabo Verde y a lo largo de todo el Sahel, el borde que separa el Sahara del corazón del Africa verde, debería por estos días comenzar a llover, abierta la corta estación de las lluvias. Pero no llueve. De hacerlo, los campesinos podrían celebrar una fiesta. Pero no da el tiempo, apenas caen las primeras gotas deben ponerse a trabajar para que la poca agua que caiga se aproveche y no se pierda.

logocl 30 de agosto de 2007 PDF

PS: Titular de algún diario sobre los incendios en Grecia: 'La llama olímpica'. El pitío es uno de los varios carpinteros que vuelan en Chile, llueva o no llueva. Curioso, hoy no llueve. (Hoy es jueves, esto es Bélgica).

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jeudi 23 août 2007

Terremoteados

No es fácil vivir sin agua ni luz y con poca comida. Y con los rateros a la vuelta de la esquina. Todo lo cual nos recuerda nuestra propia experiencia de damnificados telúricos, de tristes terremoteados.

Terremoto2

Como en todo terremoto que se precie, en el de Pisco una semana más tarde las réplicas aún no cesan. El epicentro, por su parte, se ha ido desplazando lentamente hacia otras localidades aledañas para terminar por situarse, en los diarios y en las televisiones, muy lejos del Perú, allí donde se mueve ahora la trémula actualidad. Hablamos del epicentro informativo, desde luego. En Pisco mismo, sobre el terreno, un voluntario español se quejaba unos días atrás de que no lo dejaban trabajar. Se había traído al perro socorrista, decía, y había pagado los dos pasajes, pero la inseguridad le impedía trabajar. Un paso más y pedía que prohibieran los terremotos lejos del primer mundo.

La ayuda tarda en llegar y en ser repartida. Y trae sorpresas. Unas latas de atún vienen decoradas con la cara de dos peces gordos, Chávez y Ollanta Humala, y esta leyenda: « Ante los saqueos, desesperación y caos, solidaridad con nuestros compatriotas ». ¿Quién es el oportunista donador? ¿El partido de Humala, el gobierno venezolano, la CIA?

Las primeras noches, tras una catástrofe como la de Pisco, se hace difícil dormir sabiendo que hay gente atrapada bajo los escombros. Y se hará aún más difícil dormir sintiendo las réplicas, sin saber si el sacudón siguiente será más fuerte que todos los anteriores. Tampoco es fácil vivir sin agua ni luz y con poca comida. Y con los rateros a la vuelta de la esquina. Todo lo cual nos recuerda nuestra propia experiencia de damnificados telúricos, de tristes terremoteados.

A cada cual sus grietas en el suelo y en el cielo raso. A cada generación su terremoto. La de nuestros padres se asomó al mundo con el terremoto de Chillán y se hizo adulta, de temblor en terremoto, con el maremoto de 1960. Tras éste y hasta 1985, conocimos una seguidilla de terremotos coincidente con el tembloroso estado en que se sumió la sociedad chilena por entonces y con la posterior lluvia de ceniza que representó la dictadura. Se calcula en torno a 50 mil la cifra de víctimas por terremotos en toda la historia nacional. Pero ésta es una cifra aproximativa, echada con la olla, y está muy lejos de la precisión de medida de un sismógrafo.

La serie de terremotos, explosiones volcánicas y el maremoto que afectó al sur de Chile en mayo de 1960 constituye la mayor sacudida registrada por la ciencia telúrica, habiendo alcanzado los 9.6 grados en la escala de Richter. Quien haya probado el agua salada del lago Budi o visto cómo las calles de Toltén viejo desaparecen en el océano convendrá en que se trató de un verdadero cataclismo. Murieron entonces tres mil personas, seis veces más que en el reciente terremoto pisqueño. El sur de Chile era, hace cincuenta años, mucho menos poblado de lo que es hoy la costa sur de Lima, a pesar de que aquél es un vergel y ésta un desierto.

Después de cada terremoto, la terapia colectiva consiste en contar con detalles lo que cada cual hacía en los momentos previos a la sacudida y cómo se puso a salvo. Luego la sesión continúa con el terremoto precedente y así sucesivamente hasta el año que corresponda según la edad de los comentaristas. Un protagonista de la notable película La frontera, de Ricardo Larraín, convencido de que al momento del maremoto en el mar se abre un hoyo oscuro que comunica con el centro del universo, se echa mar adentro cuando el océano se retira para lanzar su ola devastadora.

De manera casi simétrica, en pleno terremoto el cielo de Lima mostró un fogonazo de gran luminosidad. Para muchos se trató de un vulgar corte de circuito eléctrico. Pero hay quien dice que un fenómeno como ése se llama triboluminiscencia, que se trata de una liberación de iones producida por frotación durante un fuerte movimiento telúrico visible únicamente en una noche de invierno, como fue el caso la semana pasada en Perú. El fenómeno fue visto por mucha gente y hay incluso quien lo registró. La mayoría de la población, sin embargo, tenía los ojos puestos en otra parte. A esa hora la televisión limeña transmitía el programa « A vacilar ».

logocl 23 de agosto de 2007 PDF

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jeudi 9 août 2007

Retrato de Hitler con babero

Su primer crimen lo cometió Hitler a los pocos años en la persona de su hermano menor, mucho más listo que él, frente al cual el futuro Führer se pudría de celos.

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Todo Wagner
, desde luego, pero también Beethoven y Tchaikovsky, interpretados por el violinista polaco de origen judío Bronislaw Huberman. Estas y otras perlas sonoras contenía la colección de discos de Adolfo Hitler que encontró un oficial ruso en el bunker del Fürher, junto a su cadáver.

En pleno auge del nazismo y la persecución de los judíos, mientras Hitler repasaba en sus vinilos los grandes momentos de la música sinfónica, muchos judíos alemanes, impotentes frente a las vejaciones que sufrían, ponían fin a sus días tomando una dosis letal mientras escuchaban también a sus músicos preferidos. Entre 1941 y 1943, la tasa de suicidios entre los judíos alemanes fue de 1 500 por 100 000 (cien veces superior a la media mundial). Paul Celan, sobreviviente del nazismo (y posterior suicida), evoca en Fuga de muerte cómo los nazis obligaban a tocar y bailar a los judíos en los campos de concentración mientras sus familiares se iban convirtiendo en humo.

Coincidencia o no, por estas fechas en que se desvela el contenido de la colección musical de Hitler, ha muerto Raúl Hilberg, que fue quien encontró en el local del partido nazi en Munich, en los días finales de la Segunda guerra, las sesenta cajas de la biblioteca personal del Führer. ¿Qué contenían esas cajas? Libros sobre Federico II de Prusia, sobre arquitectura y unos cuantos libros sobre historia judía. Fue Hilberg quien escribió años más tarde, apoyándose en un titánico trabajo documental, La destrucción de los judíos en Europa. El genocidio judío, según Hilberg, es el resultado de una estructura compleja, imposible de explicar únicamente a través de la voluntad de un puñado de criminales. Hitler se limitaba a abrir la luz verde del exterminio, lo que no es poco en una administración de burócratas banales.

Sobre la obra de Hilberg se apoyó Hannah Arendt para formular su tesis sobre la banalidad del mal. Porque el mal, como mostró Arendt, tras seguir el proceso a Eichmann en Israel, no es fruto del diablo. El mal es redomadamente banal. Ni siquiera puede decirse que sea el fruto de la ignorancia. Jonathan Litell, que ganó el premio Goncourt en 2006 con su novela Los Benévolos, cuenta cómo los jerarcas nazis discurrían sobre el imperativo categórico kantiano, o la noción de ser y tiempo en Heidegger, mientras disponían la masacre.

Norman Mailer, en cambio, en su reciente y también monumental Castillo en el bosque, rastrea la infancia del líder nazi para sacar a relucir cómo y por qué el diablo metió en esa cuna la cola. Hijo del incesto y del disimulo, su primer crimen lo cometió Hitler a los pocos años en la persona de su hermano menor, mucho más listo que él, frente al cual el futuro Führer se pudría de celos. Aprovechando que tenía la tos convulsiva, Hitler niño se fue a babosear al lado de su hermano para contagiarlo y mandarlo precozmente a la fosa. Todo parece premonitoriamente siniestro en esa infancia aciaga. Mailer describe la tierra natal de Hitler como aquélla por donde cada campesino debía empujar su carreta por todas las variedades posibles del barro, del magma espeso, como la lava, a las riadas de lodo, pasando por los aluviones de ripio, el fango, la pecina, los pedruscos y los terrones de marga ordinaria.

En retórica, la ley de Godwin, ahora al uso en los foros de Internet, indica que mientras más dura una discusión, mayor es la probabilidad de que salgan a relucir Hitler y el nazismo. En nuestro intranet nacional, la ley se verifica con la alusión a Pinochet y a la dictadura. Y no consuela saber que los atormentadores locales no oían a Mahler, ni leían a Goethe, ni se dejaban influir por ninguno de esos señores extranjeros. No es su aspereza mental la que explica sus estragos, o no sólo. No los mejoraron las improvisadas clases de filosofía que recibieron de Jaime Guzmán y de José Miguel Ibáñez en el Diego Portales. El mal, ya está dicho, es banal y proliferante. Cualquier pailón es capaz de abrir el gas e ir a la esquina a comprar fósforos. Cualquier Caín, cualquier Abel.

logocl 9 de agosto de 2007

PS: El mal es banal y tiene algo de diabólico pero es, sobre todo, ridículo. Véase, en el PDF, la foto del padre de Hitler.

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jeudi 26 juillet 2007

¡Quién quiere ser millonario!

Con Irak en ruinas, el Gobierno pakistaní tambaleante, los talibanes alzados en armas, Irán nuclearizado y Ben Laden llamando a sus huestes a multiplicar los atentados suicidas, Bush está tan descolocado que se deja sorprender no sólo por sus enemigos, sino incluso por Ricky Martin.

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El famoso programa
¡Quién quiere ser millonario!, que desde hace una década multiplica audiencias millonarias por el ancho mundo, es visto por un público de todas las edades y mayoritariamente por personas mayores. Que un bisoño concursante se lleve una coqueta suma por contestar que el tambor grande se llama bombo deja meditabundos a los jubilados, quienes durante una larga y esforzada vida de trabajo han visto cómo los millones se mantienen a prudente distancia de sus bolsillos.

Los millones están contados y a buen recaudo pero al parecer hay unas cuantas maneras de llegar hasta ellos. El estudiante inglés Alex Tew abrió hace menos de un año una página en internet y se propuso vender a un dólar el píxel (los puntos de los que están hechas las imágenes) para que las empresas pusieran allí sus emblemas. Idea que la mayoría de los expertos hubiera calificado de tirada de los cabellos, por no llamarlos de otra manera. Al cabo de un par de meses, sin embargo, la página del millón de dólares colgaba el cartelito de sold out (todo vendido) haciendo millonario a su creador, que confiesa haberse puesto a pensar cómo ganar dinero mirando sus calcetines rotos.

Así es la cosa, jubilados o jovencitos, todo el mundo corre detrás de los millones. Y los millones, por su parte, corren detrás de Ben Laden. El senado de Estados Unidos acaba de duplicar la recompensa que ofrece el Departamento de Estado norteamericano por cualquier información que permita la captura del espigado millonario saudita. 25 millones no fueron bastante para atraparlo, ahí van 50. Si el método funcionaba en el Lejano Oeste, por qué no va a funcionar en el Oriente Medio.
« Independientemente de que capturemos a Ben Laden o que lo matemos, ya va siendo hora de que sea llevado ante la justicia », declaró el senador Kent Conrad, uno de los impulsores de la propuesta. No se ve claro cómo podrían llevarlo a la justicia antes de capturarlo. O después de muerto.

Seis años de millonarias recompensas y de Guantánamos han hecho que Al Qaeda esté más fuerte que nunca, de tal manera que, según el director de la CIA, Michael Hayden, la inestabilidad en Irak sea irreversible. Con Irak en ruinas, el Gobierno pakistaní tambaleante, los talibanes afganos alzados en armas, Irán nuclearizado y Ben Laden llamando a sus huestes a multiplicar los atentados suicidas, Bush está tan descolocado que se deja sorprender no sólo por sus enemigos, sino incluso por Ricky Martin. El tenor boricua, que cantó en la investidura de Bush, acusa ahora al tejano de « mortificar a pueblos enteros ».

Muchos millones dan vueltas por el carrusel noticioso por estos días. 400 desvergonzados millones de dólares pretende cobrar el gobierno libio por conmutar la pena de muerte a las enfermeras búlgaras, a las que acusa de transmitir el virus del sida a cientos de niños libios. Y 660 groseros millones de dólares acuerda pagar la archidiócesis de Los Ángeles a 500 víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes.  En ambos casos, un millón de dólares por cada víctima. La suma parece colosal pero en seguida queda relativizada sabiendo que, según el diario Los Ángeles Times, la Iglesia Católica posee en la ciudad un patrimonio inmobiliario valorado en 40 mil millones de dólares.

Tantos millones parecen muchos, pero son sólo el fondo del monedero para las multinacionales digitales, como Google, Yahoo y Microsoft, cuyas ganancias no se cuentan en millones sino en billones o cómo se llamen, ofreciendo servicios gratuitos a los consumidores y atesorando luego los datos derivados de esos servicios supuestamente liberados. Siempre habrá quien venda a alguien por treinta monedas y otro que lo revenda por sesenta. En vista y considerando, un millón por la pregunta del bombo, una bagatela.

logocl 19 de julio de 2007 PDF

PS : Me temo que, en lo que se ha tardado esta columna en publicarse, Kadafi ha subido el precio por el rescate. Y la señora Sarkozy ha cancelado cumplidamente. En Medellín, hay un club de fútbol que se llama Millonarios. Para ahorrar, lo llaman Millos. O será por miedo a los asaltos. En la imagen, Ben Laden (Uagadugú, Burkina Faso), pintura en papel de Michel Elias.

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jeudi 19 juillet 2007

En La Nación

El Camino de Santiago de este jueves 19 de julio de 2007 no fue publicado por La Nación. Me informan desde el diario que vendieron la contraportada para publicidad. Me pica el bicho de saber de qué publicidad se trata y no pregunto. En cambio me preguntan si pueden publicar la columna tal cual el próximo jueves 26. Digo que sí, que desde luego, pero soy periodista y sé que dentro de una semana la susodicha olerá a pescadería cerrada por duelo.

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Lectura alternativa: El hombre que estrangulaba gatos con las manos.

Otra: Besos salivosos.

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jeudi 12 juillet 2007

Aprenda mandarín cuanto antes

¿China y Chile, se parecen?

 

China

Mi tío Pepe afirma que los chilenos erramos intentando inútilmente parecer norteamericanos. Que mejor haríamos imitando a los chinos. Haciendo tai chi en las heladas mañanas de invierno, respetando la fila. Por lo demás, a los chinos ya nos parecemos. Ya tenemos camino adelantado, ventajas comparativas.

Me cuenta de una celebración que vivió con un par de amigos. Treinta años de camaradería se disponían a festejar. El creía que hablarían de tangos y de viejas amistades, pero se pasaron la noche hablando de China. De la formidable transformación de China, que está cambiando al mundo, comenzando por África, convertida en la nueva frontera para el Celeste Imperio. La colonización china en África es masiva pero móvil, maciza pero discreta. China se lleva la mitad del petróleo que consume y deja una buena parte de la calderilla que produce. No se mete con los gobiernos de turno y tiene derecho a veto en las Naciones Unidas. Al cabo de la cena llegaron a la conclusión de que de que el mundo ya ha cambiado de manos.

Ahora que me entero de que China ya es el primer emisor de gases invernadero, le doy la razón. Con qué empeño que lo ha logrado, por delante de las previsiones, sobrepasando nada menos que a Estados Unidos, la antigua potencia. Un verdadero milagro el de la economía china, que crece a un ritmo de 10 % anual y a la que no hay parámetro que le resista. Así por ejemplo, un tercio de la población (más de 400 millones) emigrará del campo a las ciudades en los próximos diez años. Y, por contar una anécdota, un tren gira en torno a Pekín sin detenerse jamás.

Eso sí, China ya no se contenta con el rango de fábrica planetaria en que han querido encasillarla y aspira a retener la atención del público espectador mundial, a conquistar el famoso mercado cultural, todavía provisoriamente en las manos de Hollywood, y está decidida a emplear películas y teleseries, novelas e historietas, para enaltecer su imagen en el extranjero. « Ya es hora de que el resto del mundo nos comprenda mejor », declara un académico chino. En efecto, va siendo hora de que vayamos comprendiendo. Es así como verán la luz cientos de Institutos Confucio repartidos por el mundo, con el fin de incentivarnos a aprender el mandarín. Ya son cerca de 40 millones las personas que están aprendiendo chino en el mundo (mi tío Pepe saca buenas notas), cifra que se irá multiplicando de manera exponencial. Todo es exponencial en China, donde el Instituto de estadísticas cuenta con 60 mil funcionarios.

Para no hablar de las fábricas de atletas, que trabajan a pleno ritmo de cara a los juegos olímpicos de Pekín en 2008. Miles de púberes y aun de impúberes se entrenan casi sin descanso para cubrir de oro al país del Dragón. Parece ser que si se toma la bandera china, la superficie roja que la cubre representa el porcentaje de niños menores de 14 años que trabajan y la pequeña superficie de las cinco estrellas amarillas sería la proporción de niños que estudian. Lo que no le impide a China formar armadas de productivos ingenieros que están convirtiendo al mundo en un gigantesco edificio. La fuerza del número.

Bien lo dijo Carlos Marx, la revolución no puede sacar su poesía del pasado, sino solamente del porvenir. A propósito de Marx, su casa natal, en la villa de Tréveris, en el oeste de Alemania, está transformada en un pequeño museo. Un operador turístico oriental tuvo a bien incluirla en el itinerario de los visitantes chinos a Europa. Cualquiera que sabe cómo funcionan estos flujos comprende que un turista chino no suele llegar solo y que lo que quiere uno lo quieren todos. Desde entonces, Tréveris desborda, o sea.

Claro que, como todo portento, el milagro chino también tiene su reverso en la forma de desigualdad, de represión y de embuste. Dieciséis de las veinte ciudades más contaminadas del mundo son chinas. La contaminación del aire mata prematuramente a 750 mil chinos cada año. « Me muero si no respiro y si respiro me matan », entonaba un cantante de protesta, no me acuerdo cuál. Tal vez mi tío Pepe no exagere cuando sostiene que Chile y China se parecen. Para averiguarlo, aprenda mandarín cuanto antes.

logocl 12 de julio de 2007 PDF

PS: Nǐ hǎo. Camino de Pekín, China, y más que China, según los hermanos Gao, aquí. Aprenda mandarín cuanto antes, acá. Zàijiàn.

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jeudi 5 juillet 2007

La democracia de los apellidos

Las personas mueren pero quedan las palabras.

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« El nombre de la rosa »
, la novela de Umberto Eco, finaliza con este verso escrito por un monje benedictino del siglo doce: « La rosa antigua permanece en el nombre. No tenemos más que el nombre ». Y los dos apellidos, hubiese añadido nuestro profesor de matemáticas en la lejana enseñanza media, aquél que nos obligaba a presentarnos y a escribir cualquier comunicación con nombre y apellidos. Ay del que olvidara el apellido materno: « ¿Se avergüenza usted del apellido de su madre? », nos espetaba. Lo he recordado a la vista de la proposición de ley de Antonieta Saa, tendente a que las personas que lo deseen puedan llevar en primer lugar el apellido materno.

Es una pena que el asuntillo de los apellidos esté tan contaminado en la patria (¡y en la matria!) por el exceso de arribismo, que acaba por ser el único cristal a través del cual todo se mira. Porque habría mucho paño que cortar en esa multitienda. En el mundo de habla castellana nos apellidamos mayoritariamente siguiendo la fórmula patronímica, esto es el nombre del padre (Pérez, hijo de Pedro; Antúnez, hijo de Antonio), o toponímica, por el lugar que habitaron nuestros antepasados (Almagro, Valdivia), o incluso según el que era su oficio (Sacristán, Verdugo) o un rasgo de su morfología (Rubio, Moreno, Calvo). En la primera variante, la patronímica, no nos diferenciamos de la mayoría de las naciones, como los árabes, judíos, serbios, croatas, rusos, irlandeses, escoceses, escandinavos y un largo etcétera.

Las excepciones son, sin embargo, numerosas. Los chinos escogen sus apellidos de la lista de « los cien nombres antiguos », que los escolares tienen que aprender de memoria. En África central, hay pueblos que dan a sus hijos el nombre del acontecimiento que marca el día del nacimiento; así es como hay gente que se llama Ley de Reforma Agraria o Inundaciones intempestivas.

La singularidad de nuestra cultura es que llevamos ambos apellidos, el del padre y el de la madre. Este último es, eso sí, el apellido del padre de la madre, porque hasta ahora, hasta antes de Antonieta Saa quiero decir, la filiación dominante ha sido la paterna. Que esto cambie, o que pueda cambiar, se condice con el rumbo que lleva el mundo. Hay mucho padre que se las empluma y mucha madre que apechuga, para decirlo con un lenguaje de criadero. Y viceversa. Además, tanto la identidad como el consumo, que ya para muchos son sinónimos, se entienden hoy “a la carta”.

En España, una ley como la propuesta por Saa ya está en vigor desde hace varios años y las nuevas generaciones no parecen acusar negativamente su efecto. Por lo demás, en la vida que hoy lleva la gente importan menos los apellidos y más el nick, esto es el apelativo que se usa para comunicar en Internet. También en España existe la costumbre de llamar por el apellido materno a quienes tienen un apellido paterno muy común, como el presidente del gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, a quien se le llama comúnmente Zapatero. Parecido pero diferente es el caso de Portugal, de Brasil y de los países africanos de lengua portuguesa, en donde se lleva el apellido materno delante del paterno, pero a la hora de resumir cuenta principalmente el del padre.

Pero bueno, para volver al colegio, de donde nunca logramos salir completamente, viajar por España y ver los nombres de los pueblos y ciudades desfilar es volver a oír la voz de nuestros profesores pasando lista en las preparatorias, en la enseñanza media e incluso en la universidad (allí donde yo estudié se pasaba lista, no sé si aún exista esa costumbre rudimentaria). Como por prodigio, los nombres de los pueblos y ciudades que atravesamos son los propios apellidos de nuestros  remotos camaradas. De Alfaro a Zamora y de Zúñiga a Ayala, la lista es larga, como la carretera.

De manera que le doy mi cordial respaldo a la propuesta. Viajarán nuestros nietos por las carreteras y recordarán a sus camaradas en el nombre de sus madres. La rosa antigua permanece en el nombre. Las personas mueren pero quedan las palabras. 

logocl 5 de julio de 2007

PS: En el diario la ilustración es otra, como se puede ver en el PDF, porque es otro el alcance. Mirando esta ilustración (gracias Enrique), las palabras resuenan y las mujeres brillan por su ausencia. Las personas mueren pero quedan las palabras. La rosa antigua permanece en el nombre, Álvaro, Roberto, William, José.

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jeudi 28 juin 2007

Del olor fugaz de las meninas

Y del olor de la lavanda en Provenza.

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El Perfume
, el libro de Patrick Süskind, publicado hace veinte años, se convirtió en uno de los mayores superventas de la literatura alemana del siglo veinte. Una adaptación cinematográfica llega ahora a las pantallas. La parábola del Perfume es ésta: Jean-Baptiste Grenouille, niño abandonado por su madre entre la pestilencia, descubre que no tiene olor corporal pero sí un olfato privilegiado para ir tras el olor de las mujeres, intentar atraparlo y, gracias a él, vivir.

Parece ser que los felinos van dejando allí por donde pasan unas esporas, una suerte de carta de visita y marca de territorio, que sólo son perceptibles para los otros felinos. Las mujeres y los hombres haremos otro tanto, pero nuestra ciencia es tan primaria que aún lo ignoramos y tampoco sabemos cómo llamar a esa substancia. No tratan de ella los tratados de anatomía ni de sicología. Apenas la esboza la buena literatura. Grenouille llama olor a esas esporas y aprende a conocerlas como nadie. Su error consiste en creer en la posibilidad de atraparlas y de enfrascarlas. Por ahí pierde el camino del misticismo (o el del autismo) que lo había llevado al más alto volcán en Auvernia. Siguiendo el sendero del narcisismo baja a perderse en el caleidoscopio ilusorio de Grasse, la ciudad provenzal, capital del perfume, donde acaba matando a decenas de mujeres en un intento por enfrascar su esencia y hacer con ella el perfume por el que los lugareños lo creerán un ángel.

Así, en la Provenza del siglo XVIII, Grenouille, aprendiz perfumero, se da a la persecución de la belleza y se convierte en criminal en serie. Las razones que predisponen a Grenouille al crimen son tantas que se pierde tiempo enumerándolas. En cambio, a la razón por la cual mata una primera vez vale la pena mirarla de cerca. Tanto como a los gestos a los que se libra Grenouille para intentar captar y retener el olor, su esencia. Estos son una muestra patética de la imperfecta condición humana, sometida a esta cruel paradoja: atrapar a la belleza es perderla para siempre. No en balde uno de los muchos términos con los que se intenta dar la idea del amor es el verbo poseer. Lo poseído es, claro, como el olor de la lavanda en Provenza, tan intenso como fugaz. Y aquí los calificativos se volatilizan para burlarse de nosotros y valen tanto como nombres de perfume de duty free.

La posesión de la belleza empuja al mozo al mundo y al viejo le muestra la puerta de salida (véase Muerte en Venecia). Hay unos versos del Hombre viejo, una canción de Caetano Veloso, que lo dicen aun mejor que Thomas Mann: « La carne, el arte arde, la tarde cae al abismo de las esquinas. La brisa leve trae el olor fugaz del sexo de las meninas ».

Jacques Mandelbaum, de Le Monde, ha visto en la película y en su éxito en Alemania una puesta en escena exutorio de los viejos demonios pangermánicos : « Grenouille, a su modesto nivel, ¿es otra cosa que un Hitler en miniatura? Comparte con él el gusto del crimen en serie, la violencia sin límites, la ausencia de moral, la obsesión de la pureza, la manipulación, la búsqueda del poder absoluto. El Perfume, de manera más o menos deliberada, propone una imaginería por momentos muy connotada que conecta directamente con la memoria del nazismo. Se trata de ciertas escenas de montaje horribles evocando, a través de la imagen repugnante de ratas, a los filmes de propaganda antisemita nazi, o, incluso, del osado fragmento final que expone un amasijo de cuerpos desnudos participando en una gigantesca orgía, cuadro que parece invocar, invirtiéndola, la siniestra iconografía de los campos de concentración».

Puede ser. La película, como cine industrial que es, compone un cuadro forzosamente coloriento, a diferencia de la novela, que se apega a sus propios contrastes, al ocre de sus entrelíneas. El espectador sale de la sala algo abotagado de lociones y sensaciones, dándole vueltas a una pregunta indecible: ¿Son las víctimas del perfumero más fragantes en la imaginación del lector o en la colorida pantalla? Grenouille, por su parte, muere víctima de su éxito. Literal y cinematográficamente (ojo, candidatos) se lo come la fama.

logocl 28 de junio de 2007 PDF

PS: A la Tita van las gracias, la conclusión es suya. Hubo un antepasado de este texto en este mismo blog. Pues eso, no da menos trabajo hacer una sopaipilla pasada que un picarón fresco.

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