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Camino de Santiago
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29 juillet 2007

Lunas

Lunas Lorca:

Señor alcalde, sus niñas
están mirando a la luna.

Ou então Lunas Veloso:

Branca branca branca branca
A minha nossa voz atua sendo silêncio
Meu canto não tem nada a ver
Com a lua.

Incluso Lunas Díaz:

La luna me está mirando
Yo no sé lo que me ve.

Lunas Buarque, à beira-mar:

Amaram o amor urgente
As bocas salgadas pela maresia
As costas lanhadas pela tempestade
Naquela cidade
Distante do mar
Amaram o amor serenado
Das noturnas praias
Levantavam as saias
E se enluaravam de felicidade
Naquela cidade
Que não tem luar
Amavam o amor proibido
Pois hoje é sabido
Todo mundo conta
Grávida de lua
E outra andava nua
Ávida de mar

E foram ficando marcadas
Ouvindo risadas, sentindo arrepios
Olhando pro rio tão cheio de lua
E que continua
Correndo pro mar
E foram correnteza abaixo
Rolando no leito
Engolindo água
Boiando com as algas
Arrastando folhas
Carregando flores
E a se desmanchar
E foram virando peixes
Virando conchas
Virando seixos
Virando areia
Prateada areia
Com lua cheia
E à beira-mar.

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28 février 2006

El fantástico show de la vida

Y al tercer día de su estadía en Chile le ocurre a Pepe una experiencia pasmosa: se encuentra ante un televisor encendido y no tiene coraje para huir. El aparato emite el noticiero del canal católico, que enhebra la presentación de una seguidilla de descorazonadores dramas domésticos. Ha muerto un niño de escasos años y la cámara se detiene largamente en la expresión de su madre, registrando cada uno de sus dolidos gestos y cada una de sus tristes palabras. Luego sigue con su tía y su vecina y así hasta la nausea. La nausea de Pepe, se entiende, el entrevistador y la presentadora sobrellevan el mal momento con acabada naturalidad. Después es el turno de unos accidentados, y luego el de unos desgraciados, y luego el de unos muchachos asaltados por unos carabineros, y suma y sigue.

Brindar el dolor humano en espectáculo a lo largo de días y semanas y meses provoca ciertamente estragos en el ánimo de la tribu, estragos que el acostumbramiento disfraza de indiferencia. Pepe recuerda haber visto en Brasil unos noticieros igualmente escalofriantes, llamados “El fantástico show de la vida”, en los que la exposición de los dramas de la gente violentada era amenizada por las actuaciones de artistas de variedades. En el noticiero del canal católico, la retahíla de dramas domésticos se ve interrumpida por la irrupción de la imagen sedante de un añoso señor comentarista deportivo, un señor de toda la vida, quien va explicando con entera parsimonia los invariables resultados deportivos del fin de semana.

Para recuperarse de la experiencia catódica, Pepe lleva a pasear a sus sobrinos nietos a la playa. Aquella “extensión de tierra que las olas bañan y desocupan alternativamente hasta donde llegan en las altas mareas”, como la define Andrés Bello en el Código Civil, título de los bienes nacionales, está atestada de gente semidesnuda, decorada de banderolas que publicitan coloridos productos de consumo oral y zumbada desde el cielo por una avioneta que avienta a manera de cola una larga banderola que invita a la gente semidesnuda a dirigirse después de la playa al “mall”.

Los sobrinos nietos de Pepe quieren montarse en el castillo inflable cuyo dependiente es un niño no mucho mayor que ellos (tendrá doce años) quien informa con precisión contable que la tarifa es de 500 pesos por cada diez minutos, tiempo que controla con su reloj pulsera. No se ven inspectores de la Organización Internacional del Trabajo que pongan el grito en el cielo (a la altura de la avioneta) porque un niño esté trabajando un domingo de febrero.

Mientras los niños brincan sobre el colorido plástico, el niño trabajador le cede a Pepe su colorida silla y un colorido ejemplar del periódico del día. Para su mayor pasmo, en las páginas del diario Pepe ve desfilar los mismos dramas domésticos y las calamidades locales que vio pasar la víspera por la pantalla del televisor.

Por fortuna, Pepe se da contra la columna de un escritor más bien joven pero con aspecto de añoso señor quien expone con fundada profundidad y maestría expresiva su experiencia de la soledad. Pepe suele leer esa crónica en sus lejanos domingos solitarios. Ahora descubre que le han bastado tres días en Chile para leerla en su envoltorio colorido, rodeada de la barahúnda dramática, del griterío de los productos de consumo oral y de las lustrosas rabadillas de las vedettes. Visto desde la avioneta, Chile presenta un adusto paisaje sometido a estrés hídrico y cromático. Allí donde está la gente, en cambio, el paisaje se pone colorido. El niño trabajador lo llamaría “coloriento”.

La Nación de Santiago de Chile, 22 de febrero de 2006

23 novembre 2006

La prueba irrefutable

Los científicos a sueldo de las petroleras se empecinan, contra toda evidencia, en negar el calentamiento global. No les faltan aliados entre quienes buscan nombradía a bajo costo ni entre los infaltables desaprensivos que aprovechan los incendios forestales para hacer una barbacoa y las inundaciones para practicar waterpolo, como bien muestra un filme del WWF. Pero esta vez los tenemos. La prueba irrefutable del calentamiento del planeta está con nosotros. Ver  

25 novembre 2006

Y a pas de problème, j'aime

Nadie que haya estado alguna vez en África quedará insensible escuchando y viendo Senegal fast food, del dúo malí Amadú y Mariam, con Manu Chao. Nadie que no haya estado aún en África tampoco. Para unos y otros, y sobre todo para los insensibles, voici  Senegal fast food>

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Lo siento Angelín, no era para ti ni para mí el Mercedes ése. Nos faltó poco, la « o » apenas. Ahora que me acuerdo, tú ya te ganaste uno, y de manera mucho más meritoria. O sea que el próximo podría ser para mí. O para la Antonia.

12 novembre 2006

Hoy por hoy, día por día


Hoy por hoy todo cuanto se escribe lleva adosado un anuncio Google. Véase este texto de Javier Marías, que publica hoy domingo El País Semanal. Tan graciosos como el texto mismo son los anuncios Google que lo parasitan. Se da el caso paradójico que el texto es un reclamo contra los anuncios y los anuncios son reclamos contra el texto. Muy graciosa la comunicación moderna.

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Buena muestra de la parlanchinería político-periodística, este extracto del diario chileno La Tercera de hoy domingo:

« Un personero de gobierno sincera que si bien "estamos monitoreando el problema, no se puede hacer mucho mientras no sepamos hasta qué punto van a llegar los involucrados (...)". El punto no es menor (...) ».

Comentario del lector: Etcétera, etcétera.

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El chiste del día lo pone Roberto Merino en su columna de Las Ultimas Noticias : Un solitario se toma un vaso de sal de fruta, se masturba y luego le comenta al espejo: "Qué vida la tuya: champagne y mujeres". Es un chiste gracioso pero triste, concluye Merino.

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Lo notará el lector, este mensaje inaugura una categoría de este cuaderno: El canillita.

canillita.
    (De canilla).
    1. com. Am. Vendedor callejero de periódicos.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

También porque dentro de un mes, día por día, Josepepe será operado de la canilla.

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8 février 2006

Todo para el regreso

En una de sus crónicas del Angel Gris, Alejandro Dolina cuenta que en su barrio bonaerense funcionaba la agencia Todo para el Regreso. « Esta empresa organizaba unos viajes y peregrinaciones cuyo atractivo principal estaba en la vuelta. Por cierto, solían elegir lugares horrorosos, con alojamientos míseros y comidas inmundas, precisamente para acrecentar el deseo de volver cuanto antes ».

Mi tío Pepe es de la generación que volvía por Los Cerrillos. La generación anterior, lo hacía por Uspallata en el trasandino Mendoza-Los Andes, desde Buenos Aires, tras la travesía atlántica, con escalas en Santos y en La Habana. O por Valparaíso, habiendo atravesado el canal de Panamá y recalado en Callao. En todas esas llegadas y regresos se accedía a Santiago por la Estación Mapocho, en la ribera del perfumoso río. Otros volvían, y vuelven aún, por Chacalluta y Visviri, por Peulla y Balmaceda. Vuelven para los funerales, para las vacaciones, para las elecciones. Para los nacimientos. Otros vuelven incluso por Rapa Nui, por estos días colapsada por los turistas (se comen la fruta y dejan las cáscaras). Pepe, por su parte, lo primero que hace en cuanto vuelve, después de darle un beso a los niños, naturalemente, es preguntar por los que se murieron y en segundo lugar por los heridos. Este rito lo aprendió de Nicanor Parra, quien llegó a Santiago por la Estación Central, en 1932. Aparte lo cual, Pepe no se sabe muy bien qué hacer, recién llegado. Bien se sabe que los provincianos nunca terminan de llegar.

Santiago es un resumidero, una estación terminal. Todos los pasajeros deben descender y al que se queda dormido lo despiertan en Mantención y talleres. Poco importa saber por qué regresan los que vuelven o por qué otros se han ido quedando allí donde se fueron. Ni siquiera importa que su vuelta sea breve ni que el disco ya esté un poco rayado. Volver es letra de tango, de milonga, de bolero, músicas todas cargadas de melancolía provisoria. Todos los caminos llevarán a la amorosa Roma o a la concurrida Meca, y la Vía Láctea lleva a Compostela, pero el camino nuestro nos trae hasta Santiago a escuchar la palabra del profeta de Las Cruces : « De modo que este es el cacareado Santiago de Chile, ése su cacareado San Cristóbal, aquella luz el cacareado río Mapocho. No puede ser, estoy soñando despierto. Pucha máquina, Nuria Nuiry, qué sería de mí sin esta ciudad ».

En materia de idas y de vueltas, el relato más esclarecedor tal vez esté en una de las tantas noches de las Mil y una : Aquél hombre vivía feliz en su ciudad, hasta que soñó que en otra ciudad lejana un tesoro lo estaba esperando. Lo dejó todo y partió a su búsqueda. El viaje fue tan largo y tan penoso, y la ciudad de su destino lo recibió con tal indiferencia, que el viajero se durmió en la puerta de una mezquita, a la que habían desvalijado unos ladrones. Lo despertó la tropa con brutalidad y lo llevó en volandas a la cárcel, donde lo molieron a palos. Cuando se hartaron de darle, le preguntaron qué hacía allí y el ingenuo viajero les contó su sueño. « Hijo de un sapo con una culebra -se rió en su cara el capitán de la tropa-, cómo puedes ser tan mentecato. También yo he soñado que en otra ciudad hay una casa con un patio, en cuyo centro hay una fuente, y debajo de la fuente está escondido un tesoro. Pero no por eso hago como tú, cagón en puerta ajena ». En el relato del bruto xenófobo el viajero reconoció su propia casa, volvió a ella y encontró el tesoro.

Antonio de la Fuente, La Nación de Santiago de Chile, 8 de febrero de 2006

19 janvier 2006

Sapos y camarones

“Y el tibio desayuno que me traes sonriente, mientras leo lo triste que me cuentan los diarios”, cantaba un bronco trasandino. Lo que cuentan los diarios será triste o alegre, según y cómo, sostiene mi tío Pepe. Se sabía que los diarios servían al día siguiente para envolver el pescado. Cada vez menos, sin embargo. Los peces son jabonosos y están en vías de extinción, y el pescado, envuelto en plástico, está carísimo. Como los camarones que, más encima, reculan. A propósito de crustáceos, mi tío me comenta que la alcaldesa de Camarones anduvo en Camerún en busca de sus ancestros.

-Normal -me dice-, Camerún y Camarones son la misma palabra.

No sé yo de dónde sabe tantas cosas, será que tarda el tibio desayuno y lee los diarios más allá de la cuenta. De la alcaldesa pasa a la Presidenta electa, la que ha resultado ser políglota. Es una cualidad envidiable el don de lenguas, según mi tío. Le preguntaron una vez a Camilo Cela, Nobel posfranquista, si hablaba inglés. “Ni Dios lo permita”, contestó el gallego. Pero él era un señor ñoño y lo que hoy se lleva son presidentas modernas y desenvueltas en varias lenguas de distintas sonoridades, con el esmero del alemán, el charme del francés y la penetración de mercados del inglés.

Para no quedarse atrás, Pepe me comenta que el rey de Swazilandia las ha emprendido de mala manera contra la oposición: “Swazi king crushes political opponents”, me dice. Tengo dudas sobre el alcance exacto del verbo to crush. Mi tío precisa que el gordinflón aquél del Rey, que tiene nueve señoras y dos novias, lo que hizo fue aplastar, apabullar, apachurrar, destripar, doblegar, estrujar, exprimir, machacar, machucar, molturar, machar, moler o triturar a sus opositores. Pobre gente, sus súbditos. Con las ganas que tendrán de tener, como en Liberia, como en Chile, como en Finlandia, una Presidenta políglota.

Porque políglotas los africanos suelen ser, inveterados políglotas y no siempre polígamos. En Swazilandia, un millón de habitantes hablan decenas de lenguas bantúes y apenas un par de lenguas germánicas. En Camerún, la ancestral tierra de la alcaldesa de Camarones, más de 250 lenguas locales, y francés, inglés y hasta alemán, como la Presidenta electa.

Ya un poco “lengüeteado”, me voy despidiendo, cuando me suelta un último pormenor africano. Esperando el tibio desayuno, entre un periódico y otro, resulta que mi tío lee el diario de viaje del doctor Livingstone, explorador escocés que se empantanó en el Congo buscando las fuentes del Nilo, antes de que lo encontrase Stanley y profiriese la célebre frase que hizo reír a media Europa: “Dr. Livingstone, I presume ?” Estaba Livingstone medio muerto de disentería, de amibiasis, de tuberculosis, de paludismo, de todas las enfermedades de los miasmas tropicales, cuando este coloso de la misantropía y el empecinamiento colonial escribió en su diario una tierna escena de corte bucólico-congoleña: “Estando yo sentado bajo la lluvia, un sapillo de árbol, de media pulgada de largo, saltó sobre una hoja crasa y comenzó a cantar, tan fuerte como un pájaro, un aire de una gran dulzura. Qué sorpresa oír tal música emitida por un músico tan pequeño”.

No se crea, sin embargo, para volver a la música argentina, que a continuación el escocés sacó la vihuela y compuso el “Sapo cancionero”. Perdido estaba en África, pero nunca tanto.

Antonio de la Fuente, La Nación de Santiago de Chile, 19 de enero de 2005

22 septembre 2005

Madre que estás

Madre que estás en los cielos, primera novela de Pablo Simonetti, es uno de los relatos más leídos en Chile en los últimos años. Se trata de la historia de una familia de industriosos inmigrantes italianos, cuyos hijos componen la primera generación de profesionales universitarios nacidos en el desahogo y la prosperidad. El relato sobrevuela la manera como la familia se enriquece. Ese parece ser un asunto de hombres y la vida de una madre es su familia. También la realidad social del país viene poco a cuento, la narradora confiesa que siempre ha preferido correr un velo sobre esa vida de puertas afuera, fuente de sobresaltos e incomprensiones, para concentrarse en su terreno, las relaciones entre los miembros de la familia, territorio apenas extensivo a algunos parientes y amigos y al personal doméstico.

La madre quiere crear una familia razonablemente feliz, que abra las puertas al mundo a unos hijos de los que pueda sentirse orgullosa, y a esa tarea se da en cuerpo y alma. Andando la vida, y sobre todo la vida de sus hijos, comprende, a costa de una depresión y de la consiguiente terapia, que a la felicidad razonable se llega, contra lo que ella creía, no por una vía cuartelera, de ordeno y mando, sino más bien por una vía « concertacionista », hecha de diálogo y de empatía.

El crítico literario Vicente Montañés afirma que a Madre le falta inconsciente, que la narradora lo « sabe » todo sobre sí misma. Tal vez sea así, pero a la novela le sobra « inconsciente colectivo », así sea cierto que esa realidad exista. El destino de la protagonista se emparenta al destino de tantas y tantos que deben componer con la familia real y la familia idealizada, y se emparenta también con un cierto estado de ánimo de la sociedad chilena, o al menos de sus clases medias y superiores que, habiendo hecho suya más o menos conscientemente la represión, no puede continuar negando sus efectos perversos e intenta reconciliarse con el pasado buscando unas vías de superación.

Estas vías de superación están en el aire de los tiempos, son emotivas, y se resumen en el concepto sésamo de nuestros días, la comunicación. Todo parece poder la comunicación, incluso la « sanación », como se dice de tan cursi manera, la « resilianza » (la capacidad que tiene la tierra quemada de reverdecer), todo cuanto pasa por decir, hacerse oír y que la escucha se prolongue, por hacer circular el aire, la luz y la palabra, por ventilar e iluminar los asuntos oscuros, que son mayormente, cómo no, relacionales.

La manera tendrá sus límites y no tardarán en mostrarse. Por lo pronto, Madre que estás en los cielos entra por esa avenida y se mueve a gusto en ella. No está mal escrita, es clara, es « comunicativa » incluso en sus defectos, su fototropismo, su « marianismo ». Que la novela sea « comunicativa » es una categoría antes periodística que literaria, y cabría precisarla. Lo cierto es que Madre enuncia realidades que el cuerpo social estaba quierendo verbalizar. La preeminencia de la familia, el reconocimiento del poder de las mujeres, de la masculinidad femenina e inversamente, la contrición soft frente a la que fue una represión hard, un trasfondo redencionista (sufrimos « para mejor »), un paralelismo telesérico con su interés cotilla por la burguesía industriosa. La sociedad chilena estaba queriendo libar de esas mieles. Y esas mieles están, por Madre, bien servidas.

El entramado social que sostiene la candidatura presidencial de Michelle Bachelet representa, sin duda, muchísimo más. A otra escala, sin embargo, con otras gradas y soportes, ¿se emparenta el éxito de Madre que estás en los cielos a la presentida decisión mayoritaria del electorado chileno de votar por Michelle Bachelet, madre y mandataria?

La Nación de Santiago de Chile, 22 de septiembre de 2005

28 juin 2008

La pelota (en vísperas)

° Lluvia de estadísticas en la prensa: El equipo que más ha marcado (España) contra el que más ha corrido (Alemania).

° El augur belga, contrito: 'Soy de mal pronóstico'. Aun así reincide: 'Para Alemania nada es imposible, pero...' . En ese pero y entre los puntos suspensivos le cabe España.

° De augurios los teutones llegan sobrados: ‘La fuerza contra la técnica, la velocidad contra la vivacidad, apuesto por Alemania’, escribe Didier Deschamps, en 'Le Monde'.

° Paisaje brabanzón con roja y gualda.

° El tirón español también en los detalles. Nombres con futuro para niños: Cesc, Xavi, Iker, Olé.

4 juin 2008

Tránsitos

Sobre el affaire del matrimonio anulado en Francia, Hervé Le Tellier en Le Monde:

Una joven no es virgen, la Justicia anula el matrimonio. Decisión, por cierto, indigna. Por otro lado, ¿hace falta imponerle semejante marido?

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El mismo affaire levanta nuevas cuestiones: ¿se puede probar la virginidad del novio?

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Veintún millones de personas transitaron, en 2007, por los cuatro aeropuertos belgas. Contando con que el país tiene 10, 5 millones de habitantes, los viajeros resultan ser exactamente el doble de la población. Los habitantes fueron y volvieron, o sea.

Esta gente no se está nunca quieta.

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Se aniega la Expo del agua en Zaragoza. Agua al agua, decía el poeta.

8 juin 2018

Cuadros en movimiento

El tal Materlín escribe sobre pintura y cine: que si Bruegel, que si Hopper, que si Pasolini...

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9 octobre 2016

El puñado de tierra

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De la mano de su nieto, Matías Pintor regresa a su pueblo de El Bierzo noventa años después de haberlo dejado atrás.

14 décembre 2014

Sé ver las edades al reves

Componiendo una galería de imágenes. Infancia y juventud, por ahora. Ya habrá tiempo para lo que sigue. O no.

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 Christopher Robin Milne, dibujo de E H Shepard, 1923

Goethe en Roma, acuarela de J H W Tishbein, 1787

8 mars 2010

El terremoto (7)

27 mars 2009

¿Se puede reír de todo?

Geluck
Ese tipo es negro, homosexual, minusválido y belga.

¡Jajajá!

¡Belga!

¡Qué gracioso!

(La caricatura es de Philippe Geluck)

1 janvier 2017

Alegría en el corazón

Miel en los labios, melodía en el oído, alegría en el corazón, como propone Bernardo. Y para los ojos, qué. La lectora de Corot y su lectura. Y el taller del pintor y su pintura para el niño que mira. Feliz año.

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24 février 2015

Aunque

Perú 21 trae por aquí y por allá definiciones como ésta del presidente boliviano:

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Tardamos en informar de estas cosas, disculpa la demora.

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14 février 2015

Un diario

En el quiosco cuelga Pulso, un diario que no conozco. Le tiendo a la quiosquera el importe, una moneda de 500 pesos.

-Al tiro se lo saco, me dice.

-¿Es el único ejemplar que tiene?

-Sí.

-O sea que sólo vende uno al día.

-No. El de ayer no lo vendí.

Lo leo de cabo a rabo. Es harto malo.

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3 janvier 2014

Un souvenir du réveillon

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Je crois que la Terre es ronde
Pour une seule et bonne raison
Après avoir fait le tour du monde
Tout ce que je veux c'est d'être à la maison.

Orelson

11 avril 2014

El marino

Tan cansino y tan mezquino el rollo nacionalista. En ese terreno, el hombre superior navega sobre los vaivenes sin marearse ni moverse de las certezas del marino.

CM

3 janvier 2014

Encore un souvenir du réveillon

P1010264

Hay dos panes. Tú te comes dos, yo ninguno. Consumo promedio: uno.

Ellos son siete y tienen dos panes y yo, pobre de mí, sólo tengo uno.

(El uno es de Parra, el otro del refranero. Entre los dos se equilibran.)

22 octobre 2012

BEFORE / AFTER

(Diario de Madera, 8)

Ch

 

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4 juillet 2011

Indignaos

(Voy y vuelvo 2)

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22 avril 2010

El babuino

Llega la noche al desierto de Karoo. Los babuinos cesan de alimentarse y observan la puesta del sol. En los ojos del mono más viejo se dibuja la melancolía. Nunca más, se dice.

2

28 septembre 2014

El bosque

También vuelvo del bosque. Todo lleno de criaturas.

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