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Camino de Santiago
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23 février 2008

¿Quién? ...El puquén

Puqu_nfotodelaFuente

El puquén está a unos doscientos kilómetros al norte de Santiago, a unos cien de Valparaíso. Islotes y peñascos se suceden a lo largo de la accidentada costa y por ellos trepan los lobos de mar. Esperan la ola, la buena ola que los deposite entre las rocas. Y otro tanto hacen para echarse al mar. Cuando salen del agua están oscuros. Al cabo de una media hora al sol se han secado y se ponen rubios. A lo lejos, parecen limacos reptando por una piedra de jardín. Pero son lobos oceánicos y abren el hocico para vocear y dejar su grito retumbando entre los farallones. Desde el lado marino vuelan pelícanos, gaviotas y patos cormoranes. Desde el lado terrestre incursionan jotes, carroñeros de menor monta que los cóndores, con la cabeza colorada, la cresta insignificante y el renegrido plumaje. Los cochayuyos parecen melenas de sirena. Por un forado natural entre las rocas sube la ola con mucho ruido y espumarajos. Es el puquén. Durante la marea alta, un pavo puede perder unas cuantas plumas.

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29 mars 2008

Knokke-Heist

Paseo por Knokke-Heist, balneario pije del litoral belga. Vamos a observar a los pájaros del parque natural Het Zwin y terminamos observando la fauna que pasea por el dique, abrigada y endomingada. Grandes, serios y con prisas aun en el paseo, tan diferentes de nosotros, pequeños y gesticulantes. Y la ropa que llevan. Comprada en esas tiendas, repletas de abundancia. Y las galerías de arte, de qué mal gusto. Y el mar barroso. Y los perros, tantos perros, chicos y grandes. Y los zapatos, estupendos y grandes. Y el viento helado. La playa forma parte de esa ciudad como el campo forma parte de ésta. Bélgica entera es una ciudad y los bosques son parques.

Knokke

26 novembre 2007

Gracia y elegancia

Una abracadabrante historia de un supuesto hijo de Pinochet, nacido en los años cincuenta, en Ecuador, de una relación extramarital, cuenta La Nación. El periodista afirma que, en esos años, Pinochet bailaba «con gracia chilena valses y pasodobles, siempre en dupla con su elegante mujer». Elegancia que la pareja derrocha en la foto, particularmente en la graciosa manera de mantener los tocados dentro de la imagen. Según Brummell, la elegancia consiste en atravesar Londres a pie y pasar desapercibido. Exactamente lo que Pinochet pretendió sin éxito.

Boda_Pino_Hiriart

 

31 janvier 2008

Cómo comportarse en el living

El libro superventas de la temporada es un manual de instrucciones sobre cómo comportarse en el living.

LN_31_de_enero_2008

Santiago en enero. Un televisor da vueltas alocadamente. Un libro cuelga de un cordel agarrado por un perro para la ropa. Una nave espacial aterriza en un pueblo del desierto. En las librerías, el libro superventas es un manual de instrucciones sobre cómo comportarse en el living.

La imagen del libro que cuelga está en 2666, la novela póstuma de Roberto Bolaño, puesta en escena por la compañía barcelonesa Teatro Lliure en Matucana 100. Se trata de una idea de Marcel Duchamp, uno de sus celebrados ready-made. Bolaño pone el libro en manos de Óscar Amalfitano, un profesor de filosofía chileno que ha ido a naufragar a una ciudad del desierto mexicano tristemente famosa por los miles de crímenes contra mujeres que impunemente en ella se cometen, ciudad de la cual Amalfitano quiere alejar a Rosa, su veinteañera hija.

El libro que cuelga del cordel deja caer unas cuantas imágenes. La más filuda muestra el desierto lleno de cruces mientras desfila interminablemente la lista con los nombres de las muertas y suena una marcha fúnebre. Entretanto, un grupo de hombres cuenta con seriedad una retahíla de chistes sobre mujeres. La mujer es una vagina con un desorden de células alrededor.

Mi vecino de asiento me cuenta una versión femenina de ese seudo chiste: Un hombre es todo aquello que le sobra a un pene. En La novia vestía de negro, Jeanne Moreau acaba con todos los hombres que la rodean. Una actitud eminentemente polisémica. Según mi vecina, se trata de una película muy recomendable.

Otro asunto que cae es una nave espacial. En este caso cae en la pantalla del cine Hoyts. Se trata de Chile puede, la recién estrenada película de Ricardo Larraín. Tiene mérito que el ámbito del cine, la gente que asiste, se parezca a la película. A sus colores y sus formas. La película quiere apoyarse en esas superficies para trascenderlas a través de una metáfora. Un empresario decide lanzar al espacio a un astronauta desde el desierto de Atacama. El disparatado proyecto termina con la nave espacial en la calle principal del pueblo nortino de Inca de Oro, al ritmo de una diablada.

Otro libro que cuelga es un superventas, un manual de instrucciones. Trata de establecer cómo se comporta el ser nacional, la gente, y, sobre todo, cómo debería comportarse. El libro está escrito por una señora de apellido Sordo. Lo esencial del ser nacional, a su modo de ver, no acontece en las empresas ni en el Congreso Nacional sino en el living de nuestras casas. Mi vecina me dice que la señora Sordo sostiene que la culpa del problema en que estamos metidos todos la tienen las madres por abandonar a sus hijos y salir a trabajar. Los humoristas y los superventas basan su éxito en repetir las simplezas que la gente dice y se escucha decir. No he leído el libro de la señora Sordo y no hay muchas probabilidades de que algún día lo lea. No leo manuales de instrucciones, no suelo leer libros superventas ni menos aún libros escritos por mujeres que no tengan nombre de flor, como Marguerite o Rosa.

Estas son las historias que cuentan las novelas y las películas, y está muy bien que las cuenten. Pero no creo que exista más cumplida metáfora del ser nacional que la que aparece a diario en la portada de los periódicos. Sin olvidar a las revistas femeninas. Esos colores, esas formas. Esas historias cosidas con hilo negro y tiradas de los pelos son el ser nacional. Borges tenía razón, por ahí no pasa la historia, la mayúscula. Pero ahí estamos todos mirándonos a diario las caras los unos a las otras.

La última imagen está en el Bellas Artes. Un televisor da vueltas alocadamente movido por un torno. Un artista llamado Papasfritas lo ha instalado allí junto a otras escorias del ser nacional. El público se agolpa a contemplar el efecto hipnótico de ese fuego fatuo. Otras imágenes pueden verse en ese mismo museo. La cara del ser nacional, sin embargo, la gente, los diarios, sólo parece tener ojos para esa tele que se ha vuelto loca. Y recíprocamente.

La Nación, 31 de enero de 2008 PDF

26 décembre 2007

Jardín botánico

Flores

La impacientilla
La siempreviva
La belle de nuit

La maravilla

La nomeolvides
La nomeolvides
La nomeolvides

La pera de olmo
La de la higuera
La de las chakras

La del ojal
La del manojo
La del balcón

La flor del diablo
La cimarrona
La belladona

Del peladero
La graminácea

Del municipio
La cebolleta

Y aquel musguito
Del cementerio

El anisillo
La pimpinela
El ilang ilang

La flor del lúpulo
La flor del cáñamo
La hoja de parra

La rosa no
La rosa never

La tormentilla
La flor del ágave
La correhuela

El rompenieves
El narcisillo
El tulipánico

El pensamiento
La flor del loto

La maravilla
La siempreviva
La impacientilla

La belle de nuit

La nomeolvides
La nomeolvides
La nomeolvides.

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4 novembre 2007

Dos días en Amsterdam

Las noticias son amenazadoras y los lectores somos impresionables. Por fortuna, Sarkozy endereza cualquier entuerto con su tarjeta Visa.

Dos días caminando por Amsterdam, intentando no prestar atención a las noticias. A la entrada de la ciudad, impresiona el baile de las autopistas con los edificios metálicos, paleto que es uno. En la ciudad, por las calles que bordean y cruzan los canales, asombra el ballet incesante de las bicicletas.

Dos días caminando con zapatos nuevos. Aprietan los viejos pies dentro de los zapatos nuevos. A los viejos zapatos se les había abierto una vía de agua. Cuando yo era niño y mi padre vendía zapatos en la Zapatería La Reina, podía pagársele a alguien para que amansara los zapatos recién comprados.

Tres paradas en la caminata por Amsterdam: la Iglesia nueva, la Sinagoga portuguesa, el Mercado de las flores.

Los protestantes eran gente iconoclasta y la emprendieron contra las imágenes que a los católicos les había llevado siglos imaginar, confeccionar y venerar. Abajo con ellas. La última flecha, la definitiva,  para San Sebastián. Muerte para  cada una de las once mil vírgenes que acompañaron a Santa Úrsula. La Iglesia nueva (Nieuwe Kerk) fue católica hasta que la reforma protestante se la apropió. Ahora es lugar de exposiciones. Las imágenes están de vuelta. La exposición presente se llama Held (héroe).

La Sinagoga portuguesa fue edificada por los sefardíes, huidos de la península ibérica, en el XVII. Su interior es tan descarnado como el de una iglesia protestante. Tal vez la reforma protestante haya sido una fuga adelante de regreso  al judaísmo, a la abstracción y al préstamo con intereses. Lo más próximo a una imagen en la sinagoga son los caracteres y los candelabros. Dios es invisible y su nombre impronunciable. Como el dinero, es inodoro, incoloro e insípido.

Vondel_Park_Amsterdam

El Mercado de las flores permite el reencuentro con las formas, los colores, los olores. Como lo permitirían las imágenes del Rijksmuseum o del Museo Van Gogh, de no ser por esas filas tan largas que se forman a la entrada. Los colores del otoño quedan reflejados en el agua de los canales, en las plantas que trepan por los ladrillos de las casas, en los jardines entrevistos detras de las ventanas, como el Vondel Park se entrevé por los resquicios de las calles.

El Hortus Botanicus queda a la espera. I amsterdam, dice la chaperona.

25 octobre 2007

Arde San Diego

El rojo del agua de la Fontana di Trevi, en Roma, evoca la sangre y el fuego. 

Trevi

Quien no tiene petróleo tiene que tener ideas, se le oye decir a un ecologista suizo, mientras celebra los buenos resultados del partido verde en las elecciones de su país. Elecciones que ha ganado, por lo demás, la derecha xenófoba,  pero como Suiza es un país muy suizo, tras las elecciones los partidos se distribuyen los ministerios en función de los resultados y gobernarán conservadores, liberales, socialistas y ecologistas, todos juntos, tal como pedían Los Jaivas.

Lo que indicaba el portavoz verde suizo es que su partido con pocos medios había conseguido buenos resultados. Es verdad que la relación entre medios y resultados es la que permite evaluar. Esta semana se ha publicado un estudio que muestra la correlación entre el gasto electoral y los votos obtenidos en las últimas elecciones en Bélgica. Sin sorpresa, el voto ecologista es el mejor evaluado: cada voto le costó a los verdes 80 céntimos de euro, mientras que al resto de los partidos les supuso unas tres veces más. En Chile, ¿es más caro el voto aliancista, el concertacionista o el extraparlamentario? ¿Cuánto le cuesta a la UDI cada voto? La derecha se autoproclama liberal, pero suele no serlo allí donde el mercado se le resiste. En Norteamérica, el cálculo es ocioso: nadie que no sea millonario puede pretender convertirse en representante popular.

Parece claro que al precio que está el barril de petróleo, que bordea ya los cien dólares, a falta de tener pozos y refinerías más vale tener ideas. Sólo quienes tienen petróleo, como Bush, como Chávez, como el rey Abdalá, pueden permitirse el lujo de tener vacío el depósito de ideas. La idea de Bush para hacer frente al encarecimiento del petróleo y a la extrema dependencia de su país al oro negro ha sido invadir Irak y producir combustible a partir de las plantas. Y esta idea, en apariencia inocente, está cambiando el mapa de Sudamérica, subiendo el valor del suelo y el de los cereales y convirtiendo en humo lo que queda de bosque nativo y de selva amazónica. Chávez por su parte, también tuvo una idea que consistió en adelantar los relojes en media hora.

África produce ya más de 10% del petróleo mundial y recibe a cambio abundante corrupción y contaminación y, de yapa, alguna que otra guerra, la última de las cuales ocurre en Darfur, al sur de Sudán. Nigeria, por ejemplo, el primer productor africano, extrae petróleo desde hace medio siglo y, sin embargo, debe seguir comprando todo el combustible que consume, a falta de una única refinería sobre su territorio. Mientras tanto, la inmensa mayoría de la población nigeriana malvive aún con menos de un dólar al día.

El resto de la humanidad, a falta de petróleo, no tiene más que correr detrás de alguna idea brillante, tal como convertir la energía que generan los pasos de los peatones en alumbrado público, aprender inglés o suahili por osmosis o poner a las moscas a producir miel. Los miembros de un grupo italiano, Azione futurista, también tuvieron hace unos días una idea colorida y mezclaron tinta roja con el agua de la Fontana di Trevi, en Roma. La idea no era gran cosa, pero el color rojo es vistoso, porque evoca la sangre y el fuego, el pecho de la loica y el capote del torero, y atrae a turistas y mirones del mundo entero. Armados de un puñado de anilina, estos romanos seudo futuristas y buenos publicistas consiguieron estar en todas las portadas y en todas las pantallas, no sólo en la crónica roja, al lado de la sangre que se vierte por estos días en Pakistán y en Irak y de los incendios que abrasan ahora mismo la región de San Diego, en California. En la frontera entre EEUU y México se han reunido una vez más las condiciones para la proliferación del calamitoso fuego: viento, altas temperaturas y ausencia de lluvia.

Bush debería tener cuanto antes una buena idea y ratificar el Protocolo de Kioto, que busca reducir las emisiones de gases producidos por la quema de combustibles fósiles, carbón, gas y petróleo, que están atosigando la Tierra. Le quedan pocos meses antes de que lo desaloje de la Casa Blanca y firme ese tratado en su lugar una señora rubia o un señor moreno.

logocl 25 de octubre de 2007 PDF

23 septembre 2007

Diario del monte de los olivos

Escrito e ilustrado en Sicilia en septiembre de 2007
Para la Tita


foto_Antonio_de_la_Fuente

 

Las piedras son mudas y los guías elocuentes

Según Empédocles de Agrigento, los antiguos sicilianos construían como si fueran inmortales y comían como si fueran a morir al día siguiente. 25 siglos más tarde, los sicilianos siguen comiendo de la misma manera. Ahora también construyen como si fueran a morir al día siguiente.

Agrigento, el valle de los templos griegos. Columnas dóricas, concepción europea, mano de obra cartaginesa. 25 siglos más tarde seguimos donde mismo.

Para proteger a los jóvenes de los sueños del alba, los griegos sacrificaban animales en el altar de Zeus. Parece tiempo perdido, 25 siglos después.

¿Por qué los dioses permiten a los hombres prosperar, crecer y multiplicarse? Porque los hombres les ofrecen las mejores piedras, las sobrevivientes, las que fueron griegas y romanas, y luego fueron árabes y después normandas. 25 siglos más tarde, las piedras todavía dan de comer a los guías turísticos.

Sicilia_septiembre_2007_266

Un juego de video

Para llegar a Monreale, hay que atravesar el calvario, el purgatorio y el limbo, esto es un barrio palermitano, oír bocinas, oler bencina, sortear motos,  ambulancias, peatones, carros de bomberos. Atravesar un barrio palermitano es como probar suerte en un juego de video, pero con adrenalina de verdad. En Monreale, las historias que cuentan los mosaicos de la catedral y los capiteles de las 228 columnas del claustro valen la travesía del calvario y la del purgatorio y la de Palermo. Y son mucho más divertidas que un juego de video.

Avispas al almuerzo

Quien dijo que los dinosaurios desaparecieron no se ha dado de cara con un lagarto siciliano. Los dinosaurios no han desaparecido. Sólo que con el cambio climático han ido encogiendo.

Es de noche y despierta el ladrido de los perros. Una pareja de jabalíes pretende comerse su comida. Los jabalíes dan un paso adelante y los perros dan dos pasos atrás. Ladrando, para que no se note.

Se dice que el pez grande se come al pequeño, pero los peces sicilianos son vegetarianos y no se apartan del bañista, más bien lo siguen como si éste fuese un pez y supiese del lugar donde está el tesoro.

Primer trabajo del domingo, salvar bichos de la piscina. Prioridad a las abejas. Segundo trabajo del domingo, espantar a las avispas del almuerzo.

El bosque para el que lo queme

Ciclámenes en el sotobosque. Malas yerbas que huelen bien. Maná, miel de la resina del fresno. El ágave florece a los 25 años y muere. El olivo es milenario y sigue ovulando. Al fuego con ellos. Que termine cuanto antes tanto pastoreo. Que el mundo se hominice cuanto antes. El bosque para el que lo queme.

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El día del Señor

Procesión de San Gandolfo. Estricta jerarquía siciliana. Delante del santo, el monaguillo y el cura. Detrás, el propietario con su cuidada estola, luego el funcionario y, cerrando el cortejo, el campesino, el pueblo llano. Pobres y ricos se muestran en su mejor tenida y se consideran unos a otros, de arriba abajo, sin escatimar miradas. Domingo de fiesta en un pueblo de montaña.

 

 

En siciliano, playa se dice plaia

Cuerpos por el suelo. Un cuerpo sólo se humaniza cuando se levanta, se sacude la arena y junta sus efectos personales.

La novedad del verano, de lo queda de verano, la ponen las masajistas chinas. Massaggio, massaggio, proponen, con su dicción nasal. Cinco euros la aceitada. Las masajistas son muchas. O será un efecto óptico, de tan parecidas que son. El jefe de la cuadrilla las dirige a través de un celular.

Otra profesión que no da abasto es la de tatuador, o como se llame. Casi no hay quien no tenga un asunto tatuado en el pellejo. Estos artistas visuales tendrán un catálogo de huarifaifas para proponer a su distinguida clientela. Y los unos se inspirarán de los otros. La joven lleva un tatuaje en un pecho, la vieja quiere dos en cada uno.

Piedras en la playa. El niño junta las pulidas, las jaspeadas, las lustrosas, las bruñidas, las brillantes y luego las devuelve a la mar. Ya sabe que lejos de la mar son mudas.

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Las siete diferencias

1 Los europeos vienen a Sicilia de vacaciones. Los sicilianos van a Bélgica a trabajar. Sanduichero en Brujas, veraneante en Sicilia.

2 En Sicilia, cuando se pone el sol, aparece la luna, los planetas, las constelaciones. Las últimas en aparecer son las estrellas fugaces y también son las primeras en irse.

3 Las nubes son más vistosas desde arriba. Desde arriba del avión, quiero decir, desde arriba del Etna, desde arriba del monte de los olivos.

4 Viejos en las calles de los pueblos. Y algunos niños, menos. Pero viejos y niños están en el centro del escenario. En la Europa del norte, los niños y los viejos están detrás de las bambalinas.

5 De lejos parecen cuervos pero de cerca se conoce que son curas.

6 Sicilia no es el tercer mundo. Es Europa, con un tercio de tercer mundo en cada tercio. Vomitonas de basura a orillas del camino. Bosque quemado. Vomitonas de basura entre los peces de la mar.

7 La séptima diferencia es por el estilo.

 

Wilkommen in België

El avión se dispone a aterrizar. Hace frío en Zaventem. Los turistas le añadimos la parte inferior al pantalón. La señora siciliana, de regreso después de pasar el verano en la isla, pasa la mano por la gelsemina que trae desde su pueblo para plantarla en Bélgica. Y el jazmín le devuelve el cariño con una vaharada de su olor.

13 septembre 2007

Nicanor Parra contra la ley de la perspectiva

Nicanor Parra no respeta la ley de la perspectiva y se agranda a medida que se aleja.

Parra

A la lista de definiciones de antipoesìa que propone el propio Nicanor Parra (un temporal en una taza de té; una capilla ardiente sin difunto) cabrìa tal vez agregar otras dos: la antipoesìa es una manera de leer el diario y un método para redactar titulares de prensa. Espero que un estudio que subraye la familiaridad de la antipoesìa con el periodismo ya estè escrito y contenga al menos estas dos ideas: Parra escribe antipoesìa con materiales similares a aquéllos con los que se hace un periòdico. Y, también, el lector ideal para la antipoesìa es aquél que acaba de leer el diario y lo bota al papelero. Para reciclarlo, desde luego.

Borges decìa que quien quiera enterarse de cuanto ocurre en el mundo pierde su tiempo leyendo el diario. Parra no lo contradirìa probablemente y, sin embargo, propone otro camino y con materiales de derribo tomados de la prensa formula un discurso alternativo. Octavio Paz, surrealista diplomàtico (lo que no es lo mismo que ser diplomàtico surrealista), aconsejaba por su parte a un aprendiz de poeta: En los ratos libres pasta sin cesar: hay inmensos predios de periòdicos.

Lo cierto es que Parra ha escrito magnìficos poemas directamente sacados de los diarios, como los espléndidos Mil novecientos treinta y Noticiero 1957, compuestos ambos con los endecasìlabos (Plaga de motonetas en Santiago) con los que los periodistas encabezan las noticias. La experiencia del Quebrantahuesos, en la que se embarcaron Parra y Jodorowsky en su ya remota juventud consistìa precisamente en cortar y pegar titulares de diarios para romperle los huesos al lenguaje periodìstico e intervenir por esa vìa en las conversaciones entre parroquianos quienes, como es bien sabido, suelen intercambiar frases directamente tomadas de la prensa.

El formato màs reciente de la antipoesìa, el del discurso de sobremesa, es también marcadamente periodìstico, tanto por sus temas, cuanto por la manera, que es la de un comentarista de una actualidad tan cambiante como repetitiva. Parra resume la actualidad o la adelanta. Un poema como La batalla campal, escrito en 1969, que relata el enfrentamiento entre energùmenos y robots frente a La Moneda, prefigura el  11 de septiembre de 1973. Treinta y cuatro annos màs tarde la Encuesta Casen confirma que la desigualdad entre chilenos es creciente. Este es, entonces, el consejo de Parra a Su Excelencia: Nadie debe ganar màs que SE el Presidente de la Repùblica. Ni menos, dijo el otro.

Incluso el artefacto aquel que afirmaba que la izquierda y la derecha unidas jamàs seràn vencidas aparece tres dècadas màs tarde como algo màs que una mera boutade, cuando la la derecha prueba a aduennarse de los valores de la izquierda y èsta se muestra a menudo profundamente reaccionaria. En Italia por estos dìas da mucho que hablar, como todo en Italia, aun antes de ser publicado un libro de parreano tìtulo: El liberalismo es de izquierda. Parra lo dirà a su manera, ni capitalista ni socialista, sino todo lo contrario: ecologista intransigente. Quien lea los Discursos de sobremesa verà que Parra repite y se repite, como hacen los pedagogos y los periodistas, poniendo en boca de unos y de otros sus propios conceptos. Incluso prodiga consejos que el gremio periodìstico desoye: Escriban lo menos posible y solamente en el idioma patrio.

Este septiembre, Nicanor Parra cumple 93 annos. Desde luego, como dice él mismo hablando de los demàs, Parra no respeta la ley de la perspectiva y se agranda a medida que se aleja.

 logocl 13 de septiembre de 2007 PDF

PS: Escribo en un teclado italiano. Disculpas por los acentos y la ausencia de la vieja y querida letra enne.

20 septembre 2007

Chamuscada Sicilia

En Sicilia la mafia ha prendido y se ha enraizado como en ningún otro sitio, chamuscándola como los incendios de los veranos.

Trinacria

Sicilia es una isla exportadora. De fruta, de vino, de aceite. Es un placer tomar unas naranjas sicilianas, un buen vino o su delicioso aceite en la isla misma o en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, lo que mejor y más lejos ha exportado la isla, lo que más ha calado en los mercados mundiales es un concepto correoso, el de la mafia.

Es injusto con los sicilianos que se les asocie automáticamente con la Cosa Nostra y sus prácticas. Porque mafias hay en casi todas partes. Basta echar un vistazo al diario para ver que la llamada actualidad suele ser obra de organizaciones mafiosas o bien su marca no anda lejos. Y lo inquietante es que la de los diarios es la actualidad visible o descubierta y lo propio de las mafias es operar en la sombra.

Lo cierto es que es en Sicilia donde la mafia ha prendido y se ha enraizado como en ningún otro sitio, chamuscando la isla como lo hacen los incendios de los veranos. No es casualidad si el pueblo de Corleone se encuentra a unos cuantos kilómetros de Palermo, la  capital siciliana, y tenga el nombre del célebre padrino de la novela de Mario Puzo, llevada al cine por Francis Ford Coppola.

Por las calles de Palermo desfiló este sábado 8 de septiembre un millar de personas en apoyo al periodista palermitano Lirio Abbate, amenazado de muerte por la mafia local por denunciar, en su libro Los cómplices, a los hombres de ésta en el Parlamento, así como la extorsión que la mafia ejerce sobre los comerciantes locales y, también, la anuencia de éstos para plegarse a estas exigencias.

El sondeo semanal de La Repubblica indica que el sentimiento de miedo aumenta no sólo en Sicilia sino en el conjunto del territorio italiano. Un hecho seguro es que nos sentimos inseguros, escribe el diario romano. La ola migratoria ha traido buen número de pobres hasta las costas italianas y en las ciudades la figura que la representa es la del lavavetri, el limpiavidrios que se acerca a los automovilistas en las esquinas armado de un trapo y de una escobilla. Una incongruencia más, junto a los millones de autos y de motos que han tomado por asalto unas ciudades  creadas para circular a pie o a caballo. Como de costumbre, el miedo se proyecta en las víctimas de las mafias más que en las mafias mismas, que son quienes organizan el tráfico de seres humanos, las que reescriben los balances, las que compran el silencio informativo.

Sicilia, desde donde escribo estas líneas, se ve tranquila y no particularmente amenazadora, chamuscada eso sí, como está dicho, por los numerosos incendios del verano. Pero es bien sabido que las aguas mansas esconden culebrones. Tal vez sea Leonardo Sciascia, el novelista siciliano que mejor ha descrito la mafia y sus prácticas, quien exprese el sentimiento indecible que asalta al extranjero frente a la belleza de ésta, la mayor isla del Mediterráneo, donde una piedra es griega, la otra romana, la tercera árabe y la cuarta normanda: Sicilia tiene tres puntas y siete caras. Ver las casas y descubrirlas habitadas es una sorpresa. En ellas, la gente se mueve como en un mundo que está más allá de las palabras, como en una sobreviviente y sin embargo atrofiada humanidad. Aquí nuestras voces suenan dispersas, irreales.

logocl 20 de septiembre de 2007 PDF

3 juillet 2007

Masacre en Marib

En el camino que lleva de Saana, la capital del Yemen, a la ciudad en ruinas de Marib, donde una gigantesca presa en medio del desierto ha permitido que durante siglos surja lo que los romanos llamaron la Arabia feliz y que fue, según se dice, la tierra de la reina de Saba, las tribus locales retienen con alguna frecuencia a los turistas para usarlos como moneda de cambio con el Gobierno. El templo circular de la reina de Saba está también en ruinas y de las numerosas columnas que contaba, la islamización sólo dejó cinco en pie, para representar los cinco principios del Islam. Por ellas se trepan los niños, vestidos, como los hombres, con faldón y chaqueta, llevando al cinto la daga curva, la jambia. Fue allí donde Al Qaeda lanzó ayer un coche-bomba contra un convoy de turistas españoles, con saldo de nueve muertos.

Marib_1

El Yemen es un país paradójico (como todos, a su manera). Las viejas kalachnikofs aporreadas apuntan a diestra y siniestra y, sin embargo, en los pocos días en que allí estuvimos, nunca nos sentimosen peligro. Pero la masacre de ayer demuestra, como si hiciera falta, que las amenazas de Al Qaeda, por delirantes que parezcan, reconquistar Ceuta, Melilla y Andalucía entera, castigar a quienes juzgan a los asesinos de la masacre de Atocha, tienen la gravedad de la imbecilidad. Ay de mi Alhama, como dice el romance. Asoman criminales majaderos, cargados de explosivos, por arriba y por debajo.

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Un detalle apenas. Los lectores del principal periódico yemení en línea, Yemen Times, se enterarán de la matanza mañana 4 de julio.

18 mai 2007

Olor a gas

3865213308Pelando la cebolla (Beim Häuten der Zwiebel) se llama la autobiografía de Gunther Grass, que fue nazi a los 17 y es antinazi a los 79, supongo que como muchos, tal vez la mayoría de los alemanes de su edad. Me imagino que por pelando la cebolla querrá decir :

1. Pelando el ajo (trabajando y llorando)
2. Levantando capa tras capa de la cebolla hasta llegar al perfumado corazón del bulbo. ¿A qué huele el bulbo? A gas. O al revés. El gas es inodoro y le agregan olor a cebolla para detectar los escapes.

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Bernard Kouchner, fundador de Médicos sin fronteras y ex ministro de Salud del gobierno socialista de Jospin, es el nuevo ministro de Negocios extranjeros francés. « Negocios extranjeros sin fronteras » no sé si sea una contradicción en los términos o el término de las contradicciones. Qui vivra verra quel sang coulera, decía Aragon.

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Nauseabundos los argumentos de la derecha chilena para negar por enésima vez el derecho a voto a los chilenos que viven en el extranjero. « Es ilógico que quien pasea en góndola por Venecia decida quién gobernará », argumenta un descarado presidente del partido Renovación nacional.  El ex candidato a presidente Piñera, quien prometió durante la campaña el apoyo a la ley a grupos de chilenos en Suecia y España, se pregunta ahora, para justificar la abstención de los suyos: « ¿Cómo se va a acreditar la característica de ciudadano chileno de las personas que se quieran inscribir, cómo se va a acreditar que son mayores de 18 años cuando no tienen carné de identidad? ¿Con el carné de chofer, con una declaración, mostrando la barba los hombres o mostrando otras cosas las mujeres? ». Venecia, la barba, las otras cosas de las mujeres, cualquiera cree que leen demasiado a Thomas Mann. Como en La montaña mágica, no se emancipan del lenguaje biologista de sus mayores.

21 janvier 2007

Hacerse eco

Les voix de Marrakech, Elias Canetti, Le livre de poche, 2003 (Las voces de Marrakech, El testigo oidor, Random House Mondadori, 1993)

canetti

¿Cómo habla, cómo « suena » una ciudad? ¿Una ciudad como Marrakech, extranjera, por añadidura? Elias Canetti presta oídos, se hace eco. Canetti llegó a Marrakech en 1953, acompañando a un grupo de ingleses que rodaban un filme en la antigua capital de Marruecos. La sensación de extrañeza, de alteridad tajante que la ciudad provoca en cualquier extranjero se manifiesta para Canetti, antes que nada, como sorpresa para los oídos. Y así lo registra, al punto de titular la narración de su estadía en la ciudad Die Stimmen von Marrakech, las voces de Marrakech. Camellos, ciegos, mendigos, niños, orates, asnos, vendedores y artesanos de los zocos, arabescos acústicos, silencio, murmullos, gritos y letanías componen esa polifonía que Canetti pone por escrito, sin pintoresquismo alguno, con escrúpulo de buena ley.


Canetti nació a orillas del Danubio, en Bulgaria, en el seno de una familia sefardí, y su primera lengua fue el ladino, el viejo español de los judíos que debieron partir pero nunca abandonaron la añoranza de Sefarad, el nombre que daban a la península ibérica. Siguiendo a su familia, vivió en Inglaterra, luego en Austria y otra vez en Inglaterra, desde 1938, esta vez para escapar del nazismo. A pesar de las experiencias traumáticas del Anschluss y del holocausto de los judíos, escribió su obra literaria en lengua alemana.


En Marrakech, escuchando árabe y bereber, lenguas que no comprende, Canetti percibe y refleja la carnalidad del habla, la densidad de sentido que hormiguea bajo su sonido. Tal como suena en la voz de los narradores de cuentos de la plaza Djemaa el Fna. O en el silencio de los escritores públicos, aquellos hombres doctos y pobres de solemnidad, que ayudan a poner por escrito las limitadas soluciones a los infinitos problemas de la gente.


En tierra de Islam, el primer sonido, antes incluso de que raye el día, lo trae el canto del muecín llamando al rezo. Mejor se está rezando que dormido, convoca desde el alminar, Alá es grande, todo viene de Alá y a Alá todo regresa. Luego se oirá el canto del gallo, el de los pájaros, las voces de la cocinera, la lluvia si es invierno, el primer rumor de la medina, el vendedor de esto y el reparador de aquello, los ruidos que cada cual suma al fragor colectivo. Andando el día, el ruido podrá llegar a ser intenso, pero nunca dejará de decaer y abrir paso a un silencio profundo al caer la noche. El desierto no está lejos.

20 février 2007

Otro libro del desasosiego

2666, Roberto Bolaño, Anagrama, 2004

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1200 páginas no descorazonan al lector que tiene entre manos 2666, última y definitiva novela de Roberto Bolaño. Al contrario, al ver que el final se acerca éste puede obligarse a desacelerar la lectura por miedo a que el libro se acabe demasiado pronto. Inútil, porque la última página del libro bien puede ser la primera. La novela que, como dice el tópico, se lee “de una sentada”, está dividida en cinco partes que pasan a detallarse:

La parte de los críticos. Los críticos han puesto 2666 por las nubes. No se puede decir que el autor haga otro tanto con los cuatro críticos que protagonizan la primera parte de la novela, un español, un francés, un italiano y una inglesa (parece chiste), expertos todos en un escritor alemán, Benno von Archimboldi, cuyos pasos siguen hasta Santa Teresa, en el norte de México. Estos críticos son pedantillos y calentones y, de cierta manera, anodinos. En lugar de cerrar la obra (qué más quisieran), los críticos la introducen, le sirven de marca-páginas.

La parte de Amalfitano. Oscar Amalfitano es un profesor de filosofía que nació en Chile y vive en Santa Teresa, tras pasar buena parte de su vida en España. Como su apellido lo indica, su abuelo era napolitano. Amalfitano tiene una hija, Rosa, nacida en España, a la que ha criado solo, porque su madre los abandonó a ambos. La imagen de Chile que se desprende de la parte de Amalfitano tampoco es brillante. Evocando a Lonko Kilapán, que publicó en 1978 O’Higgins es araucano para demostrar que los araucanos son griegos, Bolaño estima que en la prosa de Lonko Kilapán caben todas las tendencias políticas chilenas, “desde los conservadores hasta los comunistas, de los nuevos liberales hasta los viejos sobrevivientes del MIR”. A pesar de vivir desde hace mucho lejos de Chile, Amalfitano es irreductiblemente chileno (cabría explicarse sobre este punto, pero la explicación entra en media página como en otras 1200), al punto que se obstina en llamar “perritos” a los ganchos para la ropa (con la ayuda de uno de estos “perritos” cuelga un libro en el patio de su casa), y en los aeropuertos europeos debe separarse de su hija al momento de guardar la fila para presentar el pasaporte.

La parte de Fate. Oscar Fate es un periodista afroamericano (que es como hay que llamar ahora a los negros norteamericanos). Su parte se resume en aterrizar por Santa Teresa casi por error, para cubrir un match de box que no dura más de un asalto, y conocer allí a Rosa Amalfitano (otro Oscar para Rosa), y conseguir aparentemente sacarla de allí.

La parte de los crímenes. Esta es la parte medular de 2666. Para decirlo con las palabras de Amalfitano, 2666 no es un ejercicio de estilo sino un combate donde “hay sangre y heridas mortales y fetidez”. Crímenes contra mujeres se cometen en todas partes, pero la magnitud de la ola criminal que ha asolado al norte de México a partir de los años noventa se escapa de cualquier parangón. Estos crímenes esconden y revelan “el secreto del mundo” y ése parece ser la revelación que transmite 2666. Al contrario de las novelas de género, donde el asesino se encubre entre los personajes y el lector debe echar mano a su cachativa para encontrarlo, los asesinos de 2666 no están entre los personajes sino en la calle. Y quien salga a la calle a buscarlos, se encontrará no sólo con los asesinos sino, sobre todo, con las víctimas, con más y más víctimas. Con un basural repleto de víctimas. En 2666, los asesinos seguramente se potencian y se protegen unos a otros. Y Santa Teresa es “nuestra maldición y nuestro espejo, el espejo desasosegado de nuestras frustraciones y de nuestra infame interpretación de la libertad y de nuestros deseos”, como la retrató Bolaño en su última entrevista. O, como la describe Baudelaire en el epígrafe de la novela, “un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento”.

La parte de Archimboldi. 2666 acompaña por el frente oriental y occidental, durante la Segunda guerra, la trayectoria de uno de sus protagonistas, el soldado alemán Hans Reiter. Y luego su transformación, a lo largo del siglo veinte, de niño campesino en Prusia a jardinero en Venecia y candidato al Nobel de literatura, recorrido al que se engarzan un sinnúmero de historias paralelas, entrantes y salientes. Esta parece ser la forma de 2666. En lugar de ser un espacio con muchas entradas y un solo centro, como el laberinto, la novela es un sinnúmero de entradas abiertas y relativamente convergentes, un laberinto de laberintos. La última historia es ésta: en un parque, Alexander fürst Puckler le cuenta a Archimboldi la suerte de uno de sus antepasados “gran viajero, hombre ilustrado, cuyas principales aficiones eran la botánica y la jardinería” y que escribió estupendos libros de viajes. “Lo que no pensó jamás fue que pasaría a la historia por darle el nombre a una combinación de helados de tres sabores”, el equivalente alemán de la cassata siciliana. Archimboldi se dispone a tomar el avión que lo llevará a Santa Teresa, hasta donde lo siguen los críticos, ciudad donde se cometen tantos y tan horrorosos crímenes de mujeres, y donde vive un profesor chileno y su hija española. Llegado a este punto, la página 1200, el lector puede cerrar el libro. También puede reabrirlo.

28 octobre 2006

Peligro a cero metro

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Una verdad incómoda es un filme documental de Davis Guggenheim, que muestra la conferencia de Al Gore sobre el cambio climático. La información que Gore maneja es dura, la demostración que presenta está sólidamente urdida, la manera que utiliza para divulgarla (slide show la llama) es apropiada para públicos reducidos en el formato conferencia y Guggenheim la traduce relativamente bien al formato del documental cinematográfico.

Se acaba uno cansando, eso sí, de ver el busto de Gore durante hora y media, en el famoso plano medio del conferencista. A pesar de que el hombre no carece de prosodia ni de dotes pedagógicas. Tampoco de ironía : « Yo era el futuro presidente de Estados Unidos ». Es verdad que en 2000 le ganó voto a voto la carrera presidencial al calentador global George Bush pero acabó perdiéndola por secretaría.

En estas materias, Josepepe recuerda las enseñanzas del maestro NP : « Basta de profecías apocalípticas. Ya sabemos que el mundo se acabó ».

Y también : « Ojo, peligro a cero metro ».

22 janvier 2007

Ratonadas y jotes

El racismo tiene esto de paradójico. Si se practica en solitario lleva a la desazón y a la aversión hacia sí mismo. Si se practica en grupo, en cambio, lleva a la ratonada.

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Al ingente
número de estudiantes mexicanos que aterrizan por este blog buscando respuesta a la pregunta ¿En que pais se le conoce al zopilote como jote?, Zorobabel Rodríguez avisa que la respuesta está en su Diccionario de chilenismos, publicado en 1875:

« Jote: Llamamos así a una especie de buitre de color negro, algo menor que un pavo, i común a toda la América (cathartes aura). Se parece bastante al gallinazo (cathartes urubu). También es apodo que se designa a los clérigos ». (Y a los calentones, añade JP dos siglos más tarde).

De nada. Zorobabel y Josepepe no miden esfuerzos tratándose de México lindo.

7 décembre 2006

Nuevo bestiario del Reyno de Chile

Va siendo hora de que alguien se dé el trabajo de actualizar el famoso Bestiario del Reyno de Chile, que publicó Renzo Pecchenino, Lukas, allá por el prehistórico año de 1972. De entonces ahora la fauna vernácula se agita y se reproduce sin que nadie detalle su composición ni trace su retrato.

Que se sepa, Chile nunca ha sido reino, pero siempre ha tenido su bestiario. Pasó de ser paisaje a ser Capitanía y de ahí a República. Luego reculó, o involucionó, o como se diga. Un Gorila, bestia esporádica aun cuando dañina, intentó capitanearlo, pero sólo logró cerrar las fronteras y acortar las horas de luz, para beneplácito de Alimañas, Sapos, Murciélagos y Baratas.

En el Bestiario del 72 puede verse a la gallada dividida en las tres grandes familias de la época, los Sediciosos, los Sectarios y los Pelagatos. De esos tres conjuntos sólo sobreviven tal cual los Pelagatos, por los que no pasan los años. De entonces ahora, a pesar de rencores mutuos y otros golpes bajos, Sediciosos y Sectarios se han ido mezclando como quien no quiere la cosa. Los Sediciosos, democracia obliga, se han acortado el apellido y ahora se llaman indistintamente Sedosos o Deliciosos. Los Sectarios, por su parte, se lo han alargado pero no se les nota. Los Pelagatos, ya se dijo, siguen igual.

Una mirada a vuelo de pájaro muestra un dato mayor y es que la fauna se ha feminizado. En la foto de la época, en medio de la numerosa concurrencia masculina, apenas sí aparecían dos ejemplares de sexo femenino, una Galla Caballa y una Cabra como la Mona. « Las Gallas, puntualizaba el autor, sólo pueden clasificarse por sus cualidades externas o superficiales pues, por lo general, adoptan las características de los Gallos con que se aparean ». Otro gallo nos cantaba por ese entonces. Hoy son los Gallos, y sin que medie necesariamente apareamiento, los que quieren adoptar las cualidades superficiales de las Gallas.

Como quiera que sea, hay especies en vías de extinción y otras en vías de proliferación. Abundan particularmente los Roedores, las Palomas Subtropicales, las Codornices Copetonas y los Jotes. Si bien que las colas de rata y las pechugas emplumadas se mueven a gusto y a disgusto en jaulas llenas de espejos, micrófonos, focos, cables y pantallas. Todo lo cual parece provocar gran contentamiento entre Pajarones, Crestones y Sapos, que pagan su entrada con tarjeta de crédito y aplauden como condenados.

A pesar de la falta de lluvias y del precio y la mala calidad del agua se ven muchos Gatos Mojados. En materia de felinos, hay que convenir en que Leones, Tigres, Panteras y Jaguares nunca han sido de este reino. Sobreviven, eso sí, unos cuantos Pumas, pero lo hacen en lugares enclavados, donde se han hecho vegetarianos y practican yoga y programación informática. Les ha mejorado el pelaje pero ya casi no se reproducen.

Incluso Condorito ya no es de este reino. Ahora juega por un equipo multinacional. Ha estado casado y se ha divorciado varias veces y ahora sale con una pletórica Alondra que no se llama Yayita sino Wisteria, o Shannon, u otro nombre por el estilo, difícil de deletrear para la gallada.

También las calles se han ido llenando de Pingüinos (« Ni bobo, ni niño, ni negro, ni blanco, sino vertical, y una inocencia interrogante », describe Neruda en su singular Arte de pájaros). Persiguen a estos noveles pajarracos bandadas de Choroyes trepados en Guanacos.

En fin, se ven también muchos Monos sueltos. Ruidosos y dicharacheros, estos primates resultan graciosos en un primer encuentro porque imitan sin retención a los ejemplares que se muestran en las pantallas, pero acaban cansando porque no tienen ADN propio.

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Poco más. Mucho Gallo Aperrado, mucho Patudo, Mariposones al por menor, Pollinos, Carneros, Gansos, Pavos y Chunchos. Escasísimos Gallos Paleteados. Ah, sí. Prospera una nueva rama de la veterinaria, la cirugía plástica: un cacho de menos por aquí, una cresta con más volumen por allá, unas cuantas plumas en los tutos.

Los Gallos Pateperros, por su parte, han vuelto y han vuelto a irse, como es natural. A propósito de aves migratorias, los Señores Pájaros, como advertía Parra, volverán de un momento a otro.


La Nación de Santiago de Chile, 7 de diciembre de 2006. PDF


PS: Microdiccionario de chilenismos para lectores trasandinos y ultramarinos

Barata: Cucaracha.
Gallo: Persona de sexo masculino; curiosamente, el femenino de gallo no es gallina sino galla.
Galla caballa: Mujer estupenda.
Galla como la mona: A diferencia del castellano peninsular, en el que ser "mona" significa ser de buen ver, en Chile una galla como la mona obliga a cerrar los ojos.
Jote: Ave rapaz, zopilote.
Pingüino: Escolar. En lo que va del año, los pingüinos son el único colectivo que ha conseguido desestabilizar al Gobierno con su movilización en pos de mejoras en el sistema educativo.
Choroy: Variedad de loro. Carabinero, cuyo uniforme es verde.
Guanaco: Variedad de auquénido escupidor. Carro policial lanza-agua.
Patudo: Entrometido.
Gallo paleteado: Persona servicial.
Tuto: Muslo.

30 juillet 2006

Dinamita con dinamita

Durante este Mundial 2006 me divertí sobremanera (y distraje la tonta espera de los medios tiempos) escribiendo una bitácora, Pelotudísimo. El Mundial se acabó demasiado pronto para mi gusto. Y de qué impensada manera. Con un sonoro cabezazo de Zinedine Zidane sobre el esternón de un provocador de nombre Materazzi. Como es sabido, Zidane jugaba, por designio propio y de su propio sueño, sus últimos minutos sobre un terreno de fútbol.

Me propuse entonces cerrar Pelotudísimo escribiendo un comentario sobre ese gesto, su alcance, su semántica. Comenzaron a sucederse, sin embargo, unos textos interpretativos, algunos algo pasados de rosca para mi gusto. Y en la medida en que los leía iba perdiendo la gana de reaccionar.

Para unos, Zidane no es más que otra construcción de la mitología mediática, que crea Supermanes de supermercado y los pone a cabecear adversarios.

Para otros, Zidane sigue siendo un salvaje que sólo ha accedido a comportarse de civilizada manera para cumplir con las expectativas del propio sistema mediático (y de su suegra), y enriquecerse de paso, pero que en el postrer minuto no ha podido evitar volver a ser el de siempre, un genuino bárbaro de las montañas, un carnero metamorfoseado en humano que baja la cabeza y no duda en atacar. "Lo que conmueve en Zidane es su brutalidad", escribe Francis Marmande.

"El gesto de Zidane representa la intrusión de la pesada realidad en el juego", dice el escritor haitiano Dany Laferrière. Eduardo Galeano afirma, por su parte, que "esa loca embestida" fue, "aunque Zidane no lo quisiera ni lo supiera, un rugido de impotencia" contra los males del mundo y de la mundialización. O bien, según Philippe Corcuff, Zidane encarnaría la imagen de héroe contemporáneo que no esconde su fragilidad, como Marcos en el Chiapas o por el estilo, héroes "que llevan consigo unos abismos de rabia, de duda y de vergüenza que deben taponear cueste lo que cueste".

Javier Marías, con más tiento, lee el episodio desde el único terreno posible a posteriori, el de la ficción. El héroe cansado que conduce a los suyos a las puertas de la victoria hubiese escrito, de lograrla, un guión para un cuento de Disney, para un filme ramplón y adolescente. Con su gesto, Zidane dota a esta historia de una ambigüedad adulta y nos deja "un relato hondo, extraño, quebrado, rugoso, y no una historieta tan previsible" proyectándola al terreno de la obra de arte.

Otros medios, más apegados a los hechos, encargaron a unos analistas tradicionales (detectives privados y lectores de labios), unos informes sobre la cuestión. Por el lado de la televisión brasilera, estos analistas apuntaron como causa de la agresión el insulto barriobajero : "Tu madre es una puta jubilada pero tu hermana ejerce". El informe de la prensa inglesa se inclinó, por su parte, por el silogismo geopolítico : "Eres musulmán y todos los musulmanes son terroristas".

Tal vez, como afirma Las Mil y una noches, la verdad no esté en un único sueño (por más que el soñador se llame Zinedine) sino en varios. No en un insulto, sino en una combinación de insultos. Así, bien pudo ser que rebalsase la tolerancia de Zidane esta insolencia :

"Tu madre es una puta terrorista".

Ahí el provocador fue demasiado lejos. Ahí mezcló dinamita con dinamita. Y la bomba no le estalló entre las manos, sino en el pecho.

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18 juillet 2006

Ligero de equipaje

Aeropuerto de Dakar, sábado por la tarde, un grupo de viajeros provenientes de Praia, la capital de Cabo Verde, espera la llegada de las maletas. Son un grupo de policías italianos en misión de combate a la la inmigración clandestina, tres físicos espaciales etíopes de regreso de un coloquio en la isla de Sal, un músico gambiano de aspecto rastafari, una cooperante francesa en fin de misión en Senegal y su hijo pequeño, otro cooperante francés destacado en Mauritania, un señor elegantemente vestido, bien que calzando sandalias, gambiano también.

La correa transmisora se echa a andar afanosa y ruidosamente y tras unos largos minutos deja asomar una única y reluciente maleta amarilla. El niño francés da un salto de alegría al reconocerla, su madre la carga en un carricoche, se despide con un gesto del resto de los pasajeros y se aleja del aeropuerto de la mano del niño. La correa transmisora se queda desesperantemente vacía y los pasajeros no tienen más remedio que guardar una larga espera. Al cabo de una eterna hora aparece un funcionario senegalés quien les indica con la mano un lugar que parecería ser aquél en que se encuentran las maletas demoradas pero que acaba por ser el mostrador donde se constata la pérdida del equipaje.

Según los funcionarios senegaleses esta situación ocurre con relativa frecuencia porque los aviones de la compañía caboverdiana que vuelan hasta Dakar son pequeños y cualquier sobrepeso lo compensan dejando una parte del equipaje sin embarcar. Los poliziotti no aceptan esta versión, uno de ellos asegura haber visto su maleta en el avión. Después de largos tiras y aflojas verbales, los pasajeros aligerados de equipaje obtienen un papel que constata la irregularidad pero se cuida de señalar que el documento no constituye el reconcimiento de la responsabilidad por parte del transportista.

Las valijas serán depositadas en los días venideros en los aeropuertos de destino final de los pasajeros, Milán, Bruselas, Adis Abeba, Nouakchot o Banjul, afirman los funcionarios. A la pregunta de saber qué hacer si esto no ocurriese, el funcionario senegalés sugiere que, ante esa eventualidad remotísima, los pasajeros deberían escribir, pasado un tiempo prudencial, a la compañía aérea transportadora para reclamar una indemnización, en estos términos: "Habiendo llegado al aeropuerto internacional de Dakar y a mi gran sorpresa encontrarme desprovisto de equipaje...".

Quédense tranquilos, concluye. De ocurrir esta situación en un aeropuerto europeo, ustedes lo estarían. Acuérdense de mis palabras.  Y de las suyas.

Ante estas afirmaciones el abanico de actitudes de los pasajeros es amplio. Abiertamente beligerante en el caso de los policías italianos, taciturna la del cooperante francés, neutra la de los científicos etíopes, dicharachera en el caso del músico gambiano, quien a pesar de haber perdido ya la combinación aérea hacia Banjul no cesa de reír y de hacer bromas con los senegaleses. El elegante señor de las sandalias, por su parte, permanece ajeno a todo este trasiego y se mantiene  impertérrito a la espera de su maleta junto a la correa transmisora vacía y detenida.

Cuando cuarenta horas más tarde uno de los pasajeros recupera su maleta en el aeropuerto de Bruselas, se dice que la próxima vez que vuelva a llenar una valija se preguntará si es capaz de separarse de los objetos que está metiendo dentro, si consigue sobrellevar la idea que estos pueden partir en la dirección contraria o incluso no partir en ninguna dirección.

También mira su equipaje con otros ojos. La vieja maleta perdida y recuperada le trae a la memoria las palabras del funcionario senegalés. Y las suyas. Les pasa revista, a unas y otras. Y se siente contento de no tener que lamentar su maleta. Ni sus palabras.

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3 janvier 2010

El canto del gallo

Tres de enero. En menos de lo que canta un gallo estaremos a 18 de enero, el fátidico tercer lunes de primer mes del año, el día proclive al pesimismo, cuando admitimos que las resoluciones de año nuevo se han ido una vez más por el lecho del río Mapocho. Será el día siguiente de la elección presidencial en Chile.
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'Si quiere saber qué ocurrirá en el año entrante, sepa que no lo saben los expertos', titula The Independent.

L'Avenir, el diario local de esta localidad, titula, por su parte: 'Pagar en las rebajas con tarjeta de crédito no es un buen negocio'. Los diarios nacieron como información para los inversionistas. Ahora también informan al público consumidor.

28 juin 2007

Del olor fugaz de las meninas

Y del olor de la lavanda en Provenza.

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El Perfume
, el libro de Patrick Süskind, publicado hace veinte años, se convirtió en uno de los mayores superventas de la literatura alemana del siglo veinte. Una adaptación cinematográfica llega ahora a las pantallas. La parábola del Perfume es ésta: Jean-Baptiste Grenouille, niño abandonado por su madre entre la pestilencia, descubre que no tiene olor corporal pero sí un olfato privilegiado para ir tras el olor de las mujeres, intentar atraparlo y, gracias a él, vivir.

Parece ser que los felinos van dejando allí por donde pasan unas esporas, una suerte de carta de visita y marca de territorio, que sólo son perceptibles para los otros felinos. Las mujeres y los hombres haremos otro tanto, pero nuestra ciencia es tan primaria que aún lo ignoramos y tampoco sabemos cómo llamar a esa substancia. No tratan de ella los tratados de anatomía ni de sicología. Apenas la esboza la buena literatura. Grenouille llama olor a esas esporas y aprende a conocerlas como nadie. Su error consiste en creer en la posibilidad de atraparlas y de enfrascarlas. Por ahí pierde el camino del misticismo (o el del autismo) que lo había llevado al más alto volcán en Auvernia. Siguiendo el sendero del narcisismo baja a perderse en el caleidoscopio ilusorio de Grasse, la ciudad provenzal, capital del perfume, donde acaba matando a decenas de mujeres en un intento por enfrascar su esencia y hacer con ella el perfume por el que los lugareños lo creerán un ángel.

Así, en la Provenza del siglo XVIII, Grenouille, aprendiz de perfumero, se da a la persecución de la belleza y se convierte en criminal en serie. Las razones que predisponen a Grenouille al crimen son tantas que se pierde tiempo enumerándolas. En cambio, a la razón por la cual mata una primera vez vale la pena mirarla de cerca. Tanto como a los gestos a los que se libra Grenouille para intentar captar y retener el olor, su esencia. Estos son una muestra patética de la imperfecta condición humana, sometida a esta cruel paradoja: atrapar a la belleza es perderla para siempre. No en balde uno de los muchos términos con los que se intenta dar la idea del amor es el verbo poseer. Lo poseído es, claro, como el olor de la lavanda en Provenza, tan intenso como fugaz. Y aquí los calificativos se volatilizan para burlarse de nosotros y valen tanto como nombres de perfume de duty free.

La posesión de la belleza empuja al mozo al mundo y al viejo le muestra la puerta de salida (véase Muerte en Venecia). Hay unos versos del Hombre viejo, una canción de Caetano Veloso, que lo dicen aun mejor que Thomas Mann: «La carne, el arte arde, la tarde cae al abismo de las esquinas. La brisa leve trae el olor fugaz del sexo de las meninas».

Jacques Mandelbaum, de Le Monde, ha visto en la película y en su éxito en Alemania una puesta en escena exutorio de los viejos demonios pangermánicos : «Grenouille, a su modesto nivel, ¿es otra cosa que un Hitler en miniatura? Comparte con él el gusto del crimen en serie, la violencia sin límites, la ausencia de moral, la obsesión de la pureza, la manipulación, la búsqueda del poder absoluto. El Perfume, de manera más o menos deliberada, propone una imaginería por momentos muy connotada que conecta directamente con la memoria del nazismo. Se trata de ciertas escenas de montaje horribles evocando, a través de la imagen repugnante de ratas, a los filmes de propaganda antisemita nazi, o, incluso, del osado fragmento final que expone un amasijo de cuerpos desnudos participando en una gigantesca orgía, cuadro que parece invocar, invirtiéndola, la siniestra iconografía de los campos de concentración».

Puede ser. La película, como cine industrial que es, compone un cuadro forzosamente coloriento, a diferencia de la novela, que se apega a sus propios contrastes, al ocre de sus entrelíneas. El espectador sale de la sala algo abotargado de lociones y sensaciones, dándole vueltas a una pregunta indecible: ¿Son las víctimas del perfumero más fragantes en la imaginación del lector o en la colorida pantalla? Grenouille, por su parte, muere víctima de su éxito. Literal y cinematográficamente (ojo, candidatos) se lo come la fama.

logocl 28 de junio de 2007 PDF

PS: A la Tita van las gracias, la conclusión es suya. Hubo un antepasado de este texto en este mismo blog. Pues eso, no da menos trabajo hacer una sopaipilla pasada que un picarón fresco.

24 janvier 2009

La Giganta

He visto que Montano asocia felizmente el  'Amante menguante' con este soneto de Baudelaire, 'La Géante'. Copio el original y la estupenda traducción de Martínez Sarrión.

LA GEANTE 

Du temps que la Nature en sa verve puissante
Concevait chaque jour des enfants monstrueux,
J'eusse aimé vivre auprès d'une jeune géante,
Comme aux pieds d'une reine un chat voluptueux.

J'eusse aimé voir son corps fleurir avec son âme
Et grandir librement de ses terribles jeux ;
Deviner si son cœur couve une sombre flamme
Aux humides brouillards qui nagent dans ses yeux ;

Parcourir à loisir ses magnifiques formes ;
Ramper sur le versant de ses genoux énormes,
Et parfois en été, quand les soleils malsains,

Lasse, la font s'étendre à travers la campagne,
Dormir nonchalamment à l'ombre de ses seins,
Comme un hameau paisible au pied d'une montagne.

Baudelaire

LA GIGANTA

Cuando Naturaleza, en su brío poderoso,
concebía diariamente monstruosas criaturas,
vivir habría querido cerca de una giganta
como al pie de una reina un gato ronroneante.

Habría visto su cuerpo florecer con su espíritu
y en libertad crecer con sus juegos terribles;
sabría si el corazón guarda una llamarada,
en las mojadas nieblas que bogan por sus ojos.

Recorrer, al azar, sus magníficas formas;
escalar las vertientes de sus piernas enormes
y, acaso, en el estío, cuando soles malsanos

la tumbaran rendida en mitad de los campos,
a la sombra del seno dormitar sin cuidado,
como escondida aldea al pie de una montaña.

15 décembre 2007

Wyatting

Wyatt

He ido a amansar los zapatos y he vuelto con el nuevo disco de Robert Wyatt, Comicopera. Después de oírlo un par de veces me he quedado pensando por qué me gusta la música de Wyatt. Hay dos o tres respuestas, pero me quedo con la más sencilla. Como la música de Schubert, la de Wyatt es la simplicidad misma. Parece incompleta o inacabada pero está pulida por unas manos enormes y consideradas.

Me entero además de que el gran Wyatt ya se ha hecho verbo: 'Wyatting' is the perfect way to disrupt a busy Friday night in a high street pub

Concierto en la BBC

Sea song

Left on man

Gharbadzegi

Free will and testament

September the ninth

4 octobre 2007

Tintín en el Maletín

Los niños se encargarán de leer los libros buenos y de dar buen uso a los libros malos.

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Que los niños puedan leer es lo mejor que les puede ocurrir. O que alguien les lea, mientras no saben, mientras están aprendiendo. De todas las iniciativas habidas y por haber, poner un maletín con libros al alcance de los niños que no tienen libros parece la más sensata. Poner una biblioteca en cada casa es como poner en cada escuela una conexión a Internet con banda ancha. Casi no teníamos libros en casa, canta Caetano Veloso, y la ciudad no tenía librería, pero los libros que entraron en nuestra vida son como la radiación de un cuerpo negro expandiendo el Universo. Los libros son objetos trascendentes.

Ahora bien, según y cuáles. Libros y amigos, pocos y buenos, dice el refrán, sin detallar la cantidad. En el caso de la iniciativa del Maletín literario, se trata de 49 libros que serán distribuidos a 133 mil niños de escasos recursos a lo largo de Chile, a partir del próximo año y hasta 2010. Un jurado de trece miembros los ha seleccionado y ha presentado esta semana la lista resultante.

Tantas cifras mueven a hacer cálculos. Cuántas páginas representan esos 49 libros, cuánto se tardaría un niño en leerlas. De los 49 libros seleccionados, cuántos has leídos. Cuáles te han gustado. Cuáles te llevarías a la famosa isla desierta. Cuáles les regalarías a los sobrinos, a los hijos de los amigos, a los amigos de los hijos, si los libros tuvieran un precio razonable, el precio que tuvieron un día los libros que publicaba Quimantú.

Hay una iniciativa paralela a ésta del Maletín de los 49 libros, que consiste en dotar a los niños pobres de computadores portátiles resistentes y baratos. Computadores que les costarán a los gobiernos interesados por la iniciativa, entre los cuales se cuentan Brasil, China e India, alrededor de cien dólares cada uno. El costo de repartir los 49 libros a 130 mil niños representará el equivalente del precio de casi 50 mil de esos computadores a cien dólares, dotados de un navegador que permitiría a esos niños acceder no a 49 sino miles de libros en línea. No sólo a los libros, desde luego, pero también a los libros.

Para volver a la lista de los 49 libros escogidos por los trece jurados, cualquier resultado se explica por su procedimiento, pero en este caso lo que cuenta es el resultado. Hay unos cuantos aciertos en la lista. La isla del tesoro, de Stenvenson, es el mejor de los mejores. Pero cada uno de nosotros tiene su corazoncito de lector, y le importan los libros que faltan, mucho más que le importan los que sobran. Falta el Quijote, desde luego. Qué manera de faltar. Faltan el Lazarillo de Tormes y las Mil y una noches (la verdad no está en un solo sueño, sino en varios, dice la narradora). Faltan las Décimas, de  Violeta Parra, y Poemas y antipoemas, de Nicanor Parra. ¿Hay un poema mejor para proponer como lectura a un niño que Se canta al mar? En la lista de los 49 libros está Tintín (y Asterix, y Mampato). Enhorabuena. Pero, ¿cuál Tintín?  ¿Tintín en América, un bodrio, o Las joyas de la Castafiore, una joya? También debería estar Borges, desde luego, así se trate de libros para niños. Y, a todo esto, ¿qué leía Borges cuando niño? Lo cuenta él mismo, en El otro: El Quijote, las Mil y una noches y, escondido detrás de los demás, un libro en rústica sobre las costumbres sexuales de los pueblos balcánicos.

Libros y amigos, pocos y buenos. Depende de cuáles, una vez más. Hay uno que no debería faltar en el Maletín, Como una novela, de Daniel Pennac, una invitación, llena de humor y de sentido común, a leer cómo nos dé la gana. El verbo leer no soporta el imperativo comienza diciendo Pennac, y pasa a enumerar los derechos del lector, independientemente de su edad: El lector tiene derecho a no leer. Tiene derecho a saltarse las páginas latosas. Derecho a no terminar el libro. El lector tiene derecho a releer una y otra vez y a leer lo que se le antoje. Y en cualquier parte. El baño siempre ha sido y seguirá siendo una estupenda sala de lectura.

Larga vida al Maletín literario. Los niños se encargarán de leer los libros buenos y de dar buen uso a los libros malos.

logocl 4 de octubre de 2007 PDF

17 janvier 2007

24 horas en la vida de un vigilante de banco

suskind

Le Pigeon, Patrick Süskind, Fayard, 1986 (La Paloma, Seix Barral, 1999)

Fundido en su paisaje bancario, el vigilante de banco observa y es raramente observado. Como ser humano. En tanto que profesional, icono o función, le es necesario hacerse patente, con su uniforme a menudo azul, a veces gris o incluso verde o negro, y su gorra de servicio, que puede faltar o sobrar, le es necesario mostrarse para que los malhechores lo tengan en cuenta y sobre todo la buena gente pueda hacer sus trámites bancarios con la sensación de protección que su presencia otorga.

Del ser humano que hay debajo de la gorrita poco se sabe o se precisa saber, ni tampoco de los avatares de la profesión. Será ingrato estar tantas horas de pie, más o menos inmóvil, más o menos impasible, se criarán varices o escoliosis, se ganará poco cuidando el dinero de otros.

Jonathan Noël es vigilante de banco en París. Ha pasado la cincuentena y lleva una vida austera, cuyo principal horizonte es ponerse al abrigo de los imprevistos. Patrick Suskind nos presenta a grandes rasgos su pasado de niño campesino en la posguerra europea, de proletario sin prole emigrado a París, de inquilino y futuro propietario, para contarnos mejor una jornada de su vida, una jornada particular, que comienza con la grieta que se abre bajo sus pies cuando al salir de su habitación por la mañana se da de cara con la presencia de una paloma.

Haber sobrevivido cuando niño al horror de la guerra, haber hecho el servicio militar, haber estado casado y haber trabajado treinta años como vigilante de banco a entera satisfacción de sus jefes no garantiza a nadie ni tampoco a Jonathan Noël sobrevivir al horror de un encuentro con una paloma que come migas y abandona cagarrutas en el pasillo contiguo a su habitación.

Como Noël, aquel pichón envejecido busca ponerse a cubierto en ese pasillo del último piso de un caserón parisino. Como él, el pichón se ha infiltrado por un intersticio para poder comer sus migas en paz y hacer sus cacas sin que nadie lo observe. Y tal vez sea la certeza de esa similitud la que devuelve a Noël el ojo redondo, desnudo, impúdicamente vuelto hacia el exterior y monstruosamente abierto del pichón.

Nos une a los seres y a las cosas un hilo demasiado fino. Una paloma se posa y lo rompe.

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