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Camino de Santiago
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8 octobre 2010

Vargas Llosa, entrevista de ida y vuelta

TB

Conocí al flamante Nobel en los tempranos años ochenta, en Santiago de Chile.

Era el último día de una intensa semana de actividades y no lo perdimos de vista. Por la mañana, en la presentación de La Guerra del fin del mundo, novela donde recrea Canudos, una rebelión milenarista de campesinos pobres del noreste brasilero, aplastada por el ejército repúblicano que veía en ella la obra de la subversión oligárquica, un malentendido tan propio de Iberoamérica.

Con su proverbial y contagiosa labia, Vargas Llosa respondía a las preguntas del público, propinando un ataque en regla a las dictaduras militares y a los nacionalismos territoriales. Santiago en ese entonces era la capital del pinochetismo, poder abyecto que se regodeaba en el ombligo de su sustancia espesa.

No tardó en saltar desde el público, que repletaba la sala, la pregunta consabida: 'Ese puñete que usted le propinó a García Márquez...'. La respuesta de Vargas Llosa tampoco demoró, rauda como un recto al mentón: 'Fue por hacer preguntas impertinentes'. KO.

De allí nos fuimos hasta La Reina, a la casa de Nicanor Parra. Corría junio y el invierno en la precordillera santiaguina apuntaba maneras. De regreso a la ciudad, acogimos al novelista en la revista para la que yo trabajaba. Vargas Llosa dirigía un programa en la televisión peruana, La torre de Babel, y se llevaba desde Santiago material para consagrar una emisión al Chile que había visto y oído. Nos pidió que reuniéramos algunos artistas jóvenes y los entrevistó y nos entrevistó. En cuanto acabó su entrevista, comenzó la nuestra. Pasando y pasando.

No voy a transcribir ahora ese diálogo. Hay mucho pasaje encerrado en su época, la polémica Cortázar-Arguedas, cosmopolitismo versus indigenismo. Las circunstancias del asilo de García Márquez en México y su amenaza incumplida de no publicar mientras no cayera Pinochet. Las novelas de José Donoso y las de Jorge Edwards. Su siguiente novela, Historia de Mayta, basada en la rocambolesca aventura de un militante trotskista que Vargas Llosa conoció bien.

Sólo consignaré que, como en las buenas entrevistas, las respuestas son mejores que las preguntas. Hablando del arte como experimentación o compromiso, dijo: Escribiendo poemas no vas a eliminar el analfabetismo, pero el arte, si es genuino, acaba por encontrar a su público.

Llovía a cántaros sobre Santiago y yo miraba los caladísimos zapatos limeños de Vargas Llosa con aprehensión. Tocaba encontrar un taxi que lo llevase al restaurante donde lo esperaban Patricia, su mujer, y Jorge Edwards, su anfitrión. Rodrigo Lira en persona se propuso para hacerlo. Al primer conductor que detuvo, y viendo que escuchaba un programa sobre libros, le avisó: ¿Sabe quién será su pasajero? Mario Vargas Llosa (futuro Premio Nobel). El taxi hizo un ruido raro, como de conexiones empapadas, y no se movió más.

 

 

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2 octobre 2010

Se llama Como tú

Retazos turcos (1)

A los árabes en Sudamérica los llaman turcos. Los primeros árabes llegaron a América desde el Oriente próximo con un salvoconducto turco en la mano, la región estaba ocupada entonces por los otomanos. El descubrimiento de América por los turcos llamó irónicamente a un relato autobiográfico Jorge Amado, brasilero de origen libanés. Leyendo a Pamuk, se entera uno de que los turcos llaman árabes a los negros.

La geografía sirve para hacer la guerra, la etimología está compuesta de escaramuzas y los gentilicios son armas arrojadizas. Las naciones se dan a si mismas nombres narcisistas y, en contrapartida, le atizan con un calificativo despectivo a la tribu de enfrente. Húngaro viene de ogro y búlgaro produjo bujarrón. Andaluz es vándalo, berebere es bárbaro, eslavo es esclavo y hay más. En germánico, wal quiere decir extranjero, los valones se autoaplicaron el calificativo. Y la muchachada de origen turco y magrebí de Bruselas, por su parte, nos llama flamencos a todos por parejo. Así las cosas, ya parece haber bastante pena perdida  como para insistir en el viejo juego del nosotros contra ellos e intoxicar a la gente con monsergas étnicas, como dijo Sarkozy.

El lenguaje sexual siempre es revelador, me dice S. No sé cómo dirán los turcos 'al griego'. Los griegos lo llaman 'el otomano'. Quedé de preguntar a Osman o a su novia. Lo llamarán 'vienés', contando con que el sultán sitió Viena sin conseguir tomarla.

En fin, menos filosofía y más etimología. ¿Cómo se llama aquí?, preguntó el conquistador. Yucatán, respondió el indio. Y la península ésa se llamó Yucatán. Que en lengua vernácula quiere decir 'no entiendo la pregunta'. Lo que me lleva de cabeza a recordar a los perros galgos de Pencahue, que se llamaban Cuál y Como tú. ¿Cómo se llama el perro? El perro se llama Como tú.

M

Murillo, Niño con perro

28 octobre 2010

El acurrucado

E

Reading the Newspaper, Nikolai Fechin, 1916

Mi tío tiene la costumbre de escribir en el periódico que va leyendo. Y cuando lo acaba, lo deja por ahí olvidado. No hace como los gatos, que entierran sus deposiciones. El asunto es que encuentro un diario de la semana pasada emborronado de su puño y letra. Como se sabe, un diario añejo apesta. Pero los apuntes de mi tío lo traen de vuelta a la vida, perfumado de aftershave.

Kim Jong Nam, el primogénito del líder norcoreano Kim Jong Il, se manifiesta contrario a la transmisión hereditaria del poder a su hermano menor, Kim Jong Un. La democracia tiene buen pronóstico, apunta mi tío. De donde menos se espera le aparece un aliado.

Serbia, candidata oficial a la Unión europea. Éramos muchos y parió la abuela.

Un millón de firmas contra los OGM. Caca de mosca. Cien millones de semillas de girasol de porcelana desplegadas por el artista chino Ai Weiwei en Londres. ¿Quieren números? Ahí tienen.

En el capítulo belga, junto a la foto de Bart De Wever tomándose unas gofres, se lee que el palindrómico pueblo de Ellezelle esconde el tesoro de los templarios. Si no es por un manuscrito de Sócrates, ¿por qué arruinarse la espalda?

En la página del tiempo, Holyday on Ice.

En la de ciencias naturales, que han descubierto una nueva especie de mono. Tiene la nariz respingada y estornuda en cuanto empieza a llover.

Lo mejor está al final: La Literary Review premia a la peor descripción de un acto sexual publicada en el año en curso. Una firme candidata es ésta :

'Esa noche me acurruqué entre sus brazos y ella me calmó. Esa noche necesitaba egoístamente de todo el amor de Cherie. Y yo lo devoré para darme fuerzas como un animal que sigue su instinto'.

Joder con el acurrucado.

19 octobre 2010

A propósito

Los 33 (22)

A veces las cosas salen bien. Porque se ha hecho lo necesario para que así sea y también porque las cosas han puesto de su parte. El mensaje de los 33 de Atacama que llegó desde el fondo de la mina no fue el único que los mineros enviaron cuando la sonda alcanzó el refugio, 17 días después del derrumbe. Hubo otros, que decían 'Tenemos hambre. Sáquennos de aquí'. Pero se perdieron en el camino.

El que llegó a destino fue el famoso 'Estamos bien en el refugio los 33'. Treinta y tres caracteres con espacios perfectamente urdidos, en mayúsculas rojas, claro y conciso. Esperanzador. Los mineros no podían estar peor, comían una cucharada de jurel cada dos días, pero José Ojeda escribió lo que escribió.

El famoso mensaje se pasea ahora por Europa de la mano de Piñera, quien lo exhibe ante las cámaras y lo regala a sus anfitriones bajo la forma de coloridas copias.

Aquí queda traducido a cuatro lenguas europeas respetando el pie forzado: 33 caracteres con espacios.

Estamos bien en el refugio los 33

We are well on the refuge, the 33

Noi stiamo bene nel rifugio, i 33

On est bien dans le refuge les 33

Nós estamos bem no refúgio, os 33

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A propósito del derrumbe, el minero Juan Illanes sostiene que tres horas antes de éste, sintieron moverse la roca y pidieron autorización para salir de la mina. La autorización les habría sido negada.

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A propósito del protagonismo de Chile en la prensa mundial, según el Centro de medios, reputación e intangibles (sic) de la Universidad de Navarra, la media chilena es de 5, es decir, cinco veces superior a la media de 170 países. Los eventos que han superado esta media durante 2010 son la elección presidencial (6), el Mundial de Sudáfrica (8), el terremoto 8.8  (12) y el rescate minero (15). Y todavía queda un trimestre.

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A propósito de la publicacion del diario que Víctor Segovia escribió en la mina, el diario dice que el editor parisino Robert Laffont está dispuesto a doblar la mejor oferta. Robert Laffont edita a Marc Lévy y, en francés, a Ken Follet. O sea.

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A propósito de Carlos Mamani.

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A propósito de la preguntita.

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A propósito del 'Viva Chile, mierda' expelido por Piñera, el conceptor de la cápsula del rescate, bautizada Fénix y expuesta ahora frente al Palacio de Gobierno, afirma haberse inspirado en el tubo del papel higiénico.

P

A veces las cosas salen bien y uno trata de verle el chiste a la cosa. Para qué, si lo trae puesto.

5 juillet 2010

Vida del parásito

El Tour de Francia atraviesa Bélgica. Atascos en los caminos a causa del pelotón y, sobre todo, de la caravana publicitaria que lo sigue. Ayer estaba en Holanda, mañana ya estará en Francia. Ventajas de ser un país pequeño. Cuando el pelotón atravesó el pueblo de Putte, cerca de Amberes, el locutor de la televisión francesa no pudo dejar de hacer el chiste gordo: 'Se ven por aquí muchos hijos de Putte'. Van Putte, Van de Putte, Putte, son apellidos relativamente comunes entre los belgas. Por cierto, en flamenco puta se dice hoer, mientras que putte significa empozado o empobrecido. Es lo gracioso que tiene ser un país bilingüe. A unos les hace gracia una cosa, a otros otra, y la intersección de tanta gracia también tiene su gracia específica.
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Casi trescientos muertos a causa de la explosión de un camión gasolinero en el este del Congo. En Africa, en cuanto se produce una fuga de petróleo, la gente en lugar de huir se precipita a llenar las vasijas. Las explosiones suelen ser así particularmente mortíferas. Entre las víctimas de la explosión en el Congo hay varias decenas de niños que seguían la retransmisión del partido de cuartos de final del Mundial entre Holanda y Brasil.
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Me entero por el diario de que hay un parásito, el Toxoplasma gondii, presente sobre todo en ratas y gatos, que necesita pasar de unos a otros para desplegarse. Así, las ratas infectadas, en lugar de evitar los lugares que apestan a gato, se sienten atraídas por ellos, lo que hace que aumente la probabilidad de que los gatos las atrapen y las deglutan, lo que viene siendo el objetivo del parásito.

Tx

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1 septembre 2010

La censura

Los 33 (3)

Para escribir sobre los 33 de Copiapó hay que leer lo que se publica sobre ellos. Noticias, reportajes, columnas de opinión. Hay una columna de la que me llegaban ecos, pero no conseguía leer directamente porque fue censurada. Se trata de A la sombra de Mammon, escrita por Antonio Gil y publicada en La Nación del domingo 22 de agosto de 2010. Desapareció del sitio del diario, pero se puede leer en foros y blogs. La copio aquí:

A la sombra de Mammon
Por Antonio Gil
Y entonces la bella e inexorable Melpómene y el fiero Wekufu se desvanecen para dejar su lugar a Mammon, el demonio judío de la avaricia y la codicia. Desaparecen pues de nuestro imaginario de golpe las presencias idealizadas, sublimadas, de lo inevitable, y emerge, con un retintín de oro, el verdadero culpable de la totalidad de nuestros males.
A veces creemos entrever, como en sueños, erguida contra nuestro óseo roquedal andino y en el “puro cielo azulado”, la figura bella y feroz de Melpómene. Ella, la musa griega inspiradora de la tragedia se nos presenta siempre tal y como es descrita en los libros: “ricamente vestida, grave el continente y severa la mirada, generalmente lleva en la mano una máscara trágica como su principal atributo, en otras ocasiones empuña un cetro, una corona o un puñal ensangrentado”.
Otras veces, entre los silbos del viento sentimos allegarse la presencia sigilosa de Wekufu, el dios mapuche de la muerte y la destrucción, batiendo a Ngenechen, el dios de la vida. Y los números terribles se repiten en este ineludible triunfo de la fatalidad. El 27 de noviembre de 2005, 33 personas abordaron una embarcación de sólo 6 metros de largo, con capacidad para 16 ocupantes. Además la lancha llevaba carga. Las siempre peligrosas aguas del lago Maihue, que en mapudungun significa copa de madera, y el sobrepeso de la adicional, hicieron naufragar el pequeño lanchón.
Hay ocasiones en que el desastre (que como sabemos quiere decir “lejos de la estrella”) exige un poco más para su morral, como ocurrió el 18 de mayo de ese mismo año cuando en la zona cordillerana de Antuco, al interior de Los Ángeles, murieron congelados 44 soldados conscriptos y un sargento. La mayoría de las veces se trata de gente pobre, de miembros de los sectores más frágiles y abandonados de nuestra sociedad. Y entonces la bella e inexorable Melpómene y el fiero Wekufu se desvanecen para dejar su lugar a Mammon, el demonio judío de la avaricia y la codicia.
Desaparecen pues de nuestro imaginario de golpe las presencias idealizadas, sublimadas, de lo inevitable, y emerge, con un retintín de oro, el verdadero culpable de la totalidad de nuestros males. Un demonio cebado en el lucro y en la más extrema cicatería. Ese es el verdadero demonio que gobierna, desde hace ya demasiado tiempo, el alma de Chile, arrasando a la bella Melpómene y al guerrero Wekufu, quienes no hacen otra cosa que cumplir sus deberes cerrando los ojos. Si vemos caso a caso las grandes desgracias que ha sufrido el país, descubriremos tras cada una de ellas la sombra de Mammon y sus explicaciones y comisiones y mentiras. Balseraphs son nombrados en las antiguas tradiciones los “abogados infernales”.
“Los Balseraphs que sirven a Mammon pueden convencer a sus víctimas de que hasta el hecho más atroz será en extremo beneficioso”. Son los demonios que ofrecen indemnizaciones y compensaciones. Antes de la caída, Mammon era un serafín al servicio de Dios. Pero su corazón se llenó con el deseo del oro y se unió a Satanás en la rebelión contra el Creador. Cuando la guerra en el cielo terminó, según la tradición rabínica, “los pecados de Mammon eran peores que los de cualquier otro de los caídos”.
Y él hoy, por desdicha, ha penetrado incluso en las iglesias, en los ministerios, por no hablar de entidades financieras, que es donde pernocta diariamente. Wekufu y Melpómene retroceden con horror cuando ven el recorte de presupuesto para una nueva lancha en un lago remoto. Cuando se asoman sobre el hombro del contador, que con su lápiz rojo elimina defensas en los socavones mineros u “optimiza” los gastos en material de invierno para los soldados que sirven a la patria. Chile está en guerra. Tenemos que aniquilar a ese demonio antes que todos seamos avasallados por la bestia.

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Tras la publicación de esta columna fueron despedidos el columnista, el ilustrador y la editora de la edición dominical del periódico. La Nación publicó, a guisa de explicación de la censura y de los despidos, una carta del presidente de las Instituciones judías de Chile, un texto de excusas del presidente del directorio del diario y otro del director del mismo.

El texto del director del diario y el despido de la editora de la edición dominical ponen en evidencia que el director no lee La Nación. En ese aspecto, no se puede decir que sea una persona atípica.

Cuando leí la columna, lo primero que me dije fue esto: cuántas circunvoluciones para decir que los dueños de la mina son judíos. Por cierto, no sé si lo son y no estoy disponible para ir a verificarlo. Me parece que el dato, en este contexto, no es pertinente. Razón por la cual tanto la censura como los despidos en cuestión me parecen impertinentes.

2 juillet 2010

Bielsa es otro

Veo que he dedicado los dos últimos mensajes a Marcelo Bielsa. Bien por él.

Si hoy vuelvo a Bielsa es porque, de regreso a Santiago, la selección chilena fue acogida por Piñera, presidente de la república. Al momento de pasar delante de este último, Bielsa intentó ostensiblemente esquivar el apretón de manos ritual. Y Piñera se lo impuso, poniéndole la mano delante.

La prensa local echa mano a la opinión de expertos en lenguaje corporal y en sicología semi profunda para interpretar el encuentro/desencuentro. Las opiniones van desde los que piensan que Bielsa es un genio distraído, un autista, un maleducado, un radical, alguien que cree en sí mismo y no en Piñera y no está para fingimientos.

Es probable que Bielsa perciba el burdo intento del poder por recuperar y apropiarse de sus méritos y no esté disponible para la maniobra. No es primera vez que lo hace y Piñera estaba sobre aviso. Ya lo esquivó Bielsa en la despedida, por qué no lo haría en el recibimiento. Tal vez ambos hombres hayan tenido algún sí es no en el pasado, porque Piñera es un empresario ubícuo del deporte, la televisión y la aeronavegación.

La hija de Piñera, Magdalena, en cuanto vio las imágenes, soltó un trino en el que trata a Bielsa de roto. No vamos aquí a señalar con el dedo el clasismo de la expresión. Para qué. Mejor recordar a Rimbaud:

Yo es un roto, yo es un orto, tal vez. Pero, sobre todo, y ahí está la gracia, yo es otro.

BP

5 mai 2010

Después/Antes

CE1

Había visto este retrato de Claude Eatherly, piloto norteamericano que participó en el bombardeo nuclear de Hiroshima. Lo hizo Richard Avedon en 1963, dieciocho años después. No había visto, en cambio, el retrato de Eatherly, abajo, anterior a Hiroshima. Como dice El Gato, el camino más corto entre un punto y otro pasa por no recorrerlo.

CE2

29 avril 2010

La pasta

Angela Merkel frente a Grecia recuerda a la kapo frente a Pasqualino Settebellezze. Exagero, sin duda. La kapo era más sutil.

Frente a la crisis griega, el consumidor debe asumir su responsabilidad. De manera que esta noche cenamos moussaka; mañana, que es viernes justamente, bacalhau; el sábado, paella; y el domingo... ah, el domingo... la pasta!

C

25 avril 2010

El burro

S Los libros de Coetzee no sólo son buenos o buenísimos, además suelen dedicar un par de párrafos a algún animal, lo que los mejora. En Summertime, al protagonista y su prima la camioneta los deja botados en pleno desierto de Karoo, tal como muestra la tapa del libro, de donde los rescata, a la mañana siguiente, un peón montado en un coche tirado por un burro. «No sorprende que Jesús haya tenido debilidad por los burros», escribe Coetzee.

Sólo conocía la imagen de Jesús entrando en Jerusalén, no a caballo, como un conquistador, sino a lomos de un humilde burro. Y el burro del pesebre. El mismo que lleva a su madre de Jesús camino del exilio. Busco y me entero de que esa entrada en Jerusalén ya había sido anunciada por Zacarías: «Mira a tu Rey que viene a ti, justo y victorioso, humilde, y va montado sobre un burro, sobre el hijo pequeño de una burra».

El burro tiene mala prensa, pero buena literatura.

30 mars 2010

El habla

Diario de Chile (4)

Hablar y ser hablado en chileno es lo que tiene estar en Chile. Sería más sensato decir hablar y ser hablado en español de Chile, o en castellano de Chile, pero simplificando se entiende lo mismo. Releí en el avión que me trajo hasta aquí (que llegó simultáneamente atrasado, adelantado y a la hora, en atención a un cambio de hora estacional previsto y desprogramado por la misma razón que rige todo cuanto se mueve, el brusco o acompasado movimiento de la tierra), releí, digo, Diario de un emigrante, de Delibes, donde el protagonista y hablante se expresa en un castellano popular que va incorporando giros del chileno popular en la misma medida en que va él mismo incorporándose a lo chileno territorial, con bastante gracia mayormente en sus aproximaciones ('el tío me sacó los chorros del canasto'). Lo que quiero decir es que la aproximación castellana a la realidad chilena la formula Delibes también en el habla del personaje.

Leo ahora Correr el tupido velo, la biografía de José Donoso escrita por su hija Pilar, donde se escuchan lamentos, quedos lamentos, en torno al cráter que deja la ausencia del habla natal, resentida, en el caso de Donoso, a la distancia de Calaceite y Princeton, como un desgarrador impedimento expresivo (qué palabras emplear, Dios de la vida!). Un caso relativamente opuesto complementario al de Delibes el de Donoso, quien siente lejana el habla madre en la misma media en que produce un castellano cosmopolita.

También he leído el cuerpo C del diario El Mercurio y su discurso supurante.

(Continuará)

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7 mars 2010

El terremoto (6)

por Adolfo Estrella

Un terremoto es algo serio. Se remecen los cimientos, los físicos y los existenciales. A algunos de los habitantes de este planeta la vida se les terremotea más que a otros, dependiendo de la placa tectónica sobre la cual han nacido. Nacer sobre un terreno movedizo probablemente forja el carácter pero no quita el miedo. Nadie le pierde el miedo a un terremoto, aunque su biografía pueda ser ordenada por hitos telúricos. Nacer o vivir sobre un territorio que se mueve aumenta las probabilidades de pasarlo mal en la vida. Pero, como siempre, lo pasan peor los que lo pasan mal  habitualmente, con o sin terremotos. Curioso. Chile no es Haití, pero los pobres de Chile lo están pasando peor que los que no son pobres en Chile. La placa tectónica es democrática pero la distribución de la riqueza no lo es y eso tiene que ver bastante con que se te caiga o no la casa encima. La geología es ciega pero las clases sociales no lo son: distribuyen muy bien los privilegios. Y los ladrillos.

Con este terremoto termina el sueño de un país común. Hay muchos países dentro de Chile. Veinte años de Concertación no fueron capaces de construir un país integrado socialmente y justo desde el punto de vista de la distribución de la riqueza. Por el contrario, han aumentado las diferencias y eso es grave para un proyecto político que se decía democrático e integrador. Las débiles mejoras en este aspecto se deben a políticas asistenciales y no de redistribución.

Chile es un país de excluidos, hasta ahora débilmente integrado mediante los créditos al consumo, las promesas de futuros esplendores a través de la mentirosa teoría del chorreo, and last but not least, por la Teletón. Y cuando el suelo se remueve se hacen más visibles los excluidos que, hasta ahora, los que estaban en la zona VIP de la sociedad, no querían ver. Pero el miedo a los excluidos ha estado existido siempre. La imagen de vecinos, después del terremoto, cuidando a sus condominios con escopetas es la prolongación de la imagen de los mismos condominios, antes del terremoto, vigilados por guardias privados, miserablemente pagados, dicho sea de paso. El miedo al otro fue exacerbado durante la dictadura y prolongado durante la dinastía concertacionista, no ha nacido ahora.

Lo que está pasando, más que una crisis de país es una crisis de legitimidad del Estado chileno. Con alta probabilidad Piñera logrará reconstruir la economía, aumentando el PIB mediante la actividad de las obras públicas. Muchos se enriquecerán pero, como con las políticas de sus antecesores, el crecimiento económico no significará gran cosa para las mayorías excluidas. Espero que esta crisis estimule la aparición de nuevos actores políticos, con proyectos de cambio diferentes a los de un llamado centro izquierda, somnoliento y carente de iniciativas.

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Foto de Fernando Vergara

2 mars 2010

El terremoto (3)

No se sacude la tierra de esa manera sin abrir grietas. Desde las que emanan unos efluvios que tiran para atrás. Dos días después del terremoto, el Gobierno chileno afirmaba no sin orgullo que el país estaba preparado para hacer frente a la catástrofe y que agradecía pero no necesitaba la ayuda extranjera.

Hace dos días aún estábamos en marzo del 2010. Ahora ya no. Al desabastecimiento han sucedido los saqueadores y a éstos los militares, los grupos armados, el toque de queda.

Los científicos dicen que el terremoto produjo un cambio en el tiempo y acortó la duración del día en 1.26 microsegundos. Tanto así que hace dos días aún creíamos estar en el 2010 y ahora resulta que estamos en pleno 1973. O antes.

KM

Kazimir Malevitch, Cuadrado blanco sobre fondo blanco

27 février 2010

El terremoto

Fue muy fuerte, me dicen desde Santiago, desde Viña del Mar.

Por ahora hay cerca de cien muertos, y el número irá inevitablemente en aumento. Un terremoto de más de 8 grados durante un minuto es cosa seria. Con todo, las ciudades siguen en pie. De los pueblos de la zona del epicentro (300 kilómetros al sur de Santiago) aún no hay noticias.

Las comunicaciones son azarosas, muchos caminos están cortados. Y ahora la gente tiene que soportar las réplicas y el riesgo de sunamis. Un terremoto siempre es parte de una serie y nunca se sabe si no anuncia otro más fuerte aun.

Ha sido una noche de angustia. Ahora mismo amanece (que no es poco, como dijo el otro).

f

21 novembre 2015

En París, como en Casablanca

París, 3

Releo el comunicado del Ejército islámico sobre la masacre de París, publicado inmediatamente después de ésta. Afirma que los atentados tuvieron lugar en el 10°, 11° y 18° distrito, simultáneamente. En los hechos, los atentados ocurrieron en el 10, el 11 y el Estadio de Francia, pero no en 18.

Miro el mapa. Se puede trazar una línea que una los tres distritos y el Estadio de Francia. Una línea, una forma de simultaneidad espacial.

carte-arrondissement-paris

¿Qué pasó en el distrito 18, entonces? ¿Falló la programación terrorista? ¿Qué pasó con Salah Abdeslam, en principio el único o el último sobreviviente de los terroristas de París? Según el comunicado citado, los yihadistas agotaron la munición antes de saltar por los aires. Los que llevaban armas, se entiende. Los tres del estadio sólo llevaban cinturón explosivo, lo suyo era acceder al recinto y explotar dentro de él.

De Salah Abdeslam no se sabe si agotó la munición, pero lo cierto es que no explotó la carga que llevaba puesta, como sí hicieron los demás yihadistas, entre ellos su hermano Brahim. Salah lo intentó y falló, o directamente no lo intentó. Sí se sabe que llamó a un par de compinches de Bruselas y les pidió que lo recogieran y lo condujeran de regreso a Bélgica en la madrugada del sábado 14, donde se le pierde la pista.

¿Se arrepintió Abdelsam? El comunicado dice que los terroristas están «divorciados de la vida terrestre». ¿Se divorció del divorcio Abdeslam, se acordó de la novia?

Un caso como el suyo se dio en el atentado de Casablanca en 2013. Un hermano mayor arrastra al menor al abismo y a última hora se queda en el borde, y sobre ese nudo construye su filme Los Caballos de Dios Nabil Ayuch.

Mohamed Abdeslam, hermano de Salah, el hombre más buscado de Bélgica, y de Brahim, kamikaze en París, afirma su convicción de que algo hizo que Salah se arrepintiese en el último momento. Y cuenta esto, que también estaba presente en el caso de los terroristas de Casablanca: En los últimos meses mis hermanos habían dejado de beber y rezaban mucho. Viendo este cambio, la familia estaba contenta.

7 mai 2015

Los redundantes de la nada

Las imágeneces decidoras, esas que supuestamente se pasan de comentario, las que dicen y valen «más que mil palabras», no hacen más que revolverse en el baúl de los lugares comunes y las ideas precocidas, afirma Gunthert. Por la misma razón, los comentarios del tipo «sin comentarios» son redundantes de la nada y no sé si habrá que considerar también en esa categoría a los memes, las jetillas o emoticones, los pulgares arriba y abajo y otros monigotes en boga.

Lo cierto es que la tentación de la imagen elocuente es grande, tanto como las ganas de decirlo todo en pocas palabras, en una par de fórmulas incontestables. Más si las imágenes en cuestión son performativas, si las acompaña un certificado de concordancia con la realidad: esto sí ha ocurrido, esto lo he hecho yo. Intento ponerme en el lugar de quien busca hacerse justamente con un lugar en el mundo y en vez de escribir un tratado bien meditado, que cita correctamente a sus numerosas fuentes, toma como atajo una acción indesmentible y la documenta con una imagen —degollar a un infiel, vender, exponer, tantas otras.

Los protestantes iconoclastas que fundaron el capitalismo más o menos moderno han ido perdiendo en el terreno de las imágenes sendos combates. Emannuel Todd, cuyo Qui est Charlie ? se ha puesto hoy a la venta y ya está dando mucho que hablar, afirma que el reflujo del catolicismo en París y Marsella durante el s. XVIII trajo aparejada la Revolución francesa y que el posterior reflujo del protestantismo en el norte de Europa un siglo después supuso el auge del nazismo. Que hay por lo tanto que irse con cuidado en el presente con la islamofobia y el antisemitismo rampantes, que pueden ser relentes de esos vapores que se arrastran y se metamorforsean fundidos en la actualidad.

También la tentación de explicar la realidad con fórmulas elocuentes es grande, pero lo cierto es que incluso los tratados bien meditados necesitan ser formulados de manera escueta para entrar en la circulación de los mensajes que forman el espacio público. Pero yo iba para otro lado y lo que quería comentar es que en el mismo diario un médico afirma que observa que sus pacientes se aumentan de tamaño y se bajan de peso cuando él les pide esos datos. Esto puede entenderse de manera pesimista como la incorregible manía de la especie por acomodar la realidad a su antojo y sacar partido de ese acomodo. Pero también puede verse como una tendencia natural del ser humano a convertirse en un ángel alto y delgado, a lo que está sin duda destinado.

Source: Externe

Jean Baptiste Greuze, retrato de Ange Laurent de La Live de Jully, 1759

28 septembre 2008

Roma amoR (6)

Roma y las imágenes, cuántas más mejor.

En el triángulo en que caben Italia, España y Flandes, miro a los viejos usureros de Quentin Messys que he dejado de ver hace una nada en una calle de Lovaina y rencuentro colgados en el Doria Phamphilj, a los que voy pareciéndome.

Y los animales, que son a los que más me llama mirar.

Miro los Carabacho y veo al niño que fue San Juan y al viejo que fue San Mateo, que son uno y el mismo: imagen, ese barro que asombra y engaña. Y a la madre de Dios.

Y a Dios padre, que es el rey del mundo y aquí está la prueba, en el techo del Gesù. Porque supo animar las imágenes y casi consigue ponerlas a bailar. De haber sabido hacerlo, el cine habría sido apostólico y romano y a punto estuvo de serlo pero ahí, por ese intersticio, se le escapó a la Iglesia el futuro y se convirtió en museo.

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9 décembre 2007

Otro domingo

Llovía ayer durante la marcha por el clima.
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Ayer también, volaban en el bosque de rama en rama unos cuantos pinzones. Cuánto tiempo sin verlos. Más allá, en un manzano asilvestrado, ya sin una sola hoja en este tiempo del año, cogaban unas manzanas muy rojas, retintas de frío, como enormes cerezas.

Pinzon

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Años atrás leí Notturno indiano, de Antonio Tabucchi. Lo leí de una vez, es una novela breve. Un hombre atraviesa la India de este a oeste, de Bombay a Goa, a la búsqueda de un amigo perdido. Cuando cerré el libro era de noche, me di un par de vueltas y encendí la tele. Comenzaba una película, después de los títulos. Las imágenes me resultaron inmediatamente reconocibles y, sin embargo, desconocidas, tal como pasa a veces en los sueños. Era la historia que acababa de leer.

Era Notturno indiano. No sabía que habían hecho una película con la novela. Había otra manera entonces de ver y de mostrar lo que había visto o imaginado mientras leía. Supongo que cuando uno lee no imagina todo, sino lo esencial, o lo más querido, o lo más temido. Una película, en cambio, está obligada a mostrarlo todo, o a elegir siempre qué mostrar: los colores, las luces y las caras son ésos precisamente. No me moví hasta que terminó la película y los créditos confirmaron que se trataba de Notturno indiano, filmado por Alain Corneau. Ayer la encontré en la mediateca y esta noche la volveré a ver.
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Los sueños son lo que quiero decirme pero no quiero escuchar.
El profesor Borg, en Fresas salvajes.

6 février 2007

De Mequenez a Rabat

A la hora del calor, sentados en el quicio de la tienda de Hassan, en Bab Mansour, en Mequenez, vemos pasar una comitiva fúnebre con un cadáver, envuelto en su lienzo, dentro de su caja abierta. Lo portan en andas seis hombres, a quienes acompañan un centenar de otros hombres de todas las edades, a pie, cantando en honor de Alá.

Se trata de alguien que ha muerto de enfermedad o de accidente, afirma Hassan. El caracter exclusivamente masculino de la comitiva impide pensar que el cadáver pueda ser el de una mujer, por lo extraño que resulte imaginar a una mujer llevada hasta su tumba sólo por hombres. Hassan me explica la secuencia: al entierro van los hombres pero la primera visita a la tumba tras el entierro está reservada a las mujeres.

Al día siguiente, dulcísimo jugo de naranjas al desayuno. La camarera es calamitosa, chilla constantemente y estornuda sobre los platos. Tren para Rabat. Hace años, cómo me gustaba subirme al tren, a cualquier tren, donde quiera que hubiese un tren y como fuese. Ahora presiento que no está tan lejano el día que diga: de aquí no me muevo.

La risa, remedio infalible, se llamaba la sección de tiras cómicas del Reader's Digest. Es fácil reírse del prójimo, es divertido reírse con el prójimo, sobre todo si el prójimo le ríe a uno las gracias. Pero es incómodo comprobar que es el prójimo el que se ríe de uno. El botones del hotel en Mequenez no pudo reprimir un acceso de risa cuando le pregunté, hacia las ocho de la tarde, cuál era el horario de la piscina. A la entrada a los andenes, en la estación, el controlador me avisa que el primer tren va a Fez y el segundo a Rabat. Ah, le digo, el primero no me sirve y el segundo sí. Detrás mío, escucho carcajearse a un grupo mientras repiten mi frase. La risa, remedio infalible. Se me ocurre una caricatura. Dos puertas, la primera para hombres, la segunda también.

La risa es contagiosa, ya se sabe, y seguramente libidinosa. Ninguna risa como la de los personajes ingenuos de la Trilogía de la vida de PPP. En el compartimiento del tren van tres parejas: dos muchachas muy jóvenes no paran de reír. Dos mujeres adultas, ríen a veces. Una pareja mayor no ríe ni por asomo. En la segunda parte del viaje, brusca inversión de tendencia: las jovencitas se quedan serias y los mayores no paran de carcajearse.

Al borde de la trocha ferroviaria, ricinos, cardos, bolsas de plástico destripadas, natres, buganvilias.

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Rabat, la medina, al atardecer. Enfrente, Salé, su playa, su cementerio, antiguo refugio de piratas, tal como Chauén fue antes española y Volubilis romana, todo fue antiguo alguna vez, con perro, con fauno, con efebo, y acabó perdido y desintegrado o encapsulado en el Museo de arqueología, donde campa por sus reales un enorme gato negro que atrae a un loco que sabe acariciarlo, un loco que se deja ir miméticamente a adoptar las posiciones de los luchadores romanos hechos estatuillas. 'Este hombre no está normal', me dice el vigilante, 'se tapa la cara y me hace morisquetas'.

Alí, el viejo taxista, es policía jubilado. Me lleva a los Jardines exóticos de Buknadel, cerrado por reparaciones. Camino hasta el museio Bezghati, tradiciones marroquíes, puertas y ventanas, salones, fogones, imprentas, alfombras, aldabas. Vuelvo a la torre Hassan y a la magnífica columnada y al Café Moro, al anochecer. Un hombre solitario bebe zumo de manzana Pom's, impregnado de solemnidad. De regreso, es inútil preguntar por el camino a seguir. No es que los rabatíes no tengan un plano en la cabeza, es que tienen el plano de una medina.

De noche, tras la pastilla y el Gerrouane gris en la terraza de la Clef, a un costado de la estación, gordas daturas y madreselvas perfuman el corazón batiente de la urbe capital del reino, y fragantes molles, y despeinadas palmeras, y gomeros tan podados que parecen bonsáis. Las familias se han echado a la calle en esta noche de sábado. Frente a las mujeres, cubiertas o descubiertas, frente a los mozos, barbudos o peinados a lo futbolista, da por pensar que en los tiempos del rey Juba, el rey bereber cuyo busto está en el museo arqueológico, las opciones eran más variadas.

28 août 2015

El monte

Al subir por el sur, impresiona ver como en torno a la cima desaparece la vegetación y el monte se cubre de una espesa capa de piedra caliza, un manto como de nieve seca, de nieve de verano.

Un paisaje lunar o estelar es lo que uno ve si mira al suelo. Si levanta la vista, en cambio, lo que ve es terrestre por donde se lo mire: los Alpes, la planicie provenzal, el macizo central, la mar que se adivina por el sur.  

Alguna mata de tomillo valiente apechuga entre las piedras blancas y si uno la restrega se le queda pegado a los dedos un olor acérrimo. Alguna cagarruta de oveja también hay, la prueba de que los selfistas no hemos desplazado completamente a la fauna de origen. Y abundantes ciclistas mimando los gestos del Tour sobre las pintadas desteñidas por el sol de agosto. Y la sombra fresca del maquis Ventoux, el que resistió como pudo cuando el mistral soplaba en contra.

Qué bien se respira arriba sabiendo todo esto. Incluso sin saberlo, qué bien se respira en la cima del Ventoux.

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Bajamos del monte por la ladera norte buscando el río Toulourenc, en cuyos bordes limosos encontramos estas huellas de paxarín parleru

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15 février 2013

El mechón gris

Sus días y sus horas vuelan por encima de nuestras cabezas como nubes ligeras de un día ventoso, para nunca más volver. Todo se precipita: mientras tú te rizas ese mechón, ¡mira!, se hace gris. Y cada vez que te beso la mano para decirte adiós, y cada ausencia que sigue, son preludios de esa separación eterna que pronto habremos de padecer.

La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne, traducción de Javier Marías.

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Óleo de C. W. Eckersberg

14 juillet 2012

Despeñavírgenes

España es un país raro. Todos los países son raros, de cerca nadie es normal. Pero España exagera a veces, o a menudo. Yo no me atrevería a decir esto, así como así. Si lo pongo aquí con todas sus letras es porque lo he leído en un libro. El libro es Mémoire espagnole, de Jean-Claude Carrière, quien fue guionista de Buñuel.

¿Y en qué radica el exceso español? Buñuel decía que el sueño de todo español es mantener un harén, con efebos y todo, lo que origina mil y una sordas decepciones. Sin hablar del regionalismo exacerbado, que es lo mismo que querer tener un harén, a otra escala. Todo esto a ojos de un francés, como Carrière, que aplica a España una mirada distanciada de vecino inmediato, puesto que es occitano. Tan frecuente e intenso ha sido mi contacto con España, dice Carrière, que me he convertido en español. Español, sí, ¿pero de qué parte del estado español?, como diría un regionalista.

El exceso español (Spain is different se decía durante el franquismo) linda con el fanatismo. En el camino hacia el fanatismo ordinario no hay nada peor que un converso, decía también Buñuel. Y peor que un converso es un converso con tribuna. ¿Cómo puede ser que un país que en sólo una generación dejó atrás la dictadura y la pobreza a través de un ejercicio de equilibrio preste tanta atención a un puñado de desequilibrados? ¿O, tal vez, son esos excesos verbales la expresión catártica que permite el equilibrio?

Pero, bueno, ¿cómo no va a ser raro un país que venera a tantas vírgenes, cuando no las despeña, como hacen los habitantes de Calanda, tras sacar en procesión a la Virgen del Pilar para que llueva? Y como después de la procesión no llueve, despeñan a la virgen. Tal vez sea eso lo que hacen los conversos que pontifican en los medios: despeñan vírgenes, las mismas que idolatran.

Y si España, la madre patria, se permite estas rarezas, ¿qué queda para los churumbeles?, pregunta mi tío, que es ultramarino.

En fin, para que no quede mal sabor de boca con tanta rareza, acabo con un chiste que le cuenta Jesús Franco a Carrière. Está un pastor cuidando dos vacas. Pasa un francés y le pregunta: ¿Comen bien? ¿Cuál?, responde el pastor. La blanca, dice el francés. La blanca come bien, responde el pastor. ¿Y la negra? La negra también.

Se queda un rato el francés mirando las vacas y vuelve a preguntar: ¿Dan buena leche? ¿Cuál?, responde el el pastor. La blanca, dice el francés. La blanca da buena leche, sí, responde el pastor. ¿Y la negra? La negra también.

¿Por qué me preguntas cada vez a cuál me refiero?, pregunta el francés. Te lo pregunto porque la blanca es mía, responde el pastor. ¿Y la negra? La negra también.

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31 mai 2013

El método Barenboim

Biopic de Wagner en la tele, donde el sajón queda como chaleco de mono. Que fue antisemita ya lo sabía yo. Y el compositor favorito del Fürher, también, tanto como que el nazismo usó y abusó de sus orquestaciones. Lo que ignoraba es que tanta presunción, como la suya, cupiese en un individuo de baja estatura. Comento con mi tío este detalle de los centímetros, y me renvía a mis clásicos, recordándome la talla de Wagner, el pianista de la Castafiore.

Escuchar la música de Wagner puede ser una experiencia conmovedora, para qué estropearla con los trapicheos del hombre que la compuso. No se necesita saber mucho sobre el creador para apreciar la obra, y hay casos en que es mejor no saber nada. Wagner puede ser uno de esos. Pero ya se sabe que la curiosidad mata al gato, y ahora cuando escucho el adagio de Lohengrin asoma efectivamente un gato. Muerto. Me ha pasado con más de un compositor romántico, cuya música asocio ya inevitablemente a los falsos clímax de las teleseries que tenía que tragarme a la hora de almuerzo en Sudamérica. Música romántica y chanfaina de bofe.

Pues bien, leyendo el último libro de mi amigo Mário Mesquita, me entero de que hasta hace pocos años la música de Wagner nunca había sido interpretada en Israel. Un par de intentos en esa dirección se saldaron con la presencia de sobrevivientes de los campos de la muerte en el escenario, impidiéndolos. Hasta que un día, Daniel Barenboim, argentino educado en Israel, volvió a la carga y propuso a Wagner en el programa que iba a dirigir en Jerusalén. Ante la oposición de las autoridades, Barenboim debió echar pie atrás. Pero a la hora de los bises, durante el concierto, el director se dirigió directamente a los espectadores preguntándoles si querían escuchar a Wagner.

Un grupo de éstos le gritó de todo, sinvergüenza, vendido y renegado. Barenboim los invitó a subir al escenario a exponer sus argumentos. Al cabo de un debate de cerca de una hora, y comprobando que quienes se oponían no llegaban al cuarto del aforo, los invitó cortésmente a abandonar la sala para permitir a la mayoría escuchar a Wagner en buenas condiciones.

Se me ocurre que el método Barenboim para neutralizar a los excitados de las primeras filas será de amplio espectro, aun si hay salas que no se pueden abandonar tan fácilmente. Espero no olvidarlo el día en que las papas quemen.

W

Wagner al piano, óleo de Harry Everett Townsend

18 avril 2008

Todas

El punto va bien, la coma más o menos, pero el punto y coma se nos muere entre las manos.

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The Dreamers, la última película de Bernardo Bertolucci. Un ménage à trois entre unos gemelos parisinos que tiran al infantilismo y la insensatez y un californiano que quiere convertirse en adulto.

Un diálogo al azar, copiado de memoria: —¿Ustedes me quieren? —Sí, te queremos mucho. —No quiero que me quieran mucho, quiero que me quieran y punto.

El autor del libro en que se basa el filme, Gilbert Adair, confiesa que detestaba esta historia. Y, de todos sus libros, tuvo que ser ése, el detestado, el que quiso filmar Bertolucci. En vista del interés, Adair escribió el guión y reescribió el libro. La película fue pifiada en Venecia, la crítica la consideró insoportable (voyerismo, miopía, vacuidad), la vio muy poca gente. Será por joder, pero yo no me perdí detalle, y eso que me suelo dormir en las películas.

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Alguien (un pan de Dios) busca en Google la lista de todas las obras literarias habidas y por haber. Y este modesto blog aporta la primera respuesta entre 37 mil. ¡Salud!

6 août 2007

Y ese niño podría venir con nosotros

Lectura a tres voces de Mañana en la batalla piensa en mí

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Visitante asiduo como soy del blog de Clonclón, me enteré de que éste había leído recientemente Mañana en la batalla piensa en mí, la muy leída y premiada novela de Javier Marías. Como casualmente yo mismo había comenzado a releerla, se me ocurrió formular cada día un comentario sobre la novela en el blog de Clonclón, comentarios a los que éste fue puntualmente respondiendo. Circe, otra lectora del blog y de la novela, se sumó a este intercambio.

Josepepe: Estoy releyendo, como Circe y usted, según entiendo, Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías. Más que sobre sujetadores, que también, me parece que la novela trata de la paternidad.

Clonclón: Pudiera ser, siempre que se refiera usted al Padre Tiempo de negra espalda que, como la Revolución, devora a sus hijos.

Circe: No creo que el tema sea la paternidad. ¿Sobre las vueltas inesperadas que da la vida, quizás? No sé. Esa novela es como el Dragón Khan.

Clonclón: Pudiera ser sobre las vueltas que da la vida... ¿No aparece varias veces un tiovivo envuelto en niebla del que sólo se ven las cabezas fantasmales de los falsos caballos? ¿No hay unos aviones de mentira colgados sobre la cama inconsciente del niño Eugenio, cuyo mundo ha cambiado sin que él lo sepa? Su hipótesis es de lo más plausible.

Josepepe: Las páginas que Mañana en la batalla piensa en mí dedica al gremio de los negros de negros, de los escritores fantasmas de escritores fantasmas, provistos de prosa campanuda y proveedores de arengas espumantes por encargo, dan que pensar que tal vez otra de las cualidades de los blogs sea la de ser una reserva para este incomprendido sindicato. Con todo, la novela se deja leer muy bien.

Clonclón: Qué me va a contar a mí de negros de negros, si yo fui el creador del clon de un clon. Pero tiene usted toda la razón al decir que  Mañana en la batalla piensa en mí se deja leer muy bien, que no es poco en estos tiempos.

Josepepe: El protagonista de Mañana en la batalla piensa en mí va a Palacio a recibir el encargo de redactar un discurso. Javier Marías pone en boca del Rey una reflexión sobre el destino y la Corona. ¿Le parecen verosímiles esas palabras?

Clonclón: La verdad es que me pareció completamente inverosímil la meditación del Rey, pero no creo que Javier Marías buscara ninguna verosimilitud, así que no puede considerarse un fallo: todos los diálogos que aparecen en la obra se presentan sin disimulo como recreados por el autor. De algún modo, podría decirse que el narrador les escribe los discursos a todos sus personajes, no sólo al Rey.

JosepepeAl contarse, el mundo depende de sus relatores, escribe Javier Marías. No sé si se trata de un reflejo de narrador, de la misma manera como para un carpintero todos son problemas de clavos.

Clonclón
: Pensé lo mismo que usted al leerlo, pero no con tanta sencillez ni tanta gracia. Yo recordé a aquellos filósofos que se dedican a meditar acerca del ideal de hombre para acabar concluyendo, mire usted que suerte, que el ideal de hombre es el filósofo.

Josepepe: En la mitad de Mañana en la batalla piensa en mí nos espera el previsible encuentro con la prostituta. Estábamos avisados y, sin embargo, sostenida por algo de suspense y sobre todo por la escritura, la situación retiene la atención. Un pequeño plus: también vale, para lectores distantes, como paseo por la Castellana.

Clonclón: A ver si es usted capaz de averiguar a qué viene lo de la prostituta. Imagino que será un contrapunto a la trama principal (a la trama, vaya) o algo así de fino, pero la impresión primera, e imborrable, es que esa historia fue metida con calzador y podría ser eliminada sin mayores problemas. También Mañana en la batalla piensa en mí tiene su curioso impertinente.

Josepepe: Me sigue pareciendo que Mañana en la batalla piensa en mí trata de la paternidad.

Clonclón: No acabo de ver claro que esa idea esté presente en la novela, o al menos no con tanta relevancia. ¿Lo dice por el caso del niño Eugenio?

Josepepe: Por cierto. La historia es como una perinola o, como dijo usted mismo, un tiovivo entre la niebla o aun unos aviones de mentira que giran en torno a un niño que duerme.

Clonclón: Es que hay algo de sonámbulo, de nebuloso, en toda la novela. La escena de la puta, que yo sigo sin ver muy bien a qué viene, tiene algo de esto: hay un aire de sueño, o quizá de pesadilla, en ese no saber con certeza si aquella mujer que lleva en el coche es la misma con la que convivió varios meses hace no tanto tiempo.

Josepepe: Qué curioso que lo diga. Me pareció tan inverosímil como supuesto y, sin embargo, eso no me impidió dejarme llevar tras la resolución del falso enigma. ¿Cómo puede dudarse si se trata o no de la mujer con la que se ha vivido hasta hace poco? ¿Porque se ha convertido en otra, en una puta?

Circe: Toda la fabulación sobre la puta y la ex es lo que más me ha aburrido de la novela. Estoy bastante harta de esta fantasía tan extendida consistente en una supuesta equiparación de la mujer legítima con la prostituta. Me molesta que el tratamiento de los personajes femeninos sea inevitablemente tan superficial en muchos autores.

Clonclón: Me da cierta vergüenza reconocerlo, pero no me había dado cuenta de esto que usted dice. En efecto, todo ese capítulo no es más que la típica y tópica fantasía masculina de ver a la legítima como a una prostituta. La única diferencia es que, mientras que la mayoría de los hombres la realizan comprándole unos ligueros a su esposa, Javier Marías prefirió escribir una historieta un poco aburrida que no venía demasiado a cuento. Para mi gusto lo único interesante es esa incapacidad del protagonista para confirmar si es o no su antigua novia esa mujer que se sienta a su lado. A primera vista parece inverosímil, y recuerda un poco a esas comedias del XVII en las que había creer que una mujer disfrazada de hombre daba el pego en cualquier circunstancia, pero si uno lo piensa bien puede llegar a ocurrir: a mí, que soy bastante despistado para caras y nombres, me ha pasado algo parecido con gente no tan cercana como una novia, pero tampoco muy lejana. Quizá hubiera sido mejor que Javier Marías hubiera escrito un relato independiente con esa historia, en lugar de incrustarlo de mala manera en su novela.

Josepepe: Me parece que Circe y usted han dado en el clavo con la historieta de la prostituta. Por otra parte, contando todo a través del narrador, Javier Marías condena a éste a ser un sempiterno husmeador, un espía de su propia causa (a riesgo de resultar un poco cargante). También, imagino que ha de haber más de una relación entre esas películas que el protagonista ve en la televisión y la forma de la novela. Como no he visto esas películas ni conozco el cine al que es aficionado Javier Marías, el de Welles y Wilder, no me atrevo a suponer mucho más, pero sí me atrevo a preguntarle a usted cómo ve a este narrador que parece estar constantemente dentro de una película que él mismo ve a intervalos en la televisión (siempre muy tarde por la noche).

Clonclón: Me temo que no puedo ayudarle en esto: soy muy poco cinéfilo. Mientras leía la novela trataba de recordar algo de Campanadas a medianoche, que había visto hacía años, pero en vano. Sólo puedo sospechar, como usted, que Javier Marías alude a su propia narración, incompleta y fragmentaria (el relato intercalado de la ex novia-prostituta), con esas películas entrevistas a altas horas de la noche que el narrador se promete ver completas algún día. El porqué de esas películas precisamente, sin embargo, es también un secreto para mí. Por cierto, suscribo con entusiasmo su primer párrafo: "Contando todo a través del narrador, Javier Marías condena a éste a ser un sempiterno husmeador, un espía de su propia causa (a riesgo de resultar un poco cargante)".

Josepepe: Javier Marías nos dice que toda muerte puede ser vivida como representación o como espectáculo del que se da noticia, o bien como encantamiento. La novela va de una a la otra, lo que puede explicar a la vez su calidad y su éxito masivo. En cuanto al asunto de los connovios o conyacentes, tal vez quepa recordar que Lévi-Strauss ve la circulación de las mujeres como un sistema de comunicación entre hombres.

Clonclón: Completamente de acuerdo con lo primero: la teatralidad de la muerte, su carácter espectacular, es lo que hace tan eficaces los primeros capítulos. En cuanto a lo segundo, gracias por la referencia de Levi-Strauss, de la que no tenía noticia. Me gustó esa parte filológica de los coyacentes. Al leerlo, recordé que Borges decía que él no sentía hostilidad, sino simpatía, hacia los hombres que estaban enamorados de la misma mujer que él. De algún modo, aquel amor compartido era un vínculo (en términos borgianos, que curiosamente no utilizó para explicarlo: si el amor es el mismo, los dos hombres serían el mismo hombre). La idea es idéntica, si sustituimos amor por sexo, sólo cambia la sensación que produce: de repulsión, a Javier Marías, y de adhesión, a Borges.

Josepepe: No sé si el curioso impertinente, al que se referió usted antes, será el protagonista de la novela. Pero lo que definitivamente no sé es cuál es el otro curioso impertinente.

Clonclón: El curioso impertinente, la novela ejemplar que Cervantes intercaló en El Quijote sin que viniera muy a cuento, fue mi manera de referirme al relato de la posible ex novia prostituida, pero ahora que lo dice el apelativo le viene bien al narrador de la novela, incapaz de resistirse a la tentación de husmear en la vida de la mujer que murió a su lado.

Josepepe: No lo recordaba y me fui de cabeza a leerlo. Y sí que viene a cuento. La cabezonería de algunos hombres por poner a prueba la virtud de la mujer parece tener mucho de obsesión por conocer a los eventuales connovios.

Clonclón: No deja usted de sorprenderme: es verdad que hay un cierto aire de familia entre el marido receloso de Cervantes y el ex novio de Javier Marías. Se me ocurre a mí ahora que Julián Marías, el padre del novelista, ofreció una explicación de El curioso impertinente que a mí es la que más me convence: al introducir una ficción por completo ajena a El Quijote, una ficción del todo impertinente, Cervantes consigue el milagro de que tomemos por realidad a los no menos ficticios Don Quijote y Sancho.

Josepepe : Si, como afirma Javier Marías, por el hecho de existir y de ser leída y releída una novela existe, así ha quedado Mañana en la batalla piensa en mí existiendo aun después de cerrada. Así es como, habiendo aceptado saber de sus protagonistas, ahora ya los recordamos y los recordaremos todavía no sé por cuánto tiempo más. Tras un paréntesis muy cómico (que el diálogo final entre los casi connovios sea tenso y desagradable aumenta retrospectivamente la ligereza y comicidad de la situación anterior, en el hipódromo, con las chicas ensombreradas y el Almirante Almira, de predestinado nombre), la novela se cierra con otra muerte, ridícula e improbable como la muerte que la abre, y nos quedamos con una muerte de entrada y otra de salida, en circunstancias que, como casi todo el mundo hoy, no sabemos muy bien qué hacer con los muertos. Y a lo que iba al inicio, tal vez la novela ilustra (lo hace al menos para mí) de qué embarazosa manera la gente se convierte hoy por hoy en padre y madre. La posibilidad de que el niño Eugenio acabe siendo el hijo del protagonista está insinuada desde el inicio de la novela y sugerida abiertamente al final de ésta: “Y ese niño podría venir con nosotros”. Yo he releído el libro buscando esa confirmación pero he encontrado mucho más, gracias a haber podido comentarlo aquí con Circe y usted.

Clonclón: Todos los lectores conocen la pena que produce terminar ciertos libros. Lo que no es tan frecuente es lo que ahora me ocurre a mí: me da pena que haya terminado usted el libro. Me gustaban estos intercambios diarios, y los echaré de menos. No creo haberle sacado jamás tanto partido a una novela como el que le he sacado a Mañana en la batalla piensa en mí y se lo debo enteramente a usted y a Circe. Como regalo final, no está nada mal la frase que rescata ("Y ese niño podría venir con nosotros"), que me hace ver -¡al fin!- que tenía usted razón al señalar como decisivo el tema de la paternidad. Es usted un magnífico lector, Josepepe. Muchas gracias por compartir su lectura conmigo.

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