Canalblog Tous les blogs
Suivre ce blog Administration + Créer mon blog
MENU
Camino de Santiago
Publicité
23 octobre 2016

El rumor de mi nombre en la conciencia de los demás

El Reino, 1

Cantábamos con la guitarrita Por la calzada de Emaús en un momento de la misa. La canción era todo lo que había hecho por nosotros Vaticano II, el aggiornamento. Algo era, claro, pero no era lo esencial. No había sabido contarnos La más grande historia jamás contada, que era como se llamaba la película. Pero ni siquiera la película, por larga que fuese (duraba cuatro horas), había conseguido contarnos bien la historia, es decir hacer que nosotros quisiésemos contarla a nuestra vez. No sé de qué se quejan si abandonamos primero las iglesias. Y luego abandonamos los cines.

La canción decía así: Por la calzada de Emaús un peregrino iba conmigo. No le conocí al caminar. Ahora sí, en la fracción del pan. Y ahora sí, sólo ahora, no sin un poco de emoción, lo entiendo. Ese peregrino no decía ser quién era, le bastaba mostrarlo con un gesto.

Se conoce que he estado leyendo El Reino. Que es, en dos palabras, la historia de Pablo contada por Emmanuel Carrère. Yo a Pablo me lo imaginaba el Sancho Panza de Pedro, el Laurel de Hardy, el inseparable segundón. Y de eso, nada, al contrario. El primer mérito de Carrère es informativo y es que al traducir la vieja historia a la narrativa al uso en el París de hoy nos la pone en bandeja, como hacían el cura con la hostia y el monaguillo con el platillo.

Tiene otros méritos. Y algún demérito, también. He sabido de buenos lectores que abandonaron el libro en la fatídica página 33 por culpa del narcisismo desatado del autor. Haberlo comenzado por el segundo capítulo. Además que el narcisismo las da malas y buenas.

Malas, muy malas: «Hubiese querido dialogar con ese pequeño yo de hace unas semanas, que se aleja», escribe Carrère a propósito de su intríngulis existencial. Pero también las da buenas:  «Lo que (Dios) nos pide, todos los místicos concordarán, es lo que menos deseamos dar (...). Para Abraham, su hijo Isaac. Para mí, la obra, la gloria, el rumor de mi nombre en la conciencia de los demás», escribe también.

El dulce rumor de mi nombre en la conciencia de los demás. El peregrino que iba a Emaús, en cambio, ni siquiera decía quién era.

51UIRLrlMtL

Publicité
24 mars 2016

El taxista

«Los terroristas llegaron ayer al aeropuerto en taxi. La policía ya habrá entrevistado al chofer. A ver qué medio será el primero en hacerlo», escribí ayer en Twitter.

Luego me enteré de que el taxista en cuanto vio las fotos de los presuntos terroristas en la web, un par de horas después de los bombazos, los reconoció y corrió a hablar con la policía. Su testimonio permitió encontrar rápidamente una maleta que los yihadistas había dejado cargada de explosivos en el aeropuerto y hacerla explotar bajo control, sin causar más víctimas.

El taxista explicó que había sido enviado por su empresa a recoger a unos pasajeros que querían ir al aeropuerto temprano por la mañana del martes 22. Habían pedido una combi porque eran tres y llevaban equipaje. La empresa de taxis no tenía en ese momento una disponible y envió un auto estándar. Los pasajeros intentaron meter las cinco maletas que querían transportar en el maletero. Sólo cupieron tres y optaron por dejar las otras dos. 

«Dice el taxista que llevó a los kamikazes al aeropuerto que estos querían llevar cinco maletas. Por suerte en el maletero sólo cupieron tres», escribí un poco más tarde, también en Twitter. «Y que como iban justos de pasta, no pudieron coger otro taxi para llevar las otras dos maletas», respondió un lector.

No es fácil en Bruselas coger un taxi, más aun en un barrio periférico. Los taxis se llaman, salvo que se esté en una estación, en cuyo caso se hace la fila. Ante la eventualidad de volver a llamar para tratar de obtener otro y esperar media hora más, los yihadistas optaron por dejar de lado dos maletas cargadas de explosivos y contentarse con llevar tres.

El taxista también explicó que una vez en el aeropuerto quiso ayudar a sacar el equipaje del maletero, pero los pasajeros se lo impidieron. No le dio más importancia al detalle. Tampoco a que ellos llevaran una mano enguantada

El taxista quiere mantener el anonimato. No habrá, por ahora —hay que confiar en la perseverancia del gremio— entrevista de prensa. La mayoría de los taxistas de Bruselas son extranjeros o de origen extranjero. Muchos son iraníes. 

La colaboración del taxista en la identifición de la maleta abandonada probablemente haya salvado unas cuantas vidas. Y es posible incluso que alguna vida se haya salvado por el tamaño del maletero.

837717231_B971288600Z

24 janvier 2016

Un plato de ropa vieja

Gran Canaria, y 8

Si a veces cuesta llegar a los lugares, cuánto más cuesta alejarse. Hace días que dejamos Gran Canaria y sería hora de ir concluyendo esta serie.

No quisiera hacerlo sin recordar un episodio relativamente olvidado de la historia reciente de España. El fin del franquismo y el inicio de la transición supuso en Canarias un incremento de la actividad de un movimiento nacionalista armado, financiado por el Gobierno argelino. En marzo del 1977, una bomba en el aeropuerto de Gran Canaria impuso el desvío del tráfico aéreo al de la vecina Tenerife, donde se produjo el accidente aéreo más mortífero de la historia de la navegación aérea. El choque entre un avión de la KLM y otro de la Panam se saldó con 583 muertos.

Se suele presentar a un concurso de circunstancias negativas —pista única, neblina, error humano— como causa de esa catástrofe. Sin mencionar que la circunstancia inicial de la cadena causal fue el bombazo criminal del malhadado Movimiento por la autodeterminación e independencia del archipiélago canario. 

Pocas bombas después, estos violentos seudoguanches depusieron las armas y se destriparon entre ellos por el reparto del botín de guerra. Hoy Canarias es una pieza —la más austral— plenamente ajustada a España y Europa. Pero allí quedó ese desastre como testimonio imborrable de la infinita burricie del nacionalismo.

_______________

Y ya. Y para no dejar mal sabor, comparto este plato de ropa vieja tomado entre Tunte y Fataga. ¡Viva Canarias!

P1070018

19 novembre 2015

Las fratrías explosivas

París, 2

El viernes por la noche los belgas batían limpiamente a los italianos en el televisor mientras que en el ordenador los españoles hacían lo propio con los ingleses. También acababa el Francia-Alemania en París. Entonces saltaron las alarmas. Estábamos sobre aviso. Fue peor de lo que temíamos y pudo ser aun peor si los kamikazes del Estadio de Francia hubiesen conseguido lo que se proponían. 

Los del estadio eran tres. Iban a por decenas, a por cientos o miles de víctimas y sólo consiguieron matar a una persona, un sexagenario portugués. Un rasguño ya sería demasiado, claro, pero considerando lo que se proponían se puede decir que fallaron estrepitosamente. ¿Llegaron tarde, ya iniciado el partido, o su plan era fallido desde su concepción?

Dos de ellos debían entrar al estadio equipados de sus cinturones explosivos para estallar en las tribunas, provocando una matanza y una huida masiva hacia la boca del metro más próxima del estadio, donde los esperaba el tercer kamikaze, que completaría la atroz faena.

Pero quince minutos después de los himnos y del pitazo inicial, los controles funcionaron en las puertas del estadio, a los dos terroristas les fue impedido el acceso y estos no dieron con otra fórmula más que volarse a sí mismos en las inmediaciones.

No es difícil imaginarse a esos tres capullos unas horas antes embutidos en el coche alquilado por la autopista franco-belga rumbo al piso de Bobigny, donde se ciñieron los explosivos, se metieron unas dosis de captagón y salieron rumbo al estadio. Y llegaron tarde. Y a quien le falle la imaginación puede ver las imágenes de Los Caballos de Dios, el filme de Nabil Ayuch, que narra los atentados de Casablanca en 2003.

Molenbeek, la comuna bruselense donde vivían los kamikazes del estadio, no es Casablanca, ya lo sé. Al menos dos de ellos fueron a buenos colegios. Bilal Hadfi, el más joven de los tres, estaba en el colegio hasta hace unos meses donde, en enero de este año, justificaba la masacre de Charlie Hebdo en los debates escolares. También estaba en el colegio Yunes Abaúd, de 13 años, hasta que su hermano Abdeljamid —que se hacía llamar Abú Omar al-Baljiki: Abú Omar el belga— el caporal de la masacre de París, muerto ayer en Saint-Denis, lo secuestrara y llevara con él a Siria.

Entre el hermano mayor, Abdeljamid y el menor, Yunes, el del medio, Yasin Abaúd. Encarcelado en Marruecos tras una loca cabalgata por varios países, las informaciones que Marruecos obtiene por su intermedio le permiten informar a Francia que Abdeljamid está donde su prima, lo que permite a la policía francesa acabar con la célula de Saint-Denis seis días después de la masacre de París.

Historias de fratrías a medio camino entre el menudeo de barrio y la geopolítica del terror: los Kuachi, los Abdeslam, los Abaúd. Hermandades que incuban explosiones dentro de unas casas con las persianas echadas, donde unos padres se esconden, cubiertos de miedo y de vergüenza.

ce-france-allemagne-devait-constituer-une-fete-du-foot-il-s-est-transforme-en-cauchemar-photo-maxppp-1447533393

Niños en el terreno de juego del Estadio de Francia tras los atentados. No ilustro con fotos de los terroristas, estoy hasta el gorro de verlas.

31 octobre 2015

Un cuñao en Canarias

Ganas tengo de ir por Canarias. Y el librito de Houellebecq —pronúnciese Juelbec—, Lanzarote, vale tres euros. Y yo tengo un bono de compra en librería, del que me gasto doce y me sobran tres.

1507-1

Juelbec cuenta un viaje a la isla canaria en los primeros días del año dos mil. Juelbec es un cuñao más de islas mediterráneas con molinos de viento y sangría, así que los paisajes volcánicos no son propiamente lo suyo. Aun así, como Juelbec es un cuñao con lecturas, arriesga algunas consideraciones generales sobre el turismo y la vida volcánica. Entre una y otra, alterna con un policía belga deprimido y una pareja de alemanas. Juelbec es muy de ir a clubes de alterne y de comportarse con el prójimo como en los clubes de alterne, o así es como se presenta en sus libros, que se venden como pan caliente, sobre todo a ese precio.

Poco más que añadir, si no es que como todos sus libros —y éste es el segundo que leo, éste también acaba hablando de los raelianos.  

Publicité
28 décembre 2015

La compañía de baile

El baile tradicional imita los ritos de apareamiento al uso en la madre naturaleza. El ballet moderno también, pero intenta que no se note. 

Robert Altman en su penúltima película, The Company (2004), imita por su parte el ritmo del baile y muestra como se componen varias piezas de ballet contemporáneo. La historia así contada no sigue la pauta habitual de los relatos, la de Caperucita roja, aunque de cierta manera acabe siguiéndola porque así es como los espectadores la percibimos: a una bailarina la escogen prima donna, se echa novio, se lesiona el día del estreno —también se lesionan los bailarines... La vida de una compañía de ballet, el Joffrey Ballet de Chicago, en suma, entre camarinos y ensayos, por dentro, y por fuera, sobre los escenarios... 

En cuanto al baile, se trate de ballet clásico o de cumbia colombiana, por más vueltas y saltos que den los pies de los bailarines no consiguen despegar del suelo más que unos cortos instantes. Con la ayuda de formas, de luces y colores, estos brevísimos momentos pueden parecernos desplegar una gracia infinita. Porque, con todo, tal vez sea lo mejor que la especie ha conseguido dar de sí para pasar los saraos dentro o fuera de la caverna en buena compañía.

________

Sobre danza también, Rodin, que vio en París en 1906 una compañía de baile camboyana y la siguió hasta Marsella, consignando más de 150 dibujos, que estarán entre lo mejor hecho hasta hoy en la materia. Sin hablar de sus esculturas. De Rodin, se conoce sobre todo su Pensador. Pero su Danzador no se queda atrás.

Capture d’écran 2015-12-28 à 17

17 mai 2014

El volcán

MI AMIGO TENÍA 16 años y ella 15. La noche en que comenzó el noviazgo, ella llevaba hot pants de terciopelo negro. Se vieron pocas veces. Vivían lejos y no era fácil cubrir la distancia. Sus padres eran estrictos. Mi amigo no tenía teléfono y para llamarla debía ir al almacén de la esquina y hablar desde la trastienda entre tambores de aceite.

Una de las tardes en que mi amigo la visitó, llevó consigo un cuaderno en el que escribía pensamientos y versos, tal como ella se lo había pedido. No tardaron en descuidar el cuaderno, su hermano menor se hizo con él y comenzó a recitar aquellos versos en voz alta. Al poco tiempo ella marchó con su toda su familia a pasar unas largas vacaciones al sur del país, a la región de los lagos y los volcanes, al borde de un lago y de un volcán, precisamente, tal como hacían cada verano.

Allí estaban cuando el volcán entró en erupción. La gran fumarola que escapaba del cráter cubrió de cenizas el valle y su imagen llenó las portadas de los periódicos y las pantallas de los televisores. La lava se llevó por delante varios poblados, bosques enteros, rocas, cultivos y animales, y empujó todo ese magma al fondo del lago.

Desde la ciudad no había comunicación con el balneario en el que ella estaba, y el corazón de mi amigo se llenó de  inquietud durante unos interminables días.

Cuando por fin cesó la emergencia y ella pudo regresar a la capital, mi amigo tardó aun unos días en comunicar con ella. No estaba en casa o no se ponía al teléfono. Cuando hablaron, ella le contó de la zozobra vivida y de cómo la había sobrellevado arrimada al cariño del hijo de una familia amiga. La noticia era esa, entonces. El volcán y la erupción habían puesto el estrépito, pero el ruido sordo era otro, era ése.

No volvió a verla. Siguieron unos años intensos, mi amigo era joven y las calles hervían de gente. Había estado enamorado pero la había olvidado en seguida. Tal vez sólo sintió el tirón de la pérdida alguna tarde en el cine o leyendo una novela, cuando el sentimiento ajeno le avivaría el que había sido suyo.

Quince años después, mi amigo estaba una tarde en su oficina, mirando desde la ventana los techos de las casas bajas de la ciudad vieja, cuando le avisaron de que tenía visita y dieron el nombre de una mujer que había sido su compañera en la universidad antes de que ella partiese al exilio. Estaba de regreso entonces. Qué alegría verla. No venía sola, la acompañaba una amiga. Mi amigo la saludó también, pero en seguida volvió la vista hacia su recobrada amiga y la cubrió de preguntas. ¿Cómo estaba, tenía hijos, cómo había sido vivir todos esos años lejos, qué le parecía el país al que ahora volvía? Su amiga le iba contando los pormenores de su periplo, insistiendo en que lo esencial lo había vivido junto a esta amiga que estaba a su lado, la que de tanto en tanto probaba a intervenir. No diré que a mi amigo esto lo importunase, pero él quería escuchar el relato de primera mano en la voz de su propia amiga y centraba toda su atención en ella.

Cuando llegó el momento de despedirse, la amiga de la amiga, la acompañante, le hizo entonces una pregunta abiertamente fuera de lugar, una pregunta destinada probablemente a atraer por fin su atención sobre ella. Le preguntó por el volcán, le preguntó si recordaba la erupción del volcán y sus devastadoras consecuencias. Entonces mi amigo sí la miró, sí que posó durante un largo momento la vista en ella. Entonces eres tú, le dijo. Me alegra verte, me alegra que hayas venido, y siento no haberte reconocido. Pero bueno, agregó, tal vez inútilmente, puesto que has vivido lo mismo que nuestra amiga común, ahora también ya sé todo de ti.

Lo que pasó luego no fueron años sino décadas. Pocas veces mi amigo recordó esta historia. Hasta que un día escucho que se había despertado el volcán.

V

27 avril 2014

Breve historia de la papisa Juana

Casando dos asuntos del día, el papismo y la paridad, mi amigo GB, que ha encontrado refugio últimamente en el medievo, me cuenta la historia de la papisa Juana, una mujer que fue coronada papa y ejerció el pontificado allá por el año mil hasta el día en que, en plena procesión entre el Vaticano y San Juan de Letrán, pidió que la bajasen de la bien llamada silla gestatoria y dio a luz a una criatura.

Dos versiones, a partir de ese hecho mirífico: la papisa pierde la vida en la puja, o bien la pierde lapidada por los fieles.

Según Jean de Mailly, allí donde murió la papisa Juana fue enterrada, y en el lugar se escribió: Petre, pater patrum, papisse prodito partum (Pedro, padre de padres, propició el parto de la papisa).

Desde entonces y para evitar nuevos chascarros, la santa madre iglesia y sus cardenales verifican la virilidad del papa electo antes de coronarlo. Sentado en una silla perforada, el papa se deja auscultar por un encargado quien, si encuentra todo en su sitio, exclama: Duos habet et bene pendentes.

J

9 janvier 2014

La Nelly y el Nelson no me han escrito

Anoche me enteré de que murió en Valparaíso el Payo Grondona. Como la foto que traía el diario la tomó mi tío, no pude dejar de recordar cómo y dónde. Volvía a Chile tras los años del exilio en Roma, Berlín y Buenos Aires y cantaba esa noche en Bellavista. El Payo era periodista y sus canciones eran crónicas arrancadas de un diario popular. Aquí estoy, como las putas, esperando a que alguien venga a hacerme alguna proposición, decía, bromeando.

Traté de recordar luego la última vez que lo vi. Fue en Pudahuel, en abril del 86. Volvíamos de Lima (aquí, durante ese viaje, canta una versión actualizada de La Nelly y el Nelson). En el aeropuerto lo esperaba la que era su mujer, RG. Nos dijimos adiós, hasta la próxima. La lista de aquellos con quienes nos dijimos adiós hasta la próxima por esos días es larga: EL, JRR, RFR, MS... No todos han muerto viejos. En Pudahuel esperaba a la TP el pequeño A, que murió hace un par de años en Brasil.

Parece una hecatombe, pero eso ya lo sabíamos. Descanse en paz.

PG

27 septembre 2013

Se vende palíndromos

La moral, claro, mal.

La palindromía es demócratica y popular. Todo quisque con dos dedos de lenguaje puede cultivar hortalizas verbales o irse de excursión en plan cazador-recolector y volver con unos bifrontes atravesados en la lanza.

Componer el de arriba, tan simplón donde lo ven, me llevó varios días de lentísima maceración. El otoño tiene a veces unos prontos y hay que ir a buscar consuelo en las palabras. Dónde más ibas a encontrarlo. Las palabras son la pena y el alivio. Las palabras impiden expresarse, como dice NP.

Así que puse mi flamante palíndromo entre comillas en el buscador. Estaba lleno. Pasa a menudo, no pasa nada. También pasa lo contrario, que una perla cultivada es única cuando la sacas de su ostra y luego miras alrededor y ya es de todos.

Antes del Renacimiento, el mejor arte era anónimo, o colectivo, o como se diga. No reniego de la individuación, sólo que me sorprende encontrarme a gusto en una tierra de nadie.

Y aunque pueda parecer lo contrario, la palindromía no es poesía, ni por asomo, ni de broma, ni Dios lo permita. La poesía no hay que pensársela dos veces. Sale a la primera y baila sola, se aplaude a sí misma, se da propina y se despide con un beso. Donde menos te lo esperas.

B

El Bosco, atribuido a Jacques Le Boucq

2 mars 2014

El ocaso

E

Anochecer en Paranal. Foto de S. Guisard

Melancolía del último domingo del verano en el Cono Sur, ensimismamiento que provoca el ocaso, el sol que se esconde en el mar y ya no vuelve del todo hasta dentro de nueve meses, lo que tarda un niño en nacer. 

No sé si valga la pena ya representarlo. A las imágenes de la puesta del sol las fastidió para siempre, o para largo, la publicidad.

Describirlo tal vez sí. Ciertas descripciones de una puesta de sol en el mar siguen vivas. Largas, como la de Lévi-Strauss durante su primera travesía a América, el famoso Escrito a bordo, que ocupa cuatro o cinco páginas de Tristes trópicos:

La nuit s'introduit comme par supercherie.

O breves, como la de La Eternidad de Rimbaud:

Elle est retrouvée.
Quoi ? — L'Éternité.
C'est la mer allée
Avec le soleil.

13 février 2014

El largo cuello del cisne

C

Leo que este tercer decanato de Acuario está bajo la égida de la constelación del cisne. No sé muy bien lo que eso significa, pero me lo imagino. Los pájaros son mandados a hacer para traducir los sentimientos, que suelen ser confusos. O sujetos a interpretaciones.

El papa, sin ir más lejos, larga palomas al vuelo en Roma y hete aquí que las atacan gaviotas y cuervos. Cuervos que, en rigor, sólo son cornejas. Cuervos carroñeros y retintos ya casi no quedan y, sin embargo, siguen teniendo mala prensa. Se olvida que fue un cuervo quien anunció a Noé el fin del diluvio con una rama de olivo en el pico. Ahora que llueve tanto convendría recordarlo.

Pero el cisne. De engañoso plumaje. De los muchos usos que se le han dado al personaje, mi favorito es el del soneto del mexicano González Martínez que recitábamos en la glorieta de la facultad. El cisne es la poesía barata y el búho, los porfiados hechos. La fiction y la faction. El becario y el columnista. El imberbe con gusto a leche y el plumífero de pelo en pecho.

Tuércele el cuello, anda.

Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje
que da su nota blanca al azul de la fuente;
él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.

Huye de toda forma y de todo lenguaje
que no vayan acordes con el ritmo latente
de la vida profunda... y adora intensamente
la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.

Mira al sapiente búho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno...

El no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta
pupila, que se clava en la sombra, interpreta
el misterioso libro del silencio nocturno.

7 janvier 2014

I prefer π

De esta lista de las 35 mejores películas de 2013 vi tres de las cuatro primeras, The Master, Camille Claudel y Mud, y, curiosamente, ninguna de las treinta siguientes, hasta la penúltima, No.

Las que menciono son todas más o menos buenas. De algunas he escrito alguna línea aquí o en Twitter. Mud, por ejemplo, me pareció muy buena hasta antes del happy end a balazos. Claro que sin el happy end a balazos no la iba a ver ni yo, que era el único en el cine.

Buenas películas a las que estropea un mal desenlace hay unas cuantas. Tantas como películas más o menos cuyo final las sube de categoría.

Pi

Como Pi, que es pintosa, sin más, hasta el momento en que se cierra y ahí, justo ahí, se abre. A la hora de saber que esa historia de animales a la deriva en medio del océano era una fábula y Depardieu era la hiena.

16 août 2013

Los farolillos

image

Cuando sea esta luna llena, el quinceavo día del séptimo mes lunar, el próximo miércoles 21 de agosto si cuento bien, los orientales celebrarán el día de los fantasmas. Entiendo que se trata del culto a los ancestros. En cuanto asoma la luna la gente echa a la mar o, allí donde no hay mar, al agua, unos barquitos de junco iluminados por farolillos de colores en recuerdo de sus muertos. En Samurái, Hisako Matsubara lo describe asì:

Cantaban el placer de sentirse cerca de las almas durante tres dìas. Cantaban a la noche de la despedida, para decir que la luna llena estaba ya alta en el horizonte para guiar con su luz en el viaje al Paìs Lejano. Y siempre el mismo estribillo.

Volved / dentro de un año / volved...

En la playa, detràs de mì, niños, mujeres y hombres cantaban el estribillo con voces que se volvìan lentamente màs tristes: 

Volved / dentro de un año / volved...

11 janvier 2013

El asesino de Masud trabajaba en el supermercado

La explosión del día y una foto del comandante Masud me recuerdan que conocí a su asesino.

Dahman estudiaba periodismo y trabajaba en el supermercado de la esquina. Me lo topaba a menudo en uno y otro sitio. Si hablamos alguna vez fue sobre el tiempo, los horarios. Era simpático.

Dos días antes del 11 de septiembre de 2001, un equipo de televisión le pide una entrevista a Masud en su puesto de comandancia del norte de Afganistán. Masud, el león de Panshir, el héroe de la guerra contra los soviéticos, exministro de defensa y combatiente en activo contra los talibanes que controlan, por ese entonces, buena parte del territorio afgano, debe viajar ese día a Tayikistán por lo que duda antes de concederles diez minutos a los chicos de la prensa. Estos, periodista y camarógrafo, se presentan como belgas de origen marroquí que trabajan para ANI-TV, Arabic News International.

Que qué piensa de Osama Ben Laden, le pregunta a bocajarro Dahman, para abrir el fuego. Masud estalla en una carcajada. La pregunta es abrupta porque ambos hombres, Masud y Ben Laden, son los líderes de las dos facciones rivales que se disputan Afganistán, Ben Laden de los talibanes, Masud de la Alianza del norte. La pregunta equivale a mentar al diablo en la casa de Dios, o al revés.

Estalla Masud en una carcajada y, haciéndose eco, el camarógrafo activa la bomba que lleva escondida y desata la explosión. Masud resulta herido de muerte y el camarógrafo kamikaze muere instáneamente, así como otros dos testigos. Dahman salva con heridas superficiales e intenta huir, pero lo abaten los guardaespaldas de líder afgano, quien muere poco después en el helicóptero que lo transporta al hospital.

Que el atentado tuviese lugar dos días antes del de las Torres gemelas significa, probablemente, que Al Qaeda quería impedir que Masud liderase en Afganistán la que sería una represión implacable tras el 11-S. Masud había alertado en abril de ese año en el Parlamento europeo, en Estrasburgo, sobre el peligro que representaba la alianza entre Al Qaeda y los talibanes afganos y la complicidad de los servicios secretos pakistaníes. Era el hombre a abatir para Ben Laden, su enemigo jurado.

Dahman presentaba el perfil perfecto para la operación. Árabe europeizado, periodista, francohablante, conocía y manejaba los códigos que le permitieron abrirse paso hasta Masud, munido de un pasaporte belga, de una carta de recomendación de un prohombre islamista y de una cámara y unos equipos robados a la televisión francesa FR3 en Estrasburgo precisamente. La foto, que muestra a Dahman en primer plano y a su cómplice y camarógrafo cubriéndose la cara a su izquierda en el avión que los lleva a Kawja Bahaudinne, el refugio de Masud en el norte afgano, fue captada por un equipo de prensa francés que intentó también entrevistar a Masud, sin conseguirlo.

D

Nada, o todo, predisponía a Dahman para tales faenas. Había nacido en el seno de una familia de clase media en una ciudad de provincias de la costa tunecina, y un recorrido compartido con tantos magrebíes instruidos lo había traído hasta una universidad europea. Se casó, se divorció, no encontró un trabajo a su gusto, comenzó a frecuentar una mezquita extremista, se casó en segundas con una pasionaria islamista y en un sí es no estaba en un campo de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán, donde recibió y cumplió la orden de matar a Masud, el enemigo de Ben Laden.

Dahman, el del supermercado de la esquina.

5 janvier 2013

Día de Reyes

Por estos días, en estas regiones, la tradición consiste en comer la galleta del rey, una tarta de hojaldre rellena con mazapán y con una alubia o poroto o, a veces, con una figurilla del pesebre.

El juego consiste en cortar y repartir la tarta según el número de comensales, de manera que el que encuentre la alubia o la figurilla se corone rey e imponga su ley mientras dure la ceremonia. Es una tradición, como decía, y los antiguos se la tomaban en serio, porque durante la epifanía el rey de un día hacía de las suyas, lo que, por lo fundamental, consistía en comer y beber él y su corte, como muestra el cuadro de Jordaens. Mirándolo de cerca en el museo, en Bruselas, pensaba que este rito de la alubia es una suerte de ancestro de la lotería de Navidad, donde el afortunado se convierte también en el centro de la fiesta, la distancia que lo separa de sus deseos se acorta brevemente y los demás están ahí para recordárselo. Una anticipación de la democratización de la monarquía. Como dijo una vez ZP, cualquiera puede ser Presidente de Gobierno pero da la casualidad de que el Presidente soy yo.

Jordaens pintó varias versiones del cuadro. En todas ellas el rey es -como si también fuese una casualidad- su jefe y suegro, y los celebrantes son sus parientes y amigos. De todos ellos, incluido el gaitero, la mirada se me va hacia los niños, los únicos que, desde su falso primer plano, salen de la escena y renuncian a mirar al rey. Esos niños que son los adultos de la fiesta.

J

3 novembre 2014

Bien saper, bien coiffer, bien parfumer

Esta mañana en Zaventem, el aeropuerto de Bruselas, una pasajera proveniente de Freetown, Sierra Leona, y camino de Londres, debió ser trasladada al hospital, donde los exámenes han mostrado finalmente que no está enferma de ébola.

El ébola parece nuevo pero lleva años incrustado en Africa. El sucedido de hoy me recuerda que en mayo de 1995 fui controlado ocularmente en el mismo Zaventem en similares circunstancias. Volvía de Angola en un vuelo de la entonces Sabena que hacía escala en Kinshasa. Por esos días se había desatado una epidemia de ébola en la ciudad congoleña de Kikwit, lo que hacía dudar si habría vuelo, si éste haría escala en Kinshasa, si nos dejarían en fin desembarcar en Bélgica.

Finalmente hubo vuelo y escala. Los pasajeros que venían desde Luanda temerían que en Kinshasa el avión se llenase de enfermos terminales. Lo que subió al avion, en cambio, fue un desfile de modelos. En Kinshasa está bien implantada la tradicion de los sapeurs (por Société africaine des personnes élégantes), personajes que cuando viajan a Europa redoblan su elegancia. Bien saper, bien coiffer, bien parfumer es su divisa. Así, por los pasillos del avión avanzaban los colores vibrantes de los trópicos portados por unas morenonas con traseros descomunales y unos filiformes ejemplares de la estirpe bantú.

Source: Externe

El avión llegó a Bruselas de madrugada y fue estacionado en un extremo lejano de la pista. Una hora después subió a bordo un médico pequeño y desangelado en bata blanca. Sin mucha fe en lo que hacía, recorrió los pasillos del avión dando miradas furtivas a los adormilados pasajeros. Ese día también fuimos una falsa alarma.

22 mars 2014

Los detalles

En un capítulo de La Infancia de Jesús, Coetzee se inventa un verso y una expresión idiomática, que cita como si formaran parte del acopio ancestral de la humanidad en su variante anglófona.

El verso: Bread is the way that the sun enters our bodies. El modismo: He does not have an idle bone in his body.

Ambos suenan como si viniesen de la noche de los tiempos, pero ninguno de los dos existía antes de la publicación del libro, por eso digo que se los inventa. Es un viejo recurso estilístico presentar un relato reciente como una historia antiquísima. Es menos común que ese procedimiento recaiga en los detalles.

Dios está en los detalles, que decía Flaubert.

C

18 mars 2011

El noroeste

Ayer iba a celebrar el día de San Patricio bebiendo una stout en el Becketts, y finalmente lo hice leyendo las páginas dedicadas a Irlanda en Lugares que no cambian, el estupendo libro de viajes de Eduardo Jordá. Dublín es la ciudad más al noroeste en la que he estado. Tal vez no haya ido más lejos advertido por el veredicto del Dr Johnson: «Dublín, aun siendo una ciudad mucho peor que Londres, no llega a ser tan espantosa como Islandia».

Casi tan importante como el día de San Patricio es para los dublineses el 16 de junio, fecha del día que relata el Ulises. 'Muchos dublineses son tan mitómanos como los admiradores de Joyce, que escenifican los sucesos más importantes del Ulises cada 16 de junio', cuenta Jordá. Por la mañana desayunan riñones de cerdo y se bañan al pie de la Martello Tower. A mediodía se comen un bocadillo de gorgonzola y beben un vaso de clarete. A medio mañana, casi todos están ebrios de literatura y alcohol. Y cuando van al Museo Nacional, investigan si las estatuas de las diosas griegas tienen un agujero en el trasero.

D

12 octobre 2010

El lector de Coetzee

No seré yo quien cargue hoy contra la prensa. Mi carga se limita a los titulares. Se entera uno a veces de asuntos interesantes, importantes incluso, leyendo algún diario. Por más malos que sean los títulos. No hablo ya de informaciones malas y peor tituladas, como ésta, de las que hay ejemplos a porrillo.

Hablo de ésta, una entrevista al actor francés Jean Rochefort, quien vino a Bruselas la semana pasada a leer unos cuantos fragmentos de Deshonor, la novela de JM Coetzee. Esto de las lecturas de piezas literarias a cargo de actores está muy de moda en Francia, no sé si también en otros sitios. Lecturas en vivo y en conserva. Tentado está uno de creer que la gente está muy floja. Pero no, serán dos placeres diferentes y complementarios, leer y escuchar leer. Atávico este último, porque recuerda a la tribu reunida junto al fuego escuchando al cuentacuentos de turno. E infantil, al niño que escucha los cuentos de boca de sus mayores. Y al viejo que seremos, si llegamos a serlo, cegato ya de tanto leer pantallas.

Rochefort dice en la entrevista estar obsesionado por Coetzee, quien, a veces, parece disponer de una clave para entender al ser humano. Y cita a Cioran, según el cual desde hace dos mil años Jesús se venga de nosotros por no haber muerto en su cama. Como ya es un señor añoso, afirma temer menos a la muerte que cuando tenía cuarenta años. Gracias a la artrosis, dice. Cuando murió el actor Bruno Cremer, junto a un par de amigos le enviaron una corona de flores con una tarjeta que decía «A bientôt». Hasta pronto.

Con esos materiales, la entrevista está hecha por el propio entrevistado. A la periodista no le queda más que titular. Bien, es de esperar. Pues habrá que seguir esperando, porque el título que ha puesto ella o su jefe es éste: «Sin bigote, parezco un ser asexuado».

Que lo parió, como se despide Mendieta.

Ma

14 juillet 2010

La típula

Ahora que ha terminado el Mundial, ya podemos hablar de asuntos serios que habían quedado pendientes. La típula es uno de ellos.

Por estos días de verano, la casa se llena de típulas.

T

La gente que viene de lejos y no las conoce se lleva un gran susto frente a lo que parecen ser grandes zancudos. Pero las típulas no son zancudos, ni zumban, ni pican. Ni siquiera comen. Sólo viven unos cuantos días y se lo pasan follando. Follan hasta la extenuación a lo largo de los muros y a la vista de las arañas de rincón, que a veces atrapan a alguna pareja en sus redes y la vacían de su contenido. Contenido ultraligero porque, como está dicho, mientras viven su vida aérea, tras su vida larvaria, las típulas no tienen tiempo para comer, ni tienen ganas.

No es todo. Las típulas no sólo son biodegrables sino que tienen un alto contenido en nitrógeno. Qué es el nitrógeno, me lo explicó mi tío pero no lo retuve a fondo. Conformémonos con saber que es una materia indispensable para la agricultura. El año pasado un profesor de la universidad, que está del otro lado de la ciudad, dirigió una importante experiencia científica, para la cual pidió a la población que le proveyésemos de ingentes cantidades de típulas.

En un principio, yo quise participar. Materia prima no me falta. Pero luego me vi, camino de la facultad de agronomía, con una caja de zapatos en las manos llena de típulas follando dentro, y me devolví por mis pasos.

Las liberé en en la plaza Montesquieu.

27 novembre 2009

El sonido del módem

Hoy se celebra el Aid el-Kebir, la fiesta del sacrificio o fiesta grande, que consiste, en suma, en sacrificar un carnero y comérselo. Hace algunos años Pepe estaba en el Magreb por estas fechas. Munim, su anfitrión, había comprado el carnero con antelación y lo había amarrado en el patio de su casa donde lo alimentaba y le daba de beber. Al principio el carnero balaba de manera muy simpática, como todo en su persona: era un carnero muy guapo. De a poco, en la medida en que se acercaba la hora señalada, la mañana del día del Aid, el balido del carnero se iba volviendo angustioso. A su balido respondían los carneros que esperaban como él su hora en los patios vecinos. La noche anterior al Aid el concierto de los carneros balando a la muerte era una tristeza.

Entretanto, Munim consultaba su correo electrónico a menudo, en tiempos en que el módem de 56K hacía ese peculiar sonido de pato escaldado en los espacios siderales. Como la conexión era precaria, Munim la intentaba innumerables veces, casi tantas como los balidos del carnero. Buscaba noticias de alguno de sus siete hijos repartidos por el mundo, con la esperanza de que al menos uno de ellos se decidiera a último momento a ir a celebrar la fiesta en casa de sus padres. Ya se sabe que el sacrificio del carnero remplaza al sacrificio del hijo bienamado. Y que los padres son pastores y viceversa. Lo cierto es que los hijos de Munim no daban señales de vida y los únicos que daban tristes e infructuosas señales eran el módem y el carnero, y Munim se iba paulatinamente ensombreciendo.

Desde entonces, Pepe asocia estrechamente el balido del carnero y el sonido del módem con la espera y la distancia.

Caravaggio_Sacrifice_of_Isaac

Carabacho, El sacrificio de Isaac, c. 1598

12 septembre 2009

El crucigrama

Antes la gente compraba el diario por la cotización de la bolsa, el horario de los trenes y el crucigrama. Ahora lo compra por el DVD. No se entiende para qué los corresponsales insisten en ir a la guerra. Como iban Clark Kent, o Tintín, o Perez-Reverte.

Ayer tocaba rescate de corresponsal de guerra norteamericano en Afganistán, a cargo de las tropas británicas, y de su intérprete afgano. El corresponsal fue rescatado por las armas británicas y el afgano abatido por esas mismas armas. El año pasado, también en Afganistán, fue liberado un periodista italiano gracias al pago de un rescate, mientras que su intérpete afgano quedaba en manos de los talibanes que no tardaron en degollarlo. Siempre nos toca a nosotros, dicen los afganos.

Le_Soir comienza hoy la publicación de Alerta en Fangataufa, una historieta que cuenta las aventuras de Scott Leblanc, periodista de la revista Bien en vue. Estoy pensando en volver a comprarlo.

Afganist_n

La foto es de Julia Jacobson

11 mai 2009

El color del caramelo

Vueling

E
scribo estas notas en el Vueling que me trae de regreso a Zaventem. Me gusta el color del avión, me alegra que repartan caramelos a bordo. El sobrecargo que se dirige a los pasajeros da el nombre de cada miembro de la tripulación y también sus países y ciudades de origen. Es un detalle interesante. Ya no son sólo caras y voces, ahora son también un relato. También me gusta el nombre de la compañía, Vueling (pero preferiría que se llamara Volare), y que tenga maneras de pirata somalí. Hago el chequeo on line y Vueling me da mi asiento por aquí y el de mi vieja amiga por allá. ¿No le gusta su asiento, quiere usted cambiarlo?, me pregunta el programa. ¿No, sí? Pos, pague.

Peor es Ryanair, donde hay que pagar para ir al baño.

20 janvier 2015

Lean a Bolaño, pepinillos

Diario del Cono Sur, 3

Viendo películas en el avión -para acabar ya con el bendito avión-, veo que entre las opciones de subtitulado está, junto al Castilian Spanish, la de Latin Spanish. O sea que el latín murió en Europa y resucitó en Sudamérica merced a una batalla ganada por el tercer Napoleón. Porque fueron los franceses quien impusieron esa denominación, Latinoamérica, en detrimento de Iberoamérica, para intentar legitimar su intervención en México. 

No son pocos los que pujan por separar las dos hablas -los dos hablamientos-, la peninsular y la continental, el español y el «latino». Y no sólo en materia de subtítulos de películas, también para la traducción literaria. Entiendo el interés que lleva en ello el gremio de los traductores. Pero, ¿no es el espacio de intersección muy superior a lo disjunto? ¿No? Lean a Bolaño, pepinillos, que suena con naturalidad aquí y allá. Nunca es tarde para aprender.

También visto desde aquí, reparo en que El País propone en la web cuatro ediciones: España, América, Brasil y Cataluña. Los dos últimos son subconjuntos contenidos en los dos primeros, pero sí, en este caso sí. Y, por lo que veo, al menos en las ediciones España y América la diferencia no recae en la manera de escribir sino en el orden de presentación de los asuntos. Contra lo cual, nada que oponer: un diario es eso, priorizar.

También en el diario veo que han publicado una antología de poesía humanista comprometida y entre los poéticos no hay ningún chilénico. Cómo estarán rabiando los omitidos, con lo humanistas que son. Poesías, dicen, para «reclamar una vuelta a valores perdidos». Hombre, hombre. Ya lo decía el poeta: mariconerías, las justas.

Source: Externe

Fusilamiento de Maximiliano, óleo de Edouard Manet

Publicité
Camino de Santiago
Publicité
Sobre el nombre de este blog
Publicité
Derniers commentaires
Publicité