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Camino de Santiago
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16 novembre 2006

Inmaculado I

A falta de poder hacer chistes sobre Mahoma, los humoristas tienen que hacerlos sobre el Papa. Y su secretario personal. Enric González contaba ayer en El País dos o tres : « Iremos a cenar a un restaurante nuevo que han abierto en el Vaticano. Se llama La Última Cena. No está mal, porque pides pescado para uno y comen veinte ». Mi tío Pepe, por su parte, piensa que el Papa no escogió bien su nombre, que debería ser Inmaculado I, en atención a su look Omo.

 

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26 avril 2014

La proyección

La sala ya está a oscuras y en la pantalla comienzan a desfilar las primeras imágenes. No me gusta llegar tarde al cine. A otros sitios, sí. Nos instalamos, y el vistazo ritual a la sala a oscuras nos devuelve la imagen que intuimos: estamos solos. Ocurre a menudo. Es viernes por la noche, tarde para los horarios locales, la entrada hay que pagarla y la estrella del filme, una Deneuve septuagenaria, ya no mueve multitudes.

El cine de mi pueblo es una multisala al uso y la nuestra, la número 13, dispone de 217 plazas. Supongo que echarán a rodar todas las películas independientemente de si hayan o no espectadores, porque cabe la posibilidad de que lleguen algunos atrasados, así como llegamos nosotros. Y que después de un momento, a falta de público interrumpirán la proyección. O no. De cualquier manera, la imagen de esas salas donde un foco de luz proyecta figuras en la penumbra para nadie resulta espectral.

La película era + o - no +.

12 août 2021

Los mismos pájaros del aire pensativo

Pájaros

En el cercano más allá de las persianas
son esas sombras fatuas de los pájaros
los mismos pájaros del aire pensativo
que en el amanecer de la conciencia
contra el cielo empañado entre los árboles
dan la idea de algún ideograma.
Uno a uno en desdoradas ramas
en el silencio que el jardín decanta
entre acantos y astrales empedrados
parecen los llamados de un ausente.
Karma de los faroles encendidos
en la lluvia incipiente
y de las tapias de fondo indiferente
que ocultan lo perdido.

Birds

In the outerworld just beyond the blinds
these idle shadow-wisps of birds are
the same birds that with a pensive air
at the dawning of consciousness
against a sky blotted out between trees
bring to mind an ideogram.
One by one on tarnished branches
in the silence decanted by the garden
amid acanthuses and astral flagstones
they come like calls from the missing.
Karma of the lighted street lamps
in the rain now falling
and of the black-backed garden walls
hiding what is lost.

Des oiseaux

Dans le proche au-delà des rideaux
ce sont ces ombres infatuées des oiseaux
les mêmes oiseaux de l’air pensif
qui au réveil de la conscience
parmi les arbres contre le ciel brumeux
donnent l’idée d’un quelconque idéogramme.
Un à un sur des branches délavées
dans le silence que le jardin décante
parmi des acanthes et des pierres astrales
ont tout de l’appel d’un absent.
Karma des phares allumés
dans la première pluie
et des clôtures du fond indifférent
qui cachent ce qui a été perdu.

_____________________________

Pájaros, un poema de Melancolía artificial, de Roberto Merino, traducido por Neil Davidson al inglés y al francés por mí mismo.

Sobre la experiencia de traducirlo diría que mientras se traduce todo son obstáculos. Pero si la traducción queda bien conseguida —hablo de la versión de Neil Davidson, no de la mía— tal vez permita volver al original y apreciar algún matiz.

Inútil ilustrarlo, el poema desprende sus propias imágenes. O bien se deja ilustrar por una imagen del autor junto a unas imágenes de Carlos Bogni.

(Por otra parte, tal vez de una traducción lograda se desprendan las mismas imágenes que de la versión original. Dependerá de la recepción del lector, claro, hablo de un lector que entiende ambas versiones).

De llevar banda sonora, pondría esta Rêverie de Debussy.

5 octobre 2018

La culpa del tiempo

Anoche murió M. Estaba ya muy mayor, en esa etapa postrera de la vida en la que la muerte supone un descanso a los tormentos del cuerpo. Cuando se enteró de la triste noticia, D, su bisnieto, echó unos lagrimones y dijo así: No es culpa de nadie, es culpa del tiempo.

M vivió su vida en Valparaíso, en Chile, adonde llegaron sus abuelos, y pasó los años laborables enseñando matemáticas a varias generaciones de porteñas, que la saludaban a su paso cuando la veían pasear por la ciudad. Tal como en las idas y venidas de la gente en este documental de Joris Ivens, de 1963. Entonces ella tenía 38 años.

21 avril 2014

Una cantante de Valparaíso

La abuela de mi tío cantaba y tocaba el arpa y la guitarra. Un día fue a recuperar la guitarra a la bodega y desde la caja le saltaron unos ratoncillos al pecho. Una rata había anidado en la guitarra. Nunca más volvió a tocar una, no podía con la impresión de esas colas por el cuello.

Cuento esto porque cada vez que oigo cantar a una mujer tiendo a convertirme en un niño de pecho delante de la abuela. Así sea frente a Bianca Castafiore o la Nina Hagen. Y ayer fuimos a un teatro en Bruselas a escuchar a Pascuala Ilabaca, una cantante de Valparaíso. A ella y a su grupo, que se llama Fauna, todos porteños. Pascuala cultiva un look entre Frida Kahlo y Marisa Monte, y tiene sus influencias musicales bien incorporadas: folklore y psicodelia. Los Jaivas, en suma.

Fue un buen concierto. Pascuala es buena sobre el escenario, sabe bailar y moverse, toca el piano y el acordeón y tiene buena voz. Es mejor en vivo que en las grabaciones. ¿Qué le falta en éstas? Un productorazo, tal vez, y buenas letras. De las canciones, me quedo con ésta, otra para la colección de canciones sobre trenes.

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10 mai 2014

La peluquera no tiene un pelo de tonta

Por una vez, la sala se ha ido llenando, las comedias románticas mueven público. Hay que retraer las rodillas para dejar paso a la que gente que busca sitio. Mi tío prefiere sentarse al borde del pasillo, en caso de terremoto o de golpe de Estado... Es viernes al atardecer, una buena hora por lo visto para ver Pas son genre (No es su tipo).

La película adapta una novela que cuenta la historia de un joven profesor de filosofía parisino destinado a Arras, un destino provinciano y segundón, donde se enamora de una peluquera. La vieja historia del rico y la pobre, la Cenicienta, si se quiere, sólo que en ésta lo que separa a los amantes no sólo es el capital -y la capital- sino ambos, y el capital cultural.

La actriz belga Emilie Dequenne se roba literalmente la película con su personaje, Jennifer, una Marilyn Monroe o una Cameron Diaz de provincias. Si la miras de cerca, ves que, contra las apariencias (el horóscopo, el karaoké), la peluquera no tiene un pelo de tonta.

Ahora bien, la historia entre un filósofo y una peluquera, ¿puede acabar en happy end? Tal vez, admitiendo eso sí que también existe el bonheur triste.

7 juin 2014

Cómo llevar a la novia a ver un western

El vaquero quiere ir a ver una de vaqueros pero la novia quiere ver una de novias. Qué hacer.

El vaquero encuentra la respuesta: Vamos a ver una de tres locas que escapan del oeste. Donde la jovencita sobrevive al ataque de los indios para entregarse a un pistolero viejo y acabado. Un eastern, en lugar de un western.

Porque eso es Homesman, de Tommy Lee Jones, un western a contramano, que va de oeste a este, que cruza el río de vuelta, cargando con los despojos de ese far west donde todo estaba permitido porque todo estaba impuesto. Mucho hace que no veía una de John Ford. No se duerme uno mientras silban los tiros y despierta al día siguiente pensando en los muertos.

Sobran las puestas de sol, la música melosa y, sobre todo, los racconti que sobreexplicitan lo que bastaría con enunciar. Pero ya se sabe que el cine se hizo para tratar de llenar las salas.

Y aun así, la sala estaba desierta.

8 avril 2014

Una francesa en Japón

Anoche pusieron en Arte un programa doble durasiano, El Amante e Hiroshima mon amour, porque doña Margarita cumpliría cien años por estos días.

Vimos Hiroshima... En dos palabras, una joven francesa vive un amorío con un japonés, con quien revive un amorío anterior con un soldado alemán durante la Guerra.

La película es de 1959, las cenizas de la Guerra aún están mal barridas. Esto, las imágenes de Alain Resnais lo reflejan bien y salvan el escollo de inscribir una historia de ficción en un trasfondo documental. El problema es el texto de la Duras -prosa poética, para entendernos-, que puede funcionar para muchos lectores en la página impresa, pero no a través de una voz que sostiene un relato filmado. El resultado es solemne.

El filme fue un éxito de crítica y su nombre un exitazo popular, y consiguió arraigar en la memoria incluso de quienes, como yo hasta ayer, no lo han visto. En Japón, en cambio, la película se llamó Una relación de 24 horas.

9 mars 2014

El ciruelo

Abren las flores del ciruelo a vista y paciencia. En casos así cantamos una canción chilena:

Son los amores como el ciruelo: no esperan la primavera para brotar.

Y para mantener la ilusión le cambiamos la letra:

Serán los amores como el manzano y esperarán hasta el verano para brotar.

Nunca había habido 20 grados en Maeterlinck un 9 de marzo. Hoy fue nunca.

18 février 2013

El pingüino que mira ponerse el sol

Los pingüinos de Xavier Gorce nacieron en la newsletter del Monde, de donde saltaron a las páginas del diario. Ahora han dado otro salto, a la imagen animada esta vez. Se trata de unos pingüinos muy franceses, muy universales. En este episodio que cuelgo se les ve muy dados a la pintura. Mi favorito es aquél que mira ponerse el sol. Cómo no compararlo con el viejo babuino que contempla el crepúsculo en el desierto de Karoo, según el libro de Marais, que cita Coetzee en Summertime, y en cuyos ojos se lee la melancolía. «Nunca más», se dice.

El pingüino de Gorce, en cambio, es muy francés, como digo, y muy moderno. De manera que en cuanto el sol se pone, él reclama: ¡Otra vez!

31 décembre 2012

El gol del año

No se resume un año en un momento, pero es la ley del género y hay que dar con uno. Es el ecuador del año, a fines de junio, el solsticio de verano, sin duda el mejor periodo vista la cosa desde el exterior. Es la final de la Eurocopa, España se enfrenta a Italia, que ha hecho un torneo memorable y ha barrido en la semifinal a Alemania. Tras un primer gol español propiamente de tiquitaca, hacia el minuto 40 de la primera parte Casillas saca la pelota con el pie, la recibe por la izquierda el lateral, Jordi Alba, un debutante, se la entrega a Xavi y echa a correr por su línea. Xavi retiene el balón y avanza simultáneamente, esperando el momento exacto en que Alba alcance la línea formada por la defensa italiana para entregárselo. Un instante antes y sería demasiado pronto, uno después y Alba estaría fuera de juego. Ambos han visto la jugada antes de realizarla y también mientras la llevan a cabo la ven. De manera que el pase llega en el momento justo, Alba controla la pelota, levanta la mirada, ve la posición del portero y deposita el balón entre el rival y el palo.

Seguirán otros dos goles a fines del partido, pero el gol de Alba sentencia la victoria con una jugada que une las dos porterías en cinco movimientos, sin intervención del rival. Un gol de un defensor, en el que se combinan a la perfección la velocidad de un jugador muy joven (su explosividad se llama en la jerga del fútbol) y la experiencia de uno ya muy fogueado (su inteligencia de juego).

Alba lo celebra enviando un beso al cielo, él sabrá a quién.

10 juillet 2011

La pena

(Voy y vuelvo 8)

Viajar es decir volveré, volveremos. Decírselo a los lugareños. Y sortear alguna prueba, un breve lance. El de hoy estriba en llegar a Teruel en plena fiesta. La fiesta consiste en beber vino y arrojárselo al prójimo, que va vestido de blanco con un pañuelo rojo atado al cuello.

Como yo, sacante el pañuelo. A la hora de marchar, un problema técnico nos retiene más de la cuenta en el aparcamiento. Para resolverlo, comunico con la encargada a través de un aparato. No nos entendemos. Añadiendo algún calificativo, la conmino a que se apersone. Cuando lo hace, descubrimos que se trata de una enana.

Mis comparsas reprueban naturalmente mi actitud y me dan como pena una relegación en alguno de los pueblos del borde del camino. Iba a elegir Pajarón, pero finalmente me quedo en Pajaroncín.

7 novembre 2010

Los consejeros

Los 33 (30)

Piñera, en una entrevista publicada hoy domingo 7 de noviembre por El País: 'La misma noche del accidente (habla de la mina San José) decidimos -a pesar de los consejos de mantenernos lejos, porque iba a acabar en tragedia- asumir la responsabilidad'.

Alguien debería exigir de Piñera que dé a conocer los nombres de esos consejeros.

17 octobre 2010

La tentación

Los 33 (21)

Los 33 de Atacama salen de un agujero para caer en un pozo, informa desde Copiapó Francisco Peregil. A ese pozo, en Chile se le llama farándula. O chimuchina. Donde se entra entre aplausos y se sale con la cola entre las piernas. En el socavón, los mineros se juramentaron en el sentido de que no contarían lo ocurrido en la mina sin concertarse. Que no usarían la historia unos contra otros. La farándula es una bestia tetona, culona y con plata. El pacto resistirá. Mucho, poquito o nada.

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Al pie del texto de Peregil, un comentario firmado por un tal Joven depresivo: 'Esto es ya demasiada información para leerla. Yo veré la película y punto'.

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La historia del diario escrito por Víctor Segovia sería la siguiente. En los días que siguieron al derrumbe, el moleskine de Segovia fue un cuaderno de actas de uso de las máquinas, disponible en el refugio. Tras el contacto con el exterior, alcanzó a llenar, con letra de imprenta, dos cuadernos escolares, de los enviados por la sonda. Con el nerviosismo del rescate, Segovia los olvidó en el socavón y debió pedir que el siguiente rescatado los subiera. Ahora están a buen recaudo, esperando editor.

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El Mundo publicó este 12 de octubre una información según la cual Luis Urzúa, el jefe de turno, sería hijastro de Benito Tapia, un sindicalista fusilado por Pinochet en octubre del 73 (hace 37 años). Para redactar la información, el periodista de El Mundo saqueó una nota de La Nación, publicada hace dos años con la historia de Tapia, sin citar la fuente. Un burdo pegoteo que denuncia La Nación (diario que, por lo demás, echa el pestillo a diez meses de la llegada de Piñera al mando supremo de la nación, precisamente).

Hay más: La información de El Mundo ha dado la vuelta al mundo, pero es falsa. Urzúa no es hijastro de Tapia. Lo afirma El Clarín. Un acierto. Una pena que El Clarín se regodee con los adjetivos y emborrone su acierto por no verificar, a su vez, un par de datos mal puestos.

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Según El Mercurio, tentado estuvo Piñera por bajar en la cápsula. Síganme los buenos, habría dicho.

5 février 2015

Una familia

Narcocorrido

El hijo va vestido con una camiseta de la seleccion argentina, un bluyín raído y una visera de marca. El padre es feo como un cacique que se ha llevado todo a la boca y no acaba de digerirlo. La madre, en cambio, es guapa como una peninsular que a la salida de misa no lleva mantilla de tan discreta. El hijo apoya la cabeza en el hombro del cacique, quien le acaricia la melena, debajo de la cual asoma una joya en la oreja -no es un aro ni un pendiente- que muestra que ya no es un niño o que aún lo es. El cacique se eclipsa hacia el baño, donde se mira largamente en el espejo, se arroja agua a la cara y emite unos ruidos sordos. Manifiestamente se ha metido un par de rayas que le han sentado de puta madre. Fuera lo esperan el niño curioso y la mujer discreta. Sale del baño y hace un par de llamadas desde el móvil. Ahora toca ir a recoger el equipaje.

Diario del Cono Sur, 10

29 octobre 2009

Tres vidas de santos y un relato de Kafka

Ayer Pepe tenía cita con el dentista. En el camino, en vez de doblar a la derecha lo hizo a la izquierda y entró a la librería Punto y coma, de la que salió con el último libro de Eduardo Mendoza, Tres vidas de santos. Desde entonces, las ocupaciones habituales, comer, dormir, atender a quienes le hablan, le parecen enojosas interrupciones.
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Por fin la ciencia comienza a comprender que tendrá que descansar en un relato si quiere captar la realidad. Científicos de la Universidad de Santa Bárbara, en California, formaron dos grupos siguiendo su costumbre. Al primero le dieron a leer Un médico rural, de Kafka, relato kafkiano donde los haya. Al segundo le dieron a leer otra historia cualquiera. Luego hicieron con ambos una serie de mediciones. Los primeros, los que leyeron a Kafka, se mostraron mucho más aptos para encontrar correlaciones entre elementos, para ordenar la realidad a través de unas secuencias lógicas.

19 novembre 2013

Una buena ocasión para ver «No»

Ayer fue día electoral en Chile, una buena ocasión para ver No.

Como se sabe, la película cuenta la campaña del plebiscito de 1988, una consulta que buscaba prolongar la dictadura de Pinochet por vías electorales.

La película está bien. Sobre todo en cuanto integra felizmente material documental de la época con la historia que cuenta, la de un publicista exitoso que se embarca en la campaña publicitaria a favor de la opción del voto No en ese plebiscito. En torno a él, varios protagonistas históricos de los hechos de 1988 se representan a sí mismos en el filme dos décadas más tarde, y sus figuras avejentadas enlazan con la época y marcan, al mismo tiempo, la distancia que media ya con ella.

El tono de las imágenes, su coloración, es la propia de la televisión de esos años, ese deslavazamiento como de polaroid. Y no sólo los colores, también el pulso de la película es el de la tele de ese entonces, la que vería Larraín cuando niño.

Y luego está la tensión argumental entre la eficacia de la comunicación publicitaria y la ineficacia del discurso ideológico, tensión que expresa otro enfrentamiento, el de una sociedad cavernaria versus una sociedad llamémosla moderna. En medio de ese tira y afloja, la circunstancia personal del publicista se juega también al sí o al no, al ser o no ser del protagonista.

Por ponerle uno, le pongo un pero y, como soy el último en ver la película no seré el primero en ponérselo: según el planteamiento inicial del filme, fue la presión internacional, encabezada por Norteamérica, la que llevó a Pinochet a convocar ese plebiscito y a correr el riesgo de perderlo, y, otra vez, fue esa misma presión internacional, y sólo ella, la que obligó a un sector del pinochetismo, representado por Matthei, a reconocer la derrota electoral en el mismo momento en que el entorno más próximo a Pinochet se disponía a negarla.

Lo que equivale a decir que los norteamericanos estuvieron detrás del golpe en el 73 y también tras la caída de Pinochet, en el 88. Lo que es innegable. La presión popular, sin embargo, que se desató de manera más o menos espontánea e inesperada a mediados de 1983, pilló desprevenido al pinochetismo y, sobre todo, le demostró que la pura represión, por violenta que fuese, no era argumento suficiente para ganar la batalla de las imágenes.

Esa batalla Pinochet la tenía perdida, pero aún hacía falta saber ganarla.

22 février 2015

Qué interesante

En el aeropuerto de Lima se acerca una encuestadora a ver si puede hacerme unas preguntas.

Pregunte.

¿Cuál es su nombre?

Josepepe.

¿Sobrino de su tío Pepe?

Carnalmente.

Qué interesante, dice.

Me pide que compare el aeropuerto de Lima con otros aeropuertos y me pregunta qué tiendas me gustaría encontrar en él. Le digo que, ya que pregunta, me gustaría saber cuál es carnaval más reputado del Perú, y me dice que el de Santiago de Pupuja. Pues bien, por estas fechas me gustaría ver una diablada del carnaval de Pupuja bailando por los pasillos del aeropuerto.

Qué interesante.

O bien, que el diario Perú 21 trasladase una reunión de la redacción a una de las salas de embarque del aeropuerto. En el avión que nos llevó a Lima algunos pasajeros leímos ejemplares de Perú 21, que distribuían las azafatas, y algunas preguntas nos surgirían de la lectura.

Qué interesante.

También le digo lo habitual en estos casos, que no me haga caso.

No se preocupe, me dice. No corre ningún riesgo.

17 décembre 2014

Con ojos de lobo herido

A finales de año me suelo sentar a ver películas. Será el solsticio de invierno, el mucho frío y la poca luz. La luz de las películas puede que sea reparadora. También serán ganas de ponerse mínimamente al día, sabiendo que ya no hay puesta al día posible.

El asunto es que he visto Shame y Bleak night, y las he visto a través del prisma del mensaje anterior. Es que los muchachos de Bleak night tendrán 17 años, y el protagonista de Shame, 27, o por ahí.

Pues eso, que no me gustaría volver a los 17. Ese lenguaje de sobreentendidos al interior del grupo de adolescentes, donde el que suelta palabra queda en posición de debilidad en la sorda lucha por llegar a ser adulto. No, por Dios, no me lo den de nuevo. La película está hecha con escasos medios, por lo que dicen, lo que aumentará su mérito, y sólo unos cuantos planos de la arquitectura de Seúl bastan para impresionar a esta alma sensible.

Shame, por su parte, es una obra cototuda del artista Steve McQueen. (Cuando le preguntan por su nombre responde secamente: «la pregunta siguiente».) Y no, tampoco me gustaría volver a tener 27, y salir por las noches a dar vueltas por la ciudad con ojos de lobo herido, como canta el bolero.

2 février 2014

El maltratador

Anoche vimos Los Abrazos rotos. La única de Almodóvar que no habíamos visto, descontando la de los azafatos.

Habrá que meterla en la mitad de abajo de la lista, Almodóvar se lo pone fácil últimamente a Boyero. Es que la película se planta bien pero desbarra pronto a causa de lo artificioso de su trama, y acaba en agua de borrajas, con el demérito añadido de que su metraje es inusualmente largo. Que no acaba nunca, quiero decir.

Ahora bien, tratándose del manchego, siempre habrá algún detalle que haga gracia, uno que otro guiño que su público reciba complacido, algún polvo bien filmado. Poco más, esta vez. La propia aparición ritual de Chus Lampreave como portera resulta sosa en estos Abrazos rotos.

Por lo que me toca, hay un chileno en la historia, y es el malo, el que empuja a la heroína por las escaleras. Eso de que el clímax de una película se produzca cuando el malo empuja a la heroína por las escaleras representará el nivel cero de la inventiva dramática. En este caso, además, ese mecanismo se da por partida doble, lo que ya es decir. Pero bueno, el chileno al menos no es el gangoso (como en El Libro de Manuel), sino el maltratador. Así que más respeto.

8 décembre 2013

El avión de la Sabena

El cine y el sueño van de la mano. Acomodarse en la oscuridad de un lugar apacible y dejarse llevar por unas imágenes que combinan lo  nuevo y lo consabido de manera inesperada..., no debe de haber nada más parecido al sueño que el cine. Así las cosas, que entre dos escenas mi tío descabece un sueñecito no tiene nada de raro. Hablando de esto recordé aquí días atrás a nuestra amiga A en el cine de mi pueblo y al niño del avión de la Sabena.

A es una sobreviviente del genocidio ruandés. Lo que vivió en Ruanda no es de contarlo, por inverosímil. Lo cierto es que a poco de encontrar refugio en Bélgica, la invitamos un domingo por la tarde al cine. Escogimos una película familiar y el cine al que fuimos era el último en conservar la modalidad antigua del entreacto entre las sinopsis y la película, entreacto que aprovechaba el acomodador para vender golosinas circulando por la sala con una bandeja colgada al cuello. Era invierno, como ahora, hacía mucho frío fuera y un agradable calorcillo reinaba en la sala, calorcillo reforzado por los abrigos que los espectadores acomodábamos en los regazos. En cuanto apagaron las luces y aparecieron las primeras imágenes en la pantalla, nuestra A se durmió como una bendita. Despertó en el entreacto al paso del vendedor de golosinas e inició el movimiento de levantarse del asiento y ponerse el abrigo. Nos miró entonces y, para agradecernos la invitación, con los ojos pesados de sueño, exclamó: ¡Pero qué película más hermosa!

El recuerdo del niño data del mismo periodo, mediados de los años noventa. El avión de la Sabena, ese pájaro blanco inmaculado posado sobre el pavimento sucio del aeropuerto de Luanda, embarcó a los pasajeros en los rangos de asientos laterales. Los rangos centrales estaban reservados para un centenar de niños heridos de guerra que una ONG alemana traía a curar a Europa. Venían del interior de ese enorme país, por lo que el viaje de esos niños había comenzado mucho antes de abordar el avión de la Sabena. En cuanto estuvieron instalados en sus asientos, el avión decoló y el pequeño que estaba sentado cerca de mí, separado sólo por el pasillo, se durmió en seguida profundamente. A poco andar, las pantallas del avión comenzaron a mostrar una película, Jumanji. En un momento de ésta, unos niños abren un baúl y, por arte de birlibirloque, ese baúl desata unas inundaciones tempestuosas que de pronto se revierten y la fuerza del agua arrastra hacia el baúl todo lo que arrambla a su paso, árboles, casas, animales y seres humanos. Unas imágenes propiamente alucinantes. Pues bien, fue ese momento el que el niño angoleño, mi vecino de asiento, escogió para abrir los ojos. Y los abrió bien grandes cuando vio lo que veía, esa tragadera tremenda. Mirándolo, pensé que, siendo como era un niño venido del interior de un pobrísimo país en guerra, esas eran tal vez las primeras imágenes animadas que veía en una pantalla. El niño mantuvo los ojos muy abiertos durante unos segundos, asombrado de ver al mundo desaparecer dentro de un baúl, de a poco fue dejando que los  ojos se cerraran y ya no volvió a abrirlos hasta Zaventem.

2 novembre 2013

Adèle en «plan poitrine»

La vie d'Adèle, chapitres 1 & 2, de Abdellatif Kechiche, en el cine. Por una vez, hay gente en la sala. No tanto como la que habrá al lado viendo Thor o Gravity, pero hay. Lo digo porque tenemos por costumbre ver las películas solos, con la compañía que llevamos puesta, no más.

Pero es normal que haya gente, porque esta Adèle se llevó la Palma de oro en Cannes esta primavera y los filmes de Kechiche, cuál más, cuál menos, dan siempre que hablar. Ahora que he visto el último, Adèle, me gustaría ver el primero, La faute à Voltaire, y es que el mejor momento de este Adèle es cuando los muchachos leen por turnos una pieza de Marivaux en clase de literatura, y La faute à Voltaire, por lo que veo, va de eso, de citar a los clásicos en relación a la historia que se cuenta, de suerte que la platitud de la vida coja relieve. El procedimiento mal llevado puede sonar hueco y pedante, pero Kechiche consigue traer a Sófocles, a Marivaux o a Sartre y ampliar el espacio de la historia. Que su personaje sea una liceana que tiene que bregar con libros le ayuda, claro.

Adèle es un personaje desamparado. Tiene una buena familia y un lugar en ella, estudia y encuentra un trabajo que le gusta y hace bien, vive una historia de amor apasionado con la intensidad de sus años -18 en adelante- y, sin embargo, siempre parece estar sola, desprovista, perdida en el mundo. Como todos, tal vez, como muchos, sin duda, pero es a ella a quien Kechiche enfoca muy de cerca, hasta abusar casi del famoso plan poitrine del cinéma verité.

Supongo que la duración y la febrilidad de los polvos entre Adèle y Emma no serán ajenos al éxito de público de la película. La gente querrá, querremos, hacerse una idea cabal de un contacto sexual entre chicas. Kechiche podría abreviar en ese terreno, el segundo y el tercer polvo no añaden nada en relación al primero, y la película ganaría en concisión.  ¿Qué nota me podrías?, le pregunta Adèle a Emma en la cama. Catorce, responde ésta. Te falta un poco de práctica.

Bueno, pues eso, 14.

(Un detalle de talla, el plátano oriental bajo el cual se sienta Adèle al borde del Sena, qué esplendor de árbol. Imposible filmarlo en plan poitrine.)

7 octobre 2013

El fumador de Hilton

Tiempo llevo queriendo ver No, el largometraje de Pablo Larraín. El sábado pasado era un buen día para hacerlo: se cumplían 25 años desde el plebiscito que le paró los pies al pinochetismo, en 1988, que es de lo que trata la película. Como no estaba en la mediateca, me hice con Tony Manero, un filme anterior del mismo Larraín.

Cuenta la historia de Raúl Peralta, un cincuentón que, a fines de los años setenta en una barriada de Santiago de Chile, intenta parecerse a Manero, el personaje que representa John Travolta en Saturday's night fever.

La película es asfixiante, y tiene otros tantos méritos: el habla chilena, que suele resultar graciosa (como en las primeras películas de Raúl Ruiz), atosiga aquí porque en boca de estos personajes se pone en evidencia cuánta vileza acarrea. Peralta-Manero se vale de sus carencias de lenguaje para envilecer, y cuando las palabras no le alcanzan, golpea a mansalva. Es un desalmado capaz de defecar sobre el terno inmaculado de su rival, mientras fuma un Hilton tras otro. Un Pinochet de barrio, en suma. El parangón entre Manero y Pinochet es arbitrario pero no mucho. Peralta imita a Manero y Pinochet imitaba a Franco. Ambos son cretinos de segunda mano.

Ver Santiago en el horroroso año de 1979 equivale a acariciar las alas de un murciélago. No entiendo como no cogí el primer avión que despegó de Pudahuel después del Golpe.

10 février 2013

La niña saudí

¿De qué puede tratar una película sobre una niña saudí? ¿De una niña que quiere ser feliz y no la dejan?

Fui a ver Wadjda casi que arrastrando los pies, de tan previsible que me la imaginaba.

Y no. O sí, pero no. Es el primer filme saudí, la primera película filmada en aquel reino inverosímil que, como dice Sotinel, produce diez millones de barriles de petróleo cada día y un filme cada cien años. Una película que no será vista en su propio país, entre otros detalles porque allí no hay salas de cine. Esa circunstancia radical abre, paradójicamente, un espacio de libertad que Wadjda aprovecha. El problema que evoca —la neurosis patógena que afecta a esa sociedad y condena a sus mujeres a la inexistencia social— es más grave incluso de lo que uno cree saber. Y, sin embargo, la existencia misma de Wadjda, esta película de Haifaa Al-Mansour, esboza una apertura concebible.

Porque, por más drástica que sea la opresión, la libertad siempre está al alcance de la mano, al menos hasta que no te la arrebaten.

Sobre Haifaa Al Mansor, la primera mujer que.
29 janvier 2012

San José y el niño camino de Montreal

Al inicio de Une vie meilleure, el filme de Cédric Kahn, un cocinero y una camarera jóvenes se embarcan en el proyecto de abrir un restorán a orillas de un lago en las afueras de París. Hacia la mitad del filme, cuando el proyecto hace agua y la mujer se desembarca, al hombre queda al cuidado de las deudas y del hijo de la mujer. Al final, el hombre le dice al niño: Cuando yo era pequeño y tenía miedo, cerraba los ojos y trataba de imaginar cómo sería después de que el miedo pasara. Y de hecho me daba cuenta de que siempre era mejor después.

Así resumida, Une vie meilleure es otra vuelta de tuerca de la historia de Marco, el niño que viaja a América tras los pasos de su madre, en este caso a Montreal, el Eldorado francés, para no decir nada de la Sagrada Familia. Es también una novela balzaciana, a lo César Birotteau, donde el dinero es la llave de la puerta de la celda y la usura la puerta de la prisión. Y un filme de guerra casi, como se estila hoy por hoy, trepidante como una incursión en territorio enemigo. 

Es sobre todo una historia que encarna Guillaume Canet, el actor. Su personaje pierde en la aventura, sin decir una palabra sobre eso, la juventud, la omnipotencia juvenil, y gana... no está muy claro lo que gana, la sobrevivencia tal vez, el acordarse a sí mismo ese derecho elemental, sobrevivir. Y también confirma lo que todos sabemos ya, que los San José pueden ser los peores padres pero también los mejores.

Kahn, el autor del filme, carga las tintas para hacer de su comedia un drama de nuestros días. Canet, el actor, saca adelante ese desperfecto llevándoselo todo por delante. Chapeau, compadre.

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